Sidney Rittenberg habla de su experiencia en el país asiático, al conmemorarse 120 años del nacimiento de Mao.
Por Matt Schiavenza [Tne Atlantic]
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| Conmemoración en Shaoshan del nacimiento de Mao. |
Desde 1944, cuando Sidney Rittenberg de 23 años por primera vez llegó
a China con el Ejército de Estados Unidos, a su partida 35 años
después, ningún otro extranjero jugó un rol tan importante en el país.
Un linguista de chino y simpatizante comunista, Rittenberg fue un amigo,
confidente, traductor y periodista para la cúpula del Partido
Comunista, después de su primer encuentro con ellos en su base Yan’an,
en 1946. Rittenberg disfrutó una gran influencia en un país aislado del
resto del mundo. Ahora, de 92 años, relata sus recuerdos del Presidente
Mao Zedong, cuyo nacimiento se recordó el 26 de diciembre pasado.
¿Cuándo se conocieron por primera vez con Mao?
Fue en octubre de 1946. Recién había llegado a Yan’an desde Mongolia y después de llegar me llevaron a la danza semanal en la sede del partido. Cuando abrieron las puertas para entrar, Mao estaba bailando al medio de la pista. Me vio y se detuvo y después me estrechó la mano y dijo: “Nos gustaría dar la bienvenida a un comandante estadounidense para que se una a nuestro trabajo”. Entonces, me tomó para el lado y me sentó en una silla, inmediatamente dijo que quería invitarme a su casa y pasar un día o dos, solo hablando de Estados Unidos. Lo interesante aquí es que EE.UU. era el único país que realmente le fascinaba y le interesaba y era el que admiraba mucho. El invitaba a estadounidenses de izquierda a su casa para conversar. Hasta lo que sé, nunca invitó a expertos extranjeros de alguna otra nacionalidad, sólo estadounidenses.
¿Por qué piensa que tenía tal fascinación con Estados Unidos?
La educación moderna de Mao comenzó cuando fue a la enseñanza media en Changsha. Ahí tenía a profesores muy liberares, uno con cuya hija se casó, que le enseñó sobre Rousseau, Franklin, Jefferson y esos primeros pensadores extranjeros que le interesaron. De hecho, Mao relató alguna vez que pensó que la democracia jeffersoniana era el futuro para China. Finalmente, se convenció que los patrocinadores extranjeros no permitirían que China tuviera una democracia con estilo occidental, y así se volcó hacia Lenin.
¿Cuál fue su impresión de él?
Era carismático debido a la fuerza de su mente y su habilidad para poner el complicado pensamiento político en un lenguaje popular y colorido, que es un talento que parece perdido en China por estos días. Pero no era Fidel Castro. No era un orador. No encantaba a la gente, era más bien lento. Pero la forma en la que analizaba las cosas eran fascinantes. Y siempre fue cuidadoso al poner las cosas en términos populares. Cuando te sentabas a conversar con él era relajado. Hablaba como que era una conversación casual y bromeaba.
¿Cuales fueron las circunstancias de su arresto?
Lo que pasó fue que el ministro de comercio de Stalin y uno de sus aliados bolcheviques, Anastas Mikoyan, hicieron un viaje secreto a China en 1949. Fue a las montañas donde estábamos con Mao y conversó con él, dándole la opinión de Stalin de lo que ocurría en China. Entre los documentos que tenía había un mensaje de Stalin a Mao, en el que decía que me había identificado como un miembro de una red de espionaje de EE.UU. y le recomendaba que me arrestaran. Nunca mandaron evidencia, porque no había.
¿Cuánto tiempo estuvo preso?
Seis años, el primero fue en completa oscuridad. No fue bueno.
¿Si Mao estuviera vivo, que pensaría del progreso chino?
Estaría muy orgulloso de ver la fortaleza de la economía y el cambio en la posición mundial de China. Estaría muy entusiasmado por eso. Por el otro lado, estaría muy molesto del quiebre de la moralidad y los valores. Estaría muy feliz con la forma en que Xi Jinping está comenzando a tratar de restaurar esos valores.
[Foto: EFE - fuente: www.latercera.com]
Fue en octubre de 1946. Recién había llegado a Yan’an desde Mongolia y después de llegar me llevaron a la danza semanal en la sede del partido. Cuando abrieron las puertas para entrar, Mao estaba bailando al medio de la pista. Me vio y se detuvo y después me estrechó la mano y dijo: “Nos gustaría dar la bienvenida a un comandante estadounidense para que se una a nuestro trabajo”. Entonces, me tomó para el lado y me sentó en una silla, inmediatamente dijo que quería invitarme a su casa y pasar un día o dos, solo hablando de Estados Unidos. Lo interesante aquí es que EE.UU. era el único país que realmente le fascinaba y le interesaba y era el que admiraba mucho. El invitaba a estadounidenses de izquierda a su casa para conversar. Hasta lo que sé, nunca invitó a expertos extranjeros de alguna otra nacionalidad, sólo estadounidenses.
¿Por qué piensa que tenía tal fascinación con Estados Unidos?
La educación moderna de Mao comenzó cuando fue a la enseñanza media en Changsha. Ahí tenía a profesores muy liberares, uno con cuya hija se casó, que le enseñó sobre Rousseau, Franklin, Jefferson y esos primeros pensadores extranjeros que le interesaron. De hecho, Mao relató alguna vez que pensó que la democracia jeffersoniana era el futuro para China. Finalmente, se convenció que los patrocinadores extranjeros no permitirían que China tuviera una democracia con estilo occidental, y así se volcó hacia Lenin.
¿Cuál fue su impresión de él?
Era carismático debido a la fuerza de su mente y su habilidad para poner el complicado pensamiento político en un lenguaje popular y colorido, que es un talento que parece perdido en China por estos días. Pero no era Fidel Castro. No era un orador. No encantaba a la gente, era más bien lento. Pero la forma en la que analizaba las cosas eran fascinantes. Y siempre fue cuidadoso al poner las cosas en términos populares. Cuando te sentabas a conversar con él era relajado. Hablaba como que era una conversación casual y bromeaba.
¿Cuales fueron las circunstancias de su arresto?
Lo que pasó fue que el ministro de comercio de Stalin y uno de sus aliados bolcheviques, Anastas Mikoyan, hicieron un viaje secreto a China en 1949. Fue a las montañas donde estábamos con Mao y conversó con él, dándole la opinión de Stalin de lo que ocurría en China. Entre los documentos que tenía había un mensaje de Stalin a Mao, en el que decía que me había identificado como un miembro de una red de espionaje de EE.UU. y le recomendaba que me arrestaran. Nunca mandaron evidencia, porque no había.
¿Cuánto tiempo estuvo preso?
Seis años, el primero fue en completa oscuridad. No fue bueno.
¿Si Mao estuviera vivo, que pensaría del progreso chino?
Estaría muy orgulloso de ver la fortaleza de la economía y el cambio en la posición mundial de China. Estaría muy entusiasmado por eso. Por el otro lado, estaría muy molesto del quiebre de la moralidad y los valores. Estaría muy feliz con la forma en que Xi Jinping está comenzando a tratar de restaurar esos valores.
[Foto: EFE - fuente: www.latercera.com]

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