Como cada 20 de marzo, los países quienes, a través del mundo, comparten
ese patrimonio común que es el idioma francés, celebran el Día de la
Francofonía. Esta fecha corresponde a la creación en 1970 de una Agencia
de cooperación, la cual se ha convertido desde entonces en la
Organización Internacional de la Francofonía, reuniendo a 77 Estados de
los cinco continentes alrededor de la lengua francesa, pero sobre todo
alrededor de valores.
Hablada por más de 220 millones de
personas por el mundo, la lengua francesa es una de las más dinámicas.
Es dinámica porque el nombre de sus hablantes no deja de aumentar, por
razones demográficas, pero también porque el francés es el segundo
idioma más enseñado en el mundo. Es tradicionalmente un idioma de
comunicación al internacional, como lo demuestra su estatus de lengua
oficial de numerosas organizaciones: Naciones Unidas, Interpol, la Corte
penal International, el Comité Olímpico Internacional, etc.
El francés también es dinámico por estar siempre en movimiento. Nuevas
palabras aparecen en el diccionario cada año. A través de la historia,
el francés ha extraído y adaptado palabras y expresiones de otros
idiomas, por ejemplo el español, y viceversa. El francés es un idioma
abierto a todos, un vínculo que permite el diálogo entre las culturas:
eso es una de las razones que explican el éxito de su enseñanza y el
éxito de la Francofonía.
En este marco institucional de la
OIF, los Estados miembros han decidido seguir una misión global, que no
es la simple promoción del francés: la defensa de la diversidad cultural
y lingüística, así como la promoción de la educación, de la democracia y
de los derechos humanos. Frente a la mercantilización y a la
estandardización de la cultura, la Francofonía promueve los intercambios
entre espacios lingüísticos y asegura, en numerosos países del mundo,
la cohabitación entre el francés y una o varias lenguas nacionales,
incluso en el sistema educativo. La Francofonía también brinda apoyo a
las producciones artísticas y audiovisuales en idiomas nacionales, tal
como en francés.
Los Estados miembros de la OIF también
trabajan por la defensa de los derechos humanos y de la democracia a
través de redes institucionales francófonas, quienes promueven, según
los casos, la creación o el fortalecimiento de estructuras eficaces
destinadas a promover y proteger el Estado de Derecho y los derechos
humanos. Por eso fueron creados varios premios francófonos, en los
ámbitos de la literatura, del arte, de la fotografía, y también fondos
de solidaridad para artistas y activistas, que enfatizan los valores de
solidaridad que existen entre miembros.
En Panamá, los
embajadores residentes de Francia, Canadá, Egipto, Haití y Vietnam
celebran este miércoles la fiesta de la Francofonía, con un programa
artístico y cultural impregnado por los valores de diversidad promovidas
por el espacio francófono.
*LOS AUTORES DE ESTE EDITORIAL SON LOS EMBAJADORES DE FRANCIA, CANADÁ, EGIPTO, HAITÍ Y VIETNAM EN PANAMÁ.
[Fuente: www.laestrella.com.pa]
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