§ El veterano actor es, por vez primera, candidato a un Goya.
§ Lo puede lograr por la película 'El muerto y ser feliz'.
§ En ella encarna a un viejo asesino a sueldo que recorre Argentina.
RAFA VIDIELLA

El actor José Sacristán, en la fiesta de los candidatos al Goya
Protagonista, desde hace décadas, de muchos de los grandes títulos del
cine español, José Sacristán es
candidato por primera vez al Goya. El motivo es su trabajo e en El muerto y ser
feliz, por la que ya ganó la
Concha de Plata al mejor actor en el Festival de San
Sebastián.
Al menos para usted, está siendo un buen año.
Pues sí... Y ahí seguimos. Me acaban de dar el premio Sant Jordi por Madrid, 1987, y aquí
seguimos peleando por el Goya. La candidatura ya es un premio porque quiero
mucho a esta película, El muerto y ser feliz, como también
quiero a Madrid, 1987. Son dos proyectos muy hermosos, de
riesgo, de arrimar el hombro y empujar.
A su edad y arrimando el hombro...
¡Por supuesto! Y lo haré siempre en trabajos, como estos, que suscriba.
Porque más que trabajos son proyectos en los que están implicados temas
personales, como la amistad. Fueron aventuras no solo de trabajo, sino vitales.
Y, además, sigo con El Quijote, recorriendo España junto a gente
joven, algo que me viene muy bien.
Primera candidatura al Goya: ¿era una
injusticia?
No... ¡Déjate de injusticias y de puñetas! Los premios, y las
candidaturas, o te tocan o no. Porque nadie se levanta pensando "vamos a
joder a Sacristán", como tampoco se levantan arrepintiéndose e intentando
corregirlo. Si no me lo han dado, no me lo han dado. Y si llega ahora,
bienvenido sea.
Pero usted estuvo en el origen de la Academia del Cine.
Sí... Fui uno de los nueve que echó a andar este carro. Y, a lo largo de
todos estos años, el cambio ha sido maravilloso. Durante una época fui
vicepresidente, y por aquel entonces había que mendigar para pagar la factura
del teléfono... La dimensión y la repercusión que ahora tienen la Academia y
los Goya me enorgullecen.
Berlanga fue de
pajarita a la primera ceremonia. ¿Y usted? ¿Cómo irá a la próxima?
Mi mujer me ha comprado en las rebajas un esmoquin precioso. Lo llevaré,
aunque me están cortando las mangas porque me iba un poco largo.
¿Y la crisis del cine? ¿También va para largo?
Esquilo y Sófocles ya hablaban de crisis... Y siempre ha ido unida a la
cultura. Es verdad que esta crisis es más jodida, porque es generalizada y
particular a la vez, pero no me resulta una palabra extraña. Como actor,
convivo con la palabra crisis desde el principio de los tiempos.
¿Por qué la cultura siempre está en crisis en
este país?
No solo en él... Es un tema largo de explicar, pero creo que en España
se descuida, sobre todo, a la gente con talento. Como decía mi maestro, Fernando Fernán-Gómez, no es
la envidia lo que nos caracteriza, sino el desprecio. Aquí tendemos a
despreciar cosas que en otros lugares reconocen. Pero ya no me quejo... A estas
alturas, me intento manejar con lo que venga.
¿Tiene ya preparado el discurso de vencedor?
No... Pero, si tengo que subir a decir algo, será corto. Me sacan de
quicio los discursos interminables en los que se habla primero de la abuela,
luego del nieto y al final se llora. ¡Pero acaba ya! ¡Coge el monigote y vete a
tu casa de una vez!
Le emocionará el único premio seguro de la
noche: el de honor a Concha Velasco.
Pues sí... Porque dices Concha Velasco y, simplemente, no hay nada que
añadir. Es una institución admirable. Desde que la vi por primera vez, hace
siglos, bailando con Lola Flores y Manolo Caracol, supe que era alguien
especial. Y ahí está.
[Foto: Jorge París - fuente: www.20minutos.es]
§ El veterano actor es, por vez primera, candidato a un Goya.
§ Lo puede lograr por la película 'El muerto y ser feliz'.
§ En ella encarna a un viejo asesino a sueldo que recorre Argentina.
RAFA VIDIELLA
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Protagonista, desde hace décadas, de muchos de los grandes títulos del
cine español, José Sacristán es
candidato por primera vez al Goya. El motivo es su trabajo e en El muerto y ser
feliz, por la que ya ganó la
Concha de Plata al mejor actor en el Festival de San
Sebastián.
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Al menos para usted, está siendo un buen año.
Pues sí... Y ahí seguimos. Me acaban de dar el premio Sant Jordi por Madrid, 1987, y aquí
seguimos peleando por el Goya. La candidatura ya es un premio porque quiero
mucho a esta película, El muerto y ser feliz, como también
quiero a Madrid, 1987. Son dos proyectos muy hermosos, de
riesgo, de arrimar el hombro y empujar.
A su edad y arrimando el hombro...
¡Por supuesto! Y lo haré siempre en trabajos, como estos, que suscriba.
Porque más que trabajos son proyectos en los que están implicados temas
personales, como la amistad. Fueron aventuras no solo de trabajo, sino vitales.
Y, además, sigo con El Quijote, recorriendo España junto a gente
joven, algo que me viene muy bien.
Primera candidatura al Goya: ¿era una
injusticia?
No... ¡Déjate de injusticias y de puñetas! Los premios, y las
candidaturas, o te tocan o no. Porque nadie se levanta pensando "vamos a
joder a Sacristán", como tampoco se levantan arrepintiéndose e intentando
corregirlo. Si no me lo han dado, no me lo han dado. Y si llega ahora,
bienvenido sea.
Pero usted estuvo en el origen de la Academia del Cine.
Sí... Fui uno de los nueve que echó a andar este carro. Y, a lo largo de
todos estos años, el cambio ha sido maravilloso. Durante una época fui
vicepresidente, y por aquel entonces había que mendigar para pagar la factura
del teléfono... La dimensión y la repercusión que ahora tienen la Academia y
los Goya me enorgullecen.
Berlanga fue de
pajarita a la primera ceremonia. ¿Y usted? ¿Cómo irá a la próxima?
Mi mujer me ha comprado en las rebajas un esmoquin precioso. Lo llevaré,
aunque me están cortando las mangas porque me iba un poco largo.
¿Y la crisis del cine? ¿También va para largo?
Esquilo y Sófocles ya hablaban de crisis... Y siempre ha ido unida a la
cultura. Es verdad que esta crisis es más jodida, porque es generalizada y
particular a la vez, pero no me resulta una palabra extraña. Como actor,
convivo con la palabra crisis desde el principio de los tiempos.
¿Por qué la cultura siempre está en crisis en
este país?
No solo en él... Es un tema largo de explicar, pero creo que en España
se descuida, sobre todo, a la gente con talento. Como decía mi maestro, Fernando Fernán-Gómez, no es
la envidia lo que nos caracteriza, sino el desprecio. Aquí tendemos a
despreciar cosas que en otros lugares reconocen. Pero ya no me quejo... A estas
alturas, me intento manejar con lo que venga.
¿Tiene ya preparado el discurso de vencedor?
No... Pero, si tengo que subir a decir algo, será corto. Me sacan de
quicio los discursos interminables en los que se habla primero de la abuela,
luego del nieto y al final se llora. ¡Pero acaba ya! ¡Coge el monigote y vete a
tu casa de una vez!
Le emocionará el único premio seguro de la
noche: el de honor a Concha Velasco.
Pues sí... Porque dices Concha Velasco y, simplemente, no hay nada que
añadir. Es una institución admirable. Desde que la vi por primera vez, hace
siglos, bailando con Lola Flores y Manolo Caracol, supe que era alguien
especial. Y ahí está.
[Foto: Jorge París - fuente: www.20minutos.es]

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