Mike Hammer, Subsecretario de Prensa
del Departamento de Estado norteamericano, daba el pasado viernes su
primera rueda de prensa íntegramente en castellano. El hecho, sumamente
importante en sí mismo, se enmarca en lo que es ya una línea de
actuación del Gobierno de Estados Unidos, tendente a otorgar al
castellano el valor que merece. El impulso es tanto público -presencia
oficial en Twitter y Facebook- como privado -gigantes de la comunicación
como CNN y Fox poseen ya franquicias en castellano- lo que da idea de
la trascendencia mundial de la lengua que hablamos.
En la actualidad, hay más de 80 países donde se estudia nuestro
idioma sin ser lengua oficial, negocio que genera casi 400 millones de
euros anuales. En 2050, se estima que 600 millones de personas lo
hablarán. A nivel nacional, el castellano genera 3’5 millones de puestos
de trabajo y supone un 15’6 por ciento del PIB. Siempre se habla del
enorme valor cultural del castellano aunque, como puede verse, en el
plano económico es también un activo de primera. Razones todas como para
inferir que el castellano goza de muy buena salud, y que no le hace
falta defensa alguna.
Tampoco ataques ni menosprecios, como los perpetrados por los
nacionalistas. Catalán, gallego y euskera, lenguas todas tan españolas
como la castellana, son un patrimonio que hay que cuidar e impulsar; eso
si, con políticas positivas que no prohibiciones. El castellano,
además, posee una dimensión global digna de seguir potenciándose, más
allá de ciertos complejos con poco o nulo fundamento. En Francia
defienden los toros, y en Estados Unidos el castellano. ¿Y en España?
[Fuente: www.elimparcial.es]
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