Enobra es el segundo trabajo discográfico del grupo Duratierra, en el que es posible percibir una búsqueda intensa y bien encaminada de una sonoridad propia. Talento y originalidad.
Por Carlos Salatino
Un arpegio de guitarras
acústicas acompañado por un inquietante coro de voces femeninas precede a la
irrupción de la percusión en el comienzo de "Caracol", el tema que
abre Enobra, el esperado segundo disco de Duratierra. El resto de la canción
pasa a manos de la expresiva voz de Micaela Vita y las sonoridades
instrumentales de los integrantes del grupo que, cuatro años atrás,
deslumbraron con su primer disco, Floralia.
Duratierra surgió en octubre
de 2004 cuando un grupo de estudiantes de música comenzó a experimentar con la
música popular latinoamericana. Al entonces cuarteto, integrado por Micaela
Vita en voz, Juan Pablo Saraco en guitarras, Nicolás Arroyo en percusión y
voces y Tomás Pagano en bajo eléctrico, se sumó Matías Zapata en teclados,
constituyendo la formación definitiva de la banda, la que celebra sus diez años
de existencia.
Las diez nuevas composiciones
propias, a las que se suma una versión de "Los amantes", un landó
peruano con letra del poeta Arturo Corcuera y música de Juan Pereira, permiten
apreciar el depurado trabajo de la agrupación en la búsqueda de una sonoridad
propia. Música latinoamericana mixturada con elementos del jazz, fusión e
inclusive el rock, son los materiales sonoros con los que Duratierra ofrece una
música atrapante.
Herederos de artistas
innovadores como Waldo de los Ríos, "Chango" Farías Gómez, Manolo
Juárez, Eduardo Lagos o José Luis Castiñeira de Dios, quienes no dudaron en
traspasar los límites de los folklores de la región para acercarlos a una
sonoridad más contemporánea e, incluso, universal, el grupo logra una visión
estilística personal y cargada de originalidad. Canciones como la sentida
"Mis partituras", la dinámica y alegre "Festejo sin patrón"
y la sencillamente sugestiva "1º de enero" (donde Arro asume la voz
principal) exponen el delicado equilibrio sonoro con el que trabaja la banda,
con cuidados detalles en la realización de los arreglos y las búsquedas
tímbricas. La participación de Luciana Jury, que comparte el protagonismo vocal
con Vita en la chacarera "Chance", agrega una dosis de potencia
explosiva a esta pieza, la que es equilibrada con la casi susurrada "Zamba
derramada" en la que solo la guitarra y la voz ocupan el espacio sonoro
con una letra melancólica. La estética de "Sublimando" adquiere
características levemente oscuras, acentuadas con la marchosa presencia de la
batería de Arroyo, en tanto que diversas capas de climas se suceden en
"Ventanas", en la que el contrabajo de Pagano marca el pulso y guía.
La cumbia "Sábado de sol" ofrece una refrescante escena sonora y
rítmica en una pieza en la que la percusión y las voces llevan el papel
protagónico y que precede a "Indeleble", el tema que cierra el álbum,
una coda emotiva que acentúa la presencia melódica con un crescendo que
le otorga fuerza al cierre del disco.
Originales en su música, así
como en la cuidadosa producción musical y gráfica, el grupo Duratierra está
destinado a ser uno de los puntales de la evolución del folklore de la región y
con Enobra confirman los atributos que poseen para serlo.
[Fuente: www.tiempo.infonews.com]

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