quarta-feira, 22 de junho de 2016

Imposible + Tres tangos errantes (2 CDs) LILIANA HERRERO

Este nuevo disco de Liliana Herrero es, como ya nos tiene acostumbrados esta artista integral, un nuevo paso que retoma viejas costumbres pero implica también nuevas tonalidades. Por añadidura, la edición se completa con otro CD que trae tres tangos de Carlos Gardel grabados en 2003 con Gerardo Gandini al piano.
Luego del impactante Maldigo, que había coproducido con Lisandro Aristimuño, Liliana Herrero confió en los enormes talentos que la rodean y cobijan en su grupo para grabar este disco llamado Imposible. Es un trabajo si se quiere más íntimo, con la particularidad de que fue grabado todo en vivo en el estudio. Tiene otro dato interesante: las diez canciones que lo componen son de autores ya fallecidos; algunos de ellos, muy presentes en la memoria de todos y en los repertorios; otros, injustamente dejados de lado. 
El cuarteto por supuesto que no tiene mucho que ver con lo folklórico. Y es que a esta altura, es muy difícil decir que lo de Liliana Herrero tenga alguna vinculación con el folklore. Suena más justo decir que es una intérprete de música argentina. El cuarteto con el que ella completa un quinteto está integrado por Ariel Naón en contrabajo, Mario Gusso en percusión, Pedro Rossi en guitarras y Martín Pantyrer en clarinete bajo, quizás el timbre más característico de este disco y que le agrega una sonoridad inusual y delicada.
Liliana no teme el encuentro con clásicos como Luna tucumana, Chacarera de las piedras o Lavanderas del Río Chico. En Chaya de la albahaca, el grupo (más algunos invitados) logra crear un clima chayero, realmente festivo, sólo con palmas y gritos lejanos sonando por detrás de la percusión de Gusso y la voz de la Herrero. Más allá de esos clásicos, sorprende la belleza de Carita morena (track 1), o la canción que da nombre al disco (track 2), para no hablar de la poesía de Juan L Ortiz, Villaguay, vidalita de la vuelta, musicalizada por Walter Heinze (track7).
Se trata, quizás, de uno de los trabajos más felices de esta artista que venía de un excelente disco. Todo se conjugó para que emergiera un álbum que tiene destino de clásico. 
Y, como si fuera poco, trae un hijito: otro disco con su sobrio envase de cartón y una historia impresa en él. Los tres tangos de Gardel y Le Pera en los que Gandini se acercó a sus Postangos y la cantante fue parte del juego y que, a la vez que emociona, nos deja con ganas de soñar si no habrá más grabaciones encontradas en un futuro... Aunque, sabemos por Liliana, que eso es un imposible. Pero es lindo soñar con imposibles.

[Fuente: www.clubdeldisco.com]

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