Un cartel anuncia la posibilidad de ser atendido en euskera en un ambulatorio de Vitoria
Euskadi
contará el próximo mes de julio, una vez lo apruebe el Consejo de Gobierno, con
el plan que ha de marcar las medidas de política lingüística que se
desarrollarán durante la próxima década (2013-2023). Este Plan
de acción para la promoción del euskera, diseñado por la Viceconsejería de
Política Lingüística y el Consejo Asesor del Euskera, lleva gestándose desde
abril del año pasado para sustituir y mejorar al que estuvo vigente entre 2001
y 2011. “Es una señal de que estamos ganando posiciones en la normalización y
el uso del euskera”, tras una década en la que han cambiado “muchísimas cosas”
en este ámbito, destaca la viceconsejera, Lurdes Auzmendi.
El texto actual, sobre el que no se prevén
modificaciones sustanciales, se encuentra ya colgado en Internet
(blog.euskara21.euskadi.net) para que cualquier ciudadano pueda hacer
propuestas sobre su contenido hasta el próximo día 24. Ya se han recibido más
de una docena de aportaciones, tanto genéricas como otras muy detalladas.
Volverá entonces a la comisión Euskera XXI del Consejo Asesor para su remate
definitivo y envío al Ejecutivo, que lo aprobará.
La viceconsejería, dependiente de Cultura,
prevé que entre en el Parlamento ya en el próximo periodo de sesiones, que
arranca en septiembre. ¿Y si se adelanta el final de la legislatura? “De
cualquier manera lo vamos a poner en manos del Parlamento” actual o del
próximo, responde Auzmendi. “Es un documento de consenso amplísimo y en el
Consejo Asesor ya están representadas todas las fuerzas políticas, instituciones,
sensibilidades, etcétera”, añade. Con lo que, en aquel caso, “no debería haber
ningún problema para que, con las mejoras que la futura Cámara considerase
oportunas introducir, se aprobase”, remata.
Con tres
objetivos estratégicos (adquisición, uso y desarrollo del idioma), dos líneas
transversales para lograrlos (motivación y difusión interna y externa) y 16
ámbitos de trabajo, el plan se marca como norte reducir la distancia entre el
conocimiento y el uso del euskera. La última Encuesta Sociolingüística, con datos de 2011 y difundida en marzo pasado, constata
que el 32% de los mayores de 16 años son bilingües, pero solo el 20% usa la
lengua cooficial tanto o más que el castellano. Para avanzar hacia ese “uso
pleno del euskera a todos los niveles”, como cita el documento, se plantean un
total de hasta 341 medidas que deberían adoptarse a lo largo de la próxima
década.
El plan anterior detallaba 91 líneas
generales de actuación. “Ahora hemos descendido más al terreno de lo real”,
apunta Ivan Igartua, director de Investigación y Coordinación Lingüística.
Tales medidas incluyen desde compromisos que deberían adoptar las
Administraciones (“garantizar que los ciudadanos puedan mantener sus relaciones
tanto orales como escritas con la Administración en cualquiera de las dos
lenguas oficiales”, por ejemplo) a otras en el ámbito socioeconómico privado
(“expandir los planes de euskera en las empresas”), educativo (“garantizar la
presencia del euskera en las ofertas de posgrado”) o que suponen una mayor
implicación personal (“lograr la complicidad de ciudadanos, comerciantes y
hosteleros para que respondan adecuadamente a la elección de idioma de cada
ciudadano y cuiden el paisaje lingüístico”).
El abánico
de medidas resulta de lo más variado, siempre sin pasar de lo puramente
enunciativo o propositivo. Igartua reconoce el riesgo de que se quede en “un
catálogo de buenos deseos, pero lo que se ofrece es un marco”, pistas para que
las Administraciones las desarrollen y traduzcan luego en sus propios planes de
actuación anuales o plurianuales. “No podemos concretar más en detalle, porque
iríamos condicionando toda una serie más de iniciativas”, defiende Auzmendi.
El apartado concreto en que más medidas se
plantean (un total de 39) es el de la Administración. El texto en su
formulación y los responsables de Política Lingüística en sus palabras asumen
el trabajo que resta y la urgencia de la demanda para garantizar los derechos
de los euskaldunes en sus relaciones con Osakidetza, la Ertzaintza o la
Justicia. “Hay que redoblar esfuerzos para responder de forma más apropiada a
la elección del ciudadano en esos ámbitos y para garantizar los derechos
lingüísticos en todos los ámbitos de las Administraciones”, indica el plan.
Así, se plantea “realizar un esfuerzo especial para mejorar la competencia
lingüística en euskera” de los trabajadores sanitarios y policiales, citando expresamente,
entre otros, los servicios de pediatría, médicos de familia, enfermería o los
agentes cuyos puestos exigen una relación directa con los ciudadanos. A ellos
se añade “tomar medidas para que los procedimientos judiciales se puedan
realizar en euskera” y realizar “los pertinentes cambios legales para que los
derechos lingüísticos reconocidos a los ciudadanos en este ámbito sean
garantizados”.
Un cambio
estructural radical con respecto al plan de la pasada década es que se van a
definir una serie de indicadores que permitan ir viendo en cada momento, si así
se decide, cuál es el nivel de cumplimiento y eficacia del nuevo. “Esto resulta
vital y es uno de los mayores errores que se había cometido hasta ahora. Nunca
se había evaluado nada”, incide la viceconsejera.
El planteamiento inicial era asociar a cada
medida un indicador, pero se reconoció que “hubiera sido absolutamente
ingorbernable”, dice Igartua. “Incluso no tendríamos fuentes de información
suficientes para alimentar esos indicadores”, añade. Al final se van a vincular
a cada una de las líneas generales (un centenar) que engloban las medidas,
definiendo cada indicador (“al final, es un número”) en función de algunas de
las acciones que se postulan.
La intención es realizar una evaluación inmediata
tras la aprobación del plan (en 2013-2014), otra intermedia y una final, de
manera que en 10 años se pueda ver hasta qué punto se han ido cumpliendo los
objetivos previstos.
Iniciativas del plan
- Poner al día el conocimiento del euskera de los profesores.
- Reforzar los estudios en euskera en la universidad.
- Potenciar su uso en ámbitos unidos al ocio e intereses de los adolescentes.
- Crear, actualizar y difundir material escrito para inmigrantes.
- Fomentar el uso del euskera en las relaciones orales y escritas internas y externas del organismo [de la Administración], respetando siempre la elección de idioma del ciudadano.
- Poner medios para que sea no solo lengua de servicio, sino también de trabajo en la Administración.
- Mejorar los conocimientos de los cargos públicos.
- Establecer criterios lingüísticos al otorgar subvenciones a asociaciones y empresas, dar licencias para actividades públicas o ceder el uso de instalaciones públicas.
- Reforzar la imagen del euskera entre los jóvenes.
- En las zonas más euskaldunes, garantizar que los clientes podrán recibir servicios en euskera en los centros comerciales.
- Desarrollar estrategias para acercar el idioma a los castellanoparlantes de los ámbitos geográficos euskaldunes.
- Facilitar la formación de los trabajadores de las empresas para que aprendan euskera.
- Tomar medidas para que los establecimientos que trabajan de cara al público y o las empresas que ofrecen servicios públicos garanticen progresivamente el respeto de los derechos lingüísticos de los consumidores y usuarios.
- Crear puntos de encuentro entre vascos e inmigrantes en los programas de ocio.
- Fomentar el uso en el deporte profesional.
- Lograr la presencia del euskera en RTVE en virtud de la legislación vigente.
- Fomentar la creación de herramientas informáticas y conseguir el dominio .eus.
- Garantizar la comunicación oral y escrita en los acontecimientos deportivos y culturales más concurridos.
Por Javier Rivas
[Foto: L. RICO - fuente: www.elpais.com]

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