Claves para comprender cómo se hace el vino hoy, y como se hacía antiguamente
Aunque el proceso básico de producir vino es el mismo desde el tiempo
de los romanos, en la Edad Media fue cuando se introdujeron las
primeras variaciones que hicieron que los vinos actuales sepan
completamente diferentes.
El proceso básico de elaboración del vino es tan antiguo como la
bebida misma, ha sido refinado con el paso de los años y la aplicación
de tecnología, pero en esencia es prácticamente el mismo desde los
tiempos de Roma: el vino es zumo fermentado de uva y cada fase del
proceso influye en la bebida final.
A modo de ejemplo, la producción de vino puede ser comparada con una
gran cuerda que está formada por un número muy grande de hilos pequeños,
filamentos. Si uno de ellos no es suficientemente fuerte o no es bueno,
la cuerda no será buena, es decir, en el vino la calidad final depende
directamente de la calidad de todos sus componentes y fases de
elaboración. Hacer un buen vino depende en primer lugar de conseguir
unas buenas uvas.
La forma de cultivar la viña fue una de las cosas que más se ha
modernizado con el paso del tiempo. Si nos fijamos en los viñedos
actuales veremos que están muy bien ordenados, están alineados en
hileras muy bien delimitadas. Sin embargo, durante mucho tiempo en el
mundo antiguo se daban lo que llamamos una agricultura "promiscua", no
existía el cultivo, las viñas crecían de manera salvaje, alrededor de
cualquier otra planta y la gente tenía que vendimiarlas de manera mucho
más trabajosa.
El cultivo del viñedo, el origen del vino de calidad

El cultivo de las viñas condujo a un fruto de mucha mejor calidad.
Posteriormente, una vez iniciado el cultivo de la vid se requería mejorar
sus técnicas. El aspecto principal para mejorar el cultivo es
meteorología. Algo vital para la buena fruta es el buen tiempo, cosa que
actualmente ningún viticultor puede controlar. Por eso, al igual que
antaño, las buenas cosechas son algo a celebrar.
La del viticultor es una profesión que requiere mucha humildad, en el
sentido que es una profesión en que las cosas pueden salir mal hasta el
último momento. Puede llover en el momento mismo de la vendimia, por
tanto el viticultor no estará tranquilo hasta que no se hayan recogido y
prensado las uvas; y el vino almacenado. Para el viticultor siempre
existen problemas, siempre hay preocupaciones. Tienen que volver a
inventarse la forma de hacer vino, cada año, y cada año harán un vino
diferente.
La elaboración, un proceso con mucha vida

Cuando se han recolectado las uvas llega el momento de extraer su
jugo, mosto o zumo de uva. En la actualidad se hace por medio de
maquinaria, pero antiguamente el método para extraer el mosto de las uvas
era pisarlas.
El pie humano era la manera más beneficiosa para la elaboración del
vino, el peso de una persona unido a la forma acolchada y blanda del pie
permitía extraer el jugo de la uva sin romper las pepitas, mejorando el
sabor del vino. Por otro lado, el suave calor del pie humano permitía
el inicio espontáneo de la fermentación al encontrarse a la temperatura
idónea para la activación de las levaduras que venían en las propias
uvas.
En el lado negativo del uso del pie estaba la falta de higiene, que
provocaba la contaminación del vino con miles de tipos de bacterias y
microorganismos añadidos y que podían restar calidad o incluso estropear
un vino.

Actualmente la tecnología ha sustituido estas dos funciones, la de
presión y control de temperatura, con diferentes tipos de maquinaria,
solucionando además el problema de la contaminación producida por el pie
humano, y consiguiendo vinos de mucha mayor calidad.
La fermentación, la esencia del vino de calidad
Cuando el zumo ha sido extraído, llega el momento de convertirlo en
vino. El proceso de hacer vino es el proceso por el cual se convierte el
mosto de las uvas en alcohol, agua y otras sustancias como sales
minerales, pigmentos etc.
Se trata de un proceso totalmente natural denominado fermentación, en
el que las levaduras, unos pequeños microorganismos presentes en el
mosto, que -como seres vivos que son- se alimentan del azúcar del propio
mosto y liberan (desechan o defecan, si se quiere) alcohol. Cuando no
queda mucho más alimento que comer, más azúcar en el mosto, estos
microorganismos mueren (son las denominadas lías). En todo este proceso
la temperatura desarrolla un papel muy importante, si hace demasiado
frío las levaduras no actúan, permanecen como en estado de hibernación.
En los últimos 200 años, gracias a científicos como Louis Pasteur, los
productores de vino han llegado a conocer bien a las levaduras. En el
pasado, se creía que la fermentación era obra de los dioses.
Antiguamente las levaduras provenían de las viñas, venían en las
pieles de las propias uvas tras ser cosechadas. Sin embargo, en
ocasiones, las levaduras no eran adecuadas y producían vinos con aromas y
sabores desagradables.
Actualmente, los laboratorios seleccionan y cultivan las mejores
levaduras, que son después vendidas a las bodegas para añadirlas
directamente al mosto. La selección, cultivo y aplicación de las mismas
levaduras en la elaboración de los vinos ha propiciado una mejora en la
calidad de los vinos actuales, pero también el debate sobre su
estandarización en cuanto al sabor, es decir que los vinos de una misma
región se parezcan entre sí.

El proceso de fermentación se realiza durante varios días en grandes
cubas. Para la producción de un vino de calidad, la temperatura del
proceso es estrictamente controlada, debe permanecer estable y no
enfriarse para que las levaduras no dejen de alimentarse, no se rompa
el ciclo vital y el vino no presente defectos, algo que la tecnología
ha permitido realizar sin problemas, pero que resultaba muy complicado en
el pasado.
Por último, cuando las levaduras transforman una parte del azúcar en
alcohol, el mosto pasa a ser vino. En esta etapa el vino empieza a
adquirir todas sus características finales.
Para elaborar vino blanco hay que fermentar el mosto separando el
pellejo (las pieles) justo al comenzar a prensar las uvas. Para hacer
vino tinto se fermenta la piel junto al mosto, ya que el color rojo
proviene de las pieles de las uvas. A continuación se filtra y clarifica
el vino antes de envejecerlo en cubas de acero o de madera. Este
proceso puede variar desde unas semanas hasta unos años.
[Fuente: www.vinetur.com]

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