Segundo volumen de la recreación de la obra de Gustavo Leguizamón, el Cuchi, por Quique Sinesi. Disco anunciado prácticamente desde la salida del primero, llega ahora con nuevos invitados y como adelanto exclusivo para los socios del Club.
La música de Gustavo Leguizamón (1917-2000) tuvo dos canales de difusión fundamentales o, en todo caso, privilegiados por el mismo compositor: los cantantes que comenzaron a abordar sus difíciles zambas y chacareras en los años '60, y el Dúo Salteño, invención propia, que lo impulsó escribir específicamente a tres "voces" (las dos del dúo y una del piano), y que le amplió su repertorio llevándolo a componer canciones alejadas de las especies folklóricas del Norte argentino. En definitiva, la voz y el piano son el centro de la obra del Cuchi.
Pero la música es materia muy elástica, y lo que es auténtico puede ser traducido a otros instrumentos con hermosos resultados cuando la base es buena. Por eso no sorprende que un guitarrista excepcional como Quique Sinesi aborde nuevamente el cancionero del Cuchi Leguizamón. Ya su genial primer disco dedicado a este personaje salteño nos había dejado con las ganas de escuchar más, y por fin llegó el momento.
Lo primero es la cuidadosa elección del repertorio, en el que hay algunas páginas ineludibles como Balderrama, Si llega a ser tucumana o Cartas de amor que se queman, exquisitamente cantada por Guadalupe Gómez, junto a otras piezas no tan difundidas como Bajo el azote del sol, que abre el disco. Intercalados a lo largo del trabajo hay unas improvisaciones del Mono Fontana y Sinesi, empleando samplers del Cuchi recitando sus poesías e historias.
Invitados notables como el Negro Aguirre, Silvia Iriondo o Hiroki Iwakawa, junto a otros músicos solventes, redondean un trabajo grupal en el que Sinesi lidera pero no siempre lleva la voz cantante. Utilizando guitarras de siete y de diez cuerdas obtiene un registro muy amplio y lleno de colores distintos, que le dan la profundidad que piden estas canciones inmortales.
Una gran producción a la que hay que entregarle el oído, cerrar los ojos y disfrutar.
[Fuente: www.clubdeldisco.com]

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