Goulart falleció el 6 de diciembre de 1976 en una estancia de
Corrientes, mientras planeaba retornar a su país e incluso preparar la
transición democrática. Así lo afirmó el hijo del ex mandatario, Joao
Vicente, a ese medio de prensa: "El quería volver, siempre estaba
pensando en eso, se murió con planes para el retorno y cómo sería su
reinserción en la política".
Las hipótesis de envenenamiento conjugan misterio, pacto de silencio y
coordinación represiva bajo las alas del Plan Cóndor, ya que en el caso
es clave el testimonio de un exagente de inteligencia de Uruguay.
"Un ex agente de inteligencia uruguayo, que está preso desde hace más de 10
años en Charquedas (cárcel del sur brasileño), declaró ante la Policía
Federal que a Jango lo envenenaron, introduciendo comprimidos
adulterados en la medicina que tomaba debido a un problema cardíaco, y
que esto se hizo con la venia de la CIA, a través de su jefe en
Montevideo en 1976, el agente Frederick Latrash, y de Sergio Paranhos
Fleury, el cazador de opositores y jefe del DOPS (Dirección de Orden
Político y Social), un represor subordinado a una jerarquía que en lo
más alto tenía a Ernesto Geisel", indicó Joao Vicente a Página 12.
De hecho, el hijo del fallecido mandatario apunta responsabilidades
no solo al dictador Geisel, sino también a genocidas como el argentino
Jorge Rafael Videla y el chileno Augusto Pinochet.
"Ellos estaban decididos a hacer todo -afirmó Joao Vicente-, creo que
hasta la eliminación física, para impedir el retorno de mi padre, ellos
lo veían como un riesgo a la estabilidad de una dictadura cada vez más
cuestionada internamente. Hay papeles secretos, publicados por la prensa
hace varios años, ordenando la detención inmediata de mi padre si
cruzaba la frontera para ingresar a Brasil. Hace poco me hicieron llegar
un documento de 1976, que tiene el sello de agua del ejército, en el
que se ordena que los servicios de inteligencia refuercen su seguimiento
en Argentina, es decir que ellos estaban permanentemente encima suyo".
"Parece bastante claro que las dictaduras de Geisel y Videla actuaron
de consuno para impedir la realización de una autopsia, como sucede
cuando muere cualquier expresidente en el exterior", añadió.
El hijo de Goulart destacó los avances que de a poco se dan en la
búsqueda de verdad y justicia en Brasil, a través de políticas como la
Comisión por la Verdad, durante el gobierno de Dilma Rousseff: "Hemos
luchado durante años para lograr la exhumación, al principio en soledad,
y consideramos que es un avance importante el hecho de que sea
realizada con el respaldo de la presidenta Dilma, a quien reconocemos el
apoyo dado."
"Después de 37 años de una muerte dudosa, la exhumación nos puede
acercar a una parte de la verdad, aunque estamos conscientes de que los
exámenes pueden fracasar. Para nosotros la exhumación es un medio, no es
un fin en sí misma", enfatizó.
"Sabemos que los crímenes de Estado, podríamos decir los
envenenamientos de Estado, esconden tramas de poder que ocultan muy bien
a sus responsables por años; así pasó con el expresidente chileno
Eduardo Frei Montalva, a quien Pinochet mandó a intoxicar hace tres
décadas, y ahora, en estos días con la muerte de Yasser Arafat. Nunca es fácil."
Más allá de los resultados de la exhumación, la familia Goulart
avanza en su demanda y no descartan presentarse ante la Justicia
argentina.
Joao Vicente "repitió su demanda para que, aunque sea a título
indagatorio, un agente judicial brasileño pueda viajar a Estados Unidos
para presentar cuestionarios a los exagentes de la CIA Frederick
Latrash y Michael Townley (ambos habrían estado juntos en Chile), y del
propio exsecretario de Estado Henry Kissinger", informó Página 12.
Tras la exhumación del miércoles, se prevé que el féretro sea recibido
con honores de Estado en la Base Aérea de Brasilia por Rousseff, el
expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y otros expresidentes
democráticos de Brasil.
ac
[Fuente: www.uypress.net]
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