- Presentando el libro como una alternativa a la televisión.
- Presentando el libro como una alternativa a las historietas.
- Diciéndoles a los niños de hoy que los niños de antaño leían más.
- Sosteniendo que los niños tienen demasiadas distracciones.
- Echando la culpa a los niños de que no prefieran la lectura.
- Transformando al libro en un instrumento de tortura.
- Negarse a leer al niño.
- No ofreciendo una elección suficiente.
- Ordenando leer.
AUTOR: Rodari, Gianni: La escuela de la fantasía, Madrid: Editorial Popular, 2003.
[Fuente: www.queleer.com.ve]

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