Si Brasil se abriera a los dos mayores mercados mundiales (Estados Unidos y la Unión Europea), el comercio exterior del país experimentaría un crecimiento de 86.000 millones de dólares, un 18% más de las transacciones de hoy en día. El resultado neto de estos hipotéticos tratados de libre comercio sería de un déficit de 600 millones, cifra relativamente pequeña para una economía del tamaño de la brasileña. Las exportaciones crecerían en 42.800 millones y las importaciones superarían los 43.400 millones.
Por Santiago Pérez
Los cálculos han sido realizados por los profesores Vera Thorstensen y
Lucas Ferraz de la Fundación Getulio Vargas para el Instituto de
Estudios para el Desarrollo Industrial (IEDI), asociación que reúne a 44
líderes empresarios brasileños. Para obtener los resultados, los
investigadores utilizaron el modelo matemático GTAP (Global Trade Analysis Project).
El estudio se basó en un escenario en donde los aranceles
industriales se reducirían en un 100%, los agrícolas 70% y donde las
barreras para arancelarias, como trabas burocráticas aduaneras o
certificados técnicos/sanitarios caerían en un 25%.
Un acuerdo entre Brasil y la Unión Europea, que ya está en la agenda
hace ya 14 años y es una prioridad para el Gobierno de Dilma Rousseff,
generaría 28.000 millones de dólares
en exportaciones y un número prácticamente similar en importaciones. En
lo que respecta a los Estados Unidos, abrir las fronteras con la
principal potencia económica mundial engordaría en 14.700 millones de
dólares las exportaciones y en 15.300 millones las importaciones.
Pedro Passos, Presidente de IEDI, sostiene que los acuerdos de libre comercio
pueden generar déficit a corto plazo, pero, en última instancia, son la
única forma de integrar a Brasil a la cadena productiva global. Solo
así se incrementará la productividad general de la economía.
Por medio de una nota, Itamaraty informó que el país tiene una
extensa red de acuerdos comerciales con distintos países de América del
Sur, tratados de libre comercio con Israel, Egipto y Palestina y
acuerdos parciales con India y Sudáfrica. Sumado a todo esto, Brasilia
trabaja en su anhelado acuerdo con el bloque europeo.
En líneas generales, el sector empresario-industrial no está
satisfecho con este escenario y reclama al gobierno mayor apertura, sin
dejar de reconocer que algunos sectores necesitarían de tiempo para
adaptarse.
La importancia de las barreras técnicas
Como los aranceles en los países desarrollados son relativamente
bajos es en las barreras técnicas y sanitarias en donde pueden obtenerse
reales liberalizaciones al intercambio. La política de comercio exterior brasileña es, según Vera Thorstensen, algo anacrónica. No genera mayores beneficios negociar alícuotas arancelarias mientras el mundo de hoy discute principalmente normas.
Según fuentes gubernamentales anónimas que dialogaron con el diario
Folha de São Paulo, Brasil ya se encuentra embarcado en una nueva
estrategia. El acercamiento con la Unión Europea prevé importantes
reducciones en barreras técnicas y sanitarias. El acuerdo continúa aun
en proceso de negociación.
[Fuente: www.euroxpress.es]

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