quarta-feira, 9 de maio de 2012

Palabra y significado; verdad y bien


Las palabras tienen una carga significativa. Y con ellas podemos hacer el bien o el mal; contribuir a crear un ambiente honesto o inmoral

¿Las palabras, significan algo; es decir, reflejan o manifiestan un contenido, o son meros convencionalismos? Lo primero que hay que afirmar es que, en las palabras, lo único que hay de convencional son los "sonidos" en los que se expresa: perro, chien, dog...: ésto es lo convencional, aquello en lo que "ha precipitado" la materialidad del lenguaje; un lenguaje que es propio de cada cultura, pueblo o civilización, y que es un signo distintivo de primer orden.

Fuera de ésto, las palabras manifiestan un contenido, tienen una carga de significado: sin ésto, la comunicación entre las personas -oral, escrita- sería imposible. Cuando decimos PERRO todos entienden a qué me refiero con esa palabra. Incluso se capta -por el contexto, por el tono- un sentido u otro: en el caso citado, se capta si esa palabra se dice como insulto, o para nombrar al animal que pasa a nuestro lado. Esto es significado, contenido, carga expresiva, expresión y objetivación de una realidad.

El contenido no puede ser, de ninguna manera, convencional: o refleja la realidad -exterior o interior del que habla-: "perro", "niño"; o es equívoca: "oso", para designar a un animal, o del verbo "osar": el contexto inclinará o decidirá su carga significativa; o está equivocada: "perro" en lugar de "gato"; o es un sonido sin más, sin ningún significado: "stnmeditocv", por ejemplo.

Sólo hay verdadera comunicación cuando se quiere expresar algo determinado, del tipo que sea; es decir, cuando se quiere comunicar una verdad -física, intelectual, moral, de un sentimiento, para consolar, para dañar, producir belleza...-, o una falsedad: una mentira, en sentido moral.

Por tanto, con nuestras palabras -por su significado, por la "carga" que les damos- podemos hacer bien, o mal; crear un ambiente de bondad y belleza, o colaborar en una estructura de destrucción, de corrupción y de maldad.

Y tenemos la obligación moral de hacer siempre el bien. Ya sea "creándolo", ya sea denunciando el mal: no callando ante el mal, aunque lo más cómodo sea callar y mirar para otro lado. 

Por Jlaberasturim

[Fuente: globedia.com/perfil/jlaberasturim]


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