sexta-feira, 8 de janeiro de 2016

MICHEL HOUELLEBECQ NACIÓ EN TACUAREMBÓ

El balotaje de 2019 será entre Edgardo Novick y otro candidato, seguramente el que se presente por el Frente Amplio.

Escrito por Milton A. Ramírez
¿Es esto posible? Veremos. Hoy podemos imaginarnos, sin mucho esfuerzo, un escenario electoral, político y cultural como el que Michel Houellebecq imaginó para su última novela, Sumisión. En ella el ascendente Frente Nacional, de ultraderecha, irá al balotaje. Deberá confrontar contra el segundo partido en votación,  la Hermandad Musulmana, liderada por un político joven enormemente hábil y carismático llamado Mohammed Ben Abbes. 
Conservadores y socialistas se alinean tras Ben Abbes, impiden el triunfo de la ultraderecha y producen la victoria de este partido islamista. Francia empieza cambiar y Houellebecq se hace una fiesta literaria con esta nueva y casi inimaginable realidad. 
En Uruguay podemos estar ante un escenario algo parecido. Se agotaron los partidos tradicionales, surge la figura de Edgardo Novick, este crea un nuevo partido -y esto no es fantasía, es cierto y está anunciado- y sale a competir con la izquierda, que ya lleva tres ciclos consecutivos, y con los partidos Blanco y Colorado, que no han alcanzado la talla de una propuesta convincente o adolecen de la ausencia de líderes creíbles o candidatos populares. 
Está claro que Novick no es un islamista. Pero también está claro que nadie podría saber o predecir cómo sería un gobierno en el que, justo él, fuera el presidente. ¿Quiénes serían sus ministros? ¿Quiénes sus presidentes de entes autónomos? ¿Quiénes sus elegidos para conducir la educación? 
Ya sé, entiendo que se me diga que me fui al carajo con un escenario donde, nada menos que Edgardo Novick, fuera presidente. Pero entiendo que no me fui tan lejos. Novick podría ser el primer Fujimori uruguayo, por ejemplo. También podría ser el primer Donald Trump. No se sabe. Nadie lo sabe.
¿Es que hay alguien que pueda poner las manos en el fuego y diga hoy, diciembre de 2015, que el partido de Novick nunca jamás podrá estar en el escenario del balotaje de 2019? Lo quiero ver.
Pongamos de lado al Partido Colorado. En los próximos cuatro años no podrá recomponer lo que perdió en los años anteriores. O sea, los colorados no estarán en la conversación del balotaje de 2019 con casi un 99% de certeza. Saquemos al Frente Amplio. Ahí si es casi seguro que la izquierda sea el natural contendor del balotaje. Hoy casi tiene la mitad de los votos y es difícil que decaiga tanto y tanto y tanto. 
Los blancos se tienen fe. Me parece bien. Pero, dentro de cuatro años con Novick declarando a troche y moche, día y noche, y colocándose en la agenda pública por una increíble y parafernálica administración de medios masivos de comunicación -plata no le faltará, eso parece seguro- ¿no podría perfectamente disputarle el segundo lugar al Partido Nacional? 
Ya sé: "que en Uruguay los partidos son antiguos, y los más viejos del planeta Tierra, y sus raíces y su historia y sus divisas, y sus esto aquello y lo otro. Pero ¿alguien dice - y lo firma de puño y letra- que Novick no puede estar terciando en este escenario de 2019 a lo "Sumisión" de Houellebecq? 
No vendan humo y no me hagan viru-viru. ¿Alguien iba a decir que era cierto lo de Seregni en 1971, cuando afirmó que se había terminado el bipartidismo? ¡Jah! Un crack Seregni, un visionario. ¿Alguien daba tres pesos porque el Partido Independiente sobreviviría, tendría diputados e incluso senador? ¡Jah! Un tenaz Mieres con su partido. ¿Alguien iba a decir que uno locos de la guerra, hinchas de Corea del Norte, aduladores de Stalin en pleno siglo XXI iban a logar algún lugar en el Parlamento (y como si fuera poco jugarse a dividir al PIT-CNT y hacer una especie de centralita paralela)? Meritorio lo del 26 de marzo- o como se llame ahora, da lo mismo.
Así que 2019 puede ser una gran trampa teórico-electoral, político-cultural, ideológico-marketinera, etc., etc., etc. 
Y si este escenario se da, ¿cómo se alinearían los partidos? Ni ahí hay que dar de barato que blancos y colorados votarán a Novick. Es como votar su defunción histórica. Ah, ¿vieron?. Se complicó. 
Si como tantos próceres uruguayos, y entre ellos Gardel, Michel Houellebecq hubiese nacido en Tacuarembó, bien nos podía haber escrito una novela que lo adelantara. Distópica que le dicen ¿vio?  

[Fuente: www.uypress.net]

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