domingo, 11 de outubro de 2026

Brasil, elecciones y problemas de la izquierda

Escrito por Magdiel Sánchez Quiroz* 

El resultado de las elecciones en Brasil sorprendieron a la mayoría de las personas que se autodefinen de izquierda. ¿Cómo es posible que el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, hoy preso por intentar un golpe de Estado contra Lula, haya ganado? La respuesta inmediata desde ese sector fue: por la guerra cognitiva, la injerencia de Estados Unidos y la manipulación de las iglesias pentecostales. 

Es una respuesta simple que da tranquilidad. Se asume que las mayorías se encuentran enajenadas por el tipo de mensajes que consumen por el celular, sin reparar en que es el mismo medio por el que los activistas se informan, interactúan y tratan de convencer a otras personas. 

Para Estados Unidos es prioritario que gane Flávio Bolsonaro. Los importantes yacimientos de hidrocarburos –en especial los del presal–, los abundantes minerales y tierras raras, la biodiversidad, el agua y las tierras fértiles son el botín que quiere. Necesita también controlar el rol geopolítico que tiene Brasil en América Latina y minar las alianzas que sostiene con China y otros países. Pero el resultado de las elecciones no es tan distante de las encuestas previas, casi todas ellas declararon a Lula ganador, pero por un margen tan minúsculo que entra en los rangos de error de las mismas. Incluso Trump evitó posicionarse a favor de Bolsonaro en los últimos días porque podría ser contraproducente. 

Sin duda, el peso de las iglesias pentecostales en Brasil es muy fuerte. Todos los partidos buscan hacer alianzas con sus dirigentes (incluido el Partido de los Trabajadores de Lula). Hay un conjunto de corrientes dominantes dentro del neopentecostalismo que favorece a la ultraderecha y cerró filas con Bolsonaro. Pero las relaciones entre religión y política son más complejas. Durante la dictadura en Brasil de los años 60 a 80, casi 90 por ciento de la población era católica. La Teología de la Liberación fue tan solo una expresión minoritaria, comprometida, radical y con arraigo en los territorios, que remaba a contracorriente del poder instituido. Casi un siglo antes, fue en el noreste de Brasil donde emergieron las insurrecciones populares con objetivos emancipatorios más potentes y alimentados por ideas mesiánicas. 

Un elemento relevante por el que Bolsonaro Jr atrajo votantes es que logró apropiarse de la inconformidad social. Se presentó un disidente, crítico de las estructuras jurídicas y de los políticos tradicionales. Las fuertes acusaciones por corrupción en su contra quedaron en segundo plano. Para muchos votantes pudo más el votar en contra del poder instituido. Promete cosas peligrosas y absurdas, pero también habla de cuestiones que preocupan a la gente. 

El abstencionismo fue muy grande. No votaron 33 millones de brasileños. Empero: ¿hasta qué punto las grandes mayorías creen que a través de las elecciones se puede cambiar la sociedad? ¿La gente participa en las elecciones creyendo que en ellas se juega su vida? ¿Qué tan grave puede ser para una persona votar por un candidato de ultraderecha si está acostumbrada a que todos los productos que consume en el supermercado tienen sellos que le avisan que son malos para su salud? 

Lula es el mayor líder popular de Brasil por más de 40 años. Pero su partido se encuentra fragmentado. Carece de vida y fuerza orgánica. Fuera de Lula no tiene personajes que logren conectarse con las masas. Los partidos de derecha y ultraderecha se quedaron con la mayoría del Congreso Nacional y del Senado. 

Por su parte, el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) demostró una fuerza electoral propia. Logró la reelección de varios gobernadores del noreste que asumieron sus demandas. Ocho militantes suyos fueron electos como congresistas. Desde las elecciones pasadas, el MST compite en comicios a través del registro del PT. Sus campañas, sin embargo, ponen en el centro sus propias demandas y sus símbolos. Sus militantes hacen un trabajo de base intenso y permanente. 

El noreste pobre votó por Lula, mientras el sur rico por Bolsonaro. La lucha de clases existe. Sus formas de expresión ocurren de múltiples y complejas formas. Los resultados de las elecciones demuestran que para hacer que los pobres, dominados y explotados opten por un candidato que les favorezca en sus necesidades, hace falta algo más que campañas electorales y políticas sociales como las que Lula construyó en sus mandatos previos. 

Lula tiene posibilidades de vencer en la segunda vuelta y llegar a su cuarto gobierno, pero tendrá que llegar a acuerdos con sectores de la burguesía que se le oponen. De triunfar, será el mandato más alineado a la derecha que haya tenido. No será su voluntad, es el estado de las fuerzas. A pesar de ello, su triunfo será esperanzador.

 

* Filósofo, coordinador de las Obras escogidas de Fernando Martínez Heredia

 

[Fuente: www.jornada.com.mx]

« Pourquoi faudrait-il du courage pour dire la vérité ? » : Navi Pillay, qui a dirigé le rapport de l’ONU sur le génocide à Gaza, remporte le prix Nobel de la paix

« Merci beaucoup », a déclaré la juriste internationale sur le ton de la plaisanterie. « Si vous applaudissez un peu plus fort, je partagerai peut-être ce prix avec Trump. »

La juge sud-africaine Navanethem « Navi » Pillay, présidente de la Commission internationale indépendante d’enquête sur le territoire palestinien occupé, y compris Jérusalem-Est, et Israël, fait un geste à l’issue d’une conférence de presse à Genève, le 16 septembre 2025. Le 16 septembre 2025, la Commission d’enquête a accusé Israël d’avoir commis un « génocide » à Gaza dans le but de « détruire les Palestiniens » qui y vivent, et a imputé la responsabilité de l’incitation à la haine au Premier ministre israélien et à d’autres hauts responsables.(Photo de Fabrice Coffrini / AFP via Getty Images)

Écrit par Jon Queally 

La réputation internationale du prix Nobel de la paix, qui a souffert ces dernières années dans les milieux progressistes et de défense des droits de l’homme, pourrait être en passe de s’améliorer après l’annonce vendredi de l’attribution du prix de cette année à Navi Pillay, une personnalité au « courage exceptionnel » qui, depuis des décennies, est à l’avant-garde des efforts visant à établir les responsabilités en matière d’apartheid, à poursuivre les crimes de guerre et à faire respecter le droit international. 

Dans son communiqué, le Comité Nobel norvégien a déclaré que Mme Pillay — qui, au cours de sa carrière, a été juge à la Haute Cour d’Afrique du Sud, son pays natal, puis au Tribunal pénal international pour le Rwanda et à la Cour pénale internationale (CPI) — « a joué un rôle déterminant pour garantir que les crimes de guerre, les crimes contre l’humanité et le génocide fassent l’objet de poursuites ». 

Mme Pillay a également occupé pendant six ans le poste de Haut-Commissaire des Nations Unies aux droits de l’homme, de 2008 à 2014, et a plus récemment présidé la Commission d’enquête internationale indépendante des Nations Unies sur le territoire palestinien occupé, qui a publié en 2025 un rapport concluant que le gouvernement israélien avait commis un génocide à Gaza.

« La dernière chose que j’ai faite, c’est le rapport sur Gaza qualifiant ce qui s’y passe de génocide », a déclaré Mme Pillay vendredi. « L’une des principales réactions à ce rapport consiste à me rendre hommage pour mon “courage”. Et vous pouvez imaginer notre surprise : pourquoi faudrait-il du courage pour dire la vérité ? » 

« Est-ce vrai ? », a demandé Mme Pillay lorsqu’elle a été informée pour la première fois de cette distinction, alors qu’elle se trouvait, comme il se doit, au tribunal de Nuremberg où les nazis ont été jugés pour leurs atrocités commises au siècle dernier. 

Dans un moment de légèreté, entourée de collègues applaudissant son exploit, Mme Pillay a déclaré : « Merci beaucoup. Si vous applaudissez un peu plus fort, je partagerai peut-être ce prix avec [le président américain Donald] Trump. » 

Trump, lui-même accusé de crimes de guerre, a déclaré de manière notoire qu’il méritait le prix Nobel de la paix malgré son bilan marqué par des violations du droit international, des enlèvements ou des assassinats de chefs d’État étrangers, le déclenchement de guerres d’agression et la conduite d’une campagne illégale d’attaques meurtrières dans l’océan Pacifique et les Caraïbes, que les experts en droits de l’homme ont dénoncée comme une « série de meurtres ». 

Volker Türk, l’actuel Haut-Commissaire des Nations unies aux droits de l’homme, a déclaré que l’attribution de ce prix à Mme Pillay représentait « un moment de fierté pour le mouvement mondial des droits de l’homme », et que le qualifier de « bien mérité » serait « un euphémisme ». 

« À une époque où les droits de l’homme sont attaqués sur tant de fronts, y compris par ceux qui exercent un pouvoir considérable, ce prix revêt une signification particulièrement forte », a poursuivi M. Türk. « C’est un prix décerné à tous ceux qui, partout dans le monde, consacrent leur vie à la défense des droits de l’homme, au péril de leur propre sécurité. » 

Agnès Callamard, secrétaire générale d’Amnesty International, a qualifié la sélection de Mme Pillay de « moment extraordinaire » pour les droits de l’homme. 

« Nous sommes au Tribunal de Nuremberg ; je ne peux imaginer de symbole plus fort pour son prix Nobel », a déclaré Mme Callamard. « Nous sommes tous tellement ravis ! »

Un moment extraordinaire. Navi Pillay a reçu le prix Nobel de la paix ! https://t.co/HL3r1PJzLOWe Nous sommes au Tribunal de Nuremberg ; je ne peux imaginer de symbole plus fort pour son prix Nobel. Nous sommes tous tellement ravis ! Voici ses premières réactions en apprenant la nouvelle : https://t.co/Crbj6XdiyQ

— Agnes Callamard (@AgnesCallamard) 9 octobre 2026

 

« À une époque marquée par des défis existentiels — notamment un nombre de guerres et de conflits que le monde n’avait pas connu depuis longtemps —, le droit international n’est plus seulement un complément à la paix et à la sécurité. C’est une nécessité absolue », a déclaré le Comité Nobel dans son communiqué.

Avertissant que « le système du droit international subit une pression considérable et que ses institutions sont attaquées », le comité a déclaré qu’« un glissement vers la politique de puissance au détriment des cadres juridiques et du respect mondial du droit et de la justice » menaçait la paix et la stabilité dans le monde entier, une référence voilée mais claire à l’antagonisme dont a fait preuve le gouvernement américain sous Trump à l’égard de la CPI, des Nations unies et d’autres institutions et cadres juridiques.

« Chaque fois que la force l’emporte sur le droit, cela sape la stabilité, la confiance et la coexistence pacifique », indique le communiqué. Et il poursuit :

L’histoire a montré qu’un monde fonctionnant sans État de droit est injuste, imprudent et inhumain. Les juges – ceux qui veillent sur la mince ligne rouge entre l’ordre et le chaos – méritent donc amplement nos éloges. Mais aujourd’hui, alors que ces mêmes juges font l’objet de sanctions et que leurs institutions sont attaquées, nous avons besoin de personnes dotées de courage, de vision et de détermination – des qualités dont Navi Pillay fait preuve dans son travail de juge.

 

Navi Pillay, conclut-il, « est l’une des grandes défenseuses des principes juridiques internationaux de notre époque. Sa brillante carrière nous rappelle la nécessité de soutenir, de renforcer et d’étendre l’État de droit à l’échelle mondiale. L’engagement de Navi Pillay en faveur de la justice et de la dignité humaine est une source d’espoir et d’inspiration pour tous ceux qui cherchent à instaurer un monde plus pacifique. » 

Comme l’a souligné M. Türk dans son allocution, la reconnaissance par le comité Nobel du travail et de l’héritage de Mme Pillay est « une réaffirmation du fait que les droits de l’homme, l’État de droit, la justice et la responsabilité sont fondamentaux pour tout : la paix, la sécurité et la prospérité. »

 

 

Jon Queally, rédacteur en chef Jon Queally, est rédacteur en chef de Common Dreams

Common Dreams

 


[reproduit sur www.groupegaullistesceaux.fr]

sábado, 10 de outubro de 2026

Per què Flávio Bolsonaro podria tenir molt més poder que no va tenir el seu pare

Si s'imposa a la segona ronda, el fill de l'ex-president gaudiria d'un mandat prou ampli per a alliberar el pare i destituir els jutges que el van condemnar 

Flávio Bolsonaro (centre, en primer pla), en un acte de campanya aquesta setmana

Escrit per Marina Dias 

L’auge de la ultradreta a les eleccions del cap de setmana passat al Brasil podria concedir a Flávio Bolsonaro un mandat prou ampli no tan sols per a alliberar el seu pare empresonat, l’ex-president Jair Bolsonaro, sinó també per a indultar els perpetradors de l’assalt al congrés brasiler del 2023 i destituir els magistrats del Tribunal Suprem que els van condemnar. 

El senador Flávio Bolsonaro, que va superar totes les expectatives i es va imposar amb certa comoditat en la primera ronda de diumenge passat, s’ha consagrat com el gran favorit a la segona ronda del 25 d’octubre, segons els analistes i les agències demoscòpiques. Bolsonaro es disputarà el lideratge de la democràcia més poblada de Llatinoamèrica amb l’actual president del país, Luiz Inácio Lula da Silva. 

Bolsonaro ha qualificat d’injustícia la derrota del seu pare –precisament contra Lula– a les eleccions del 2022 i la posterior condemna per haver provat de perpetrar un cop d’estat militar per mantenir-se al poder, tot presentant la cita electoral actual com una oportunitat per a venjar-se’n. En cas de ser elegit president, Bolsonaro ha promès d’amnistiar el seu pare, que compleix una sentència de vint-i-set anys de presó, i els seus seguidors condemnats. 

En cas de ser elegit president, Bolsonaro es veurà reforçat per l’èxit inesperat dels candidats de la dreta i la ultradreta a les eleccions. El seu partit tindrà 28 escons dels 81 del senat, la xifra més alta en més de tres dècades, i 121 escons dels 513 de la Cambra de Diputats, la més alta d’ençà de la fi de la dictadura militar brasilera, l’any 1985. 

El resultat de tot plegat és que Bolsonaro podria formar una coalició prou àmplia per a modificar unilateralment la constitució i –per primera vegada a la història del país– destituir jutges del Tribunal Suprem. 

“Flávio mai no ha enganyat els votants sobre el seu programa polític”, diu el politòleg Felipe Nunes, director de l’agència demoscòpica Quaest. “Si és elegit, tindrà prou poder parlamentari per a implementar un programa molt més radical que no pas el del seu pare.” 

Bolsonaro, certament, no ha amagat les intencions que té. “El Brasil ja m’ha atorgat un congrés molt més de dreta que no pas l’actual”, va dir dimarts durant un acte electoral a Goiânia: “Perquè puguem canviar la constitució, perquè puguem redemocratitzar aquest país, perquè les institucions tornin a respectar la constitució.” 

Jair Bolsonaro mai no va gaudir de tant de poder, ni de bon tros. Quan va arribar al càrrec, el 2019, el seu partit tan sols tenia 4 escons i 52 diputats. Per si no n’hi hagués prou, l’ex-president es va negar a negociar amb els partits de centredreta, cosa que en va complicar encara més el programa legislatiu. 

Rodrigo Maia, que era president de la Cambra de Diputats al començament de la presidència de Jair Bolsonaro, explica que, en cas de ser elegit president, Flávio Bolsonaro tindrà més poder que no pas el seu pare, atès que el seu partit disposarà de més representació al congrés i serà lliure de negociar amb els altres. 

“Si Flávio vol encapçalar un ‘govern de venjança’, haurà de donar cabuda a aquests partits”, explica Maia a The Washington Post: “Ningú no farà costat a la seva campanya de revenja si, en canvi, no ofereix càrrecs de cert pes polític.” 

Lula ha advertit els votants del risc d’una tornada hipotètica al poder del clan Bolsonaro. En un acte de campanya dissabte de la setmana passada, la vigília de la primera ronda, el president va presentar la votació com una tria entre “la democràcia i la sobirania” o “la barbàrie i la corrupció”. 

El model dels Bolsonaro amb vista a un hipotètic govern de Flávio té nom i cognom: Donald Trump, aliat i amic de Jair. 

El 2022, seguint els passos de Trump, l’ex-president va culpar –sense fonament– la seva derrota al frau electoral; dies després, els seus seguidors van assaltar i ocupar el palau presidencial, el congrés i el Tribunal Suprem. 

Flávio Bolsonaro, com Trump en el seu moment, ha lloat els culpables de l’assalt com a patriotes i ha promès d’indultar-los. També ha titllat de corruptes els jutges que van condemnar el seu pare per l’assalt i ha promès de reprimir-los en cas de ser elegit president. En campanya, Bolsonaro ha exigit repetidament la destitució d’Alexandre de Moraes, el jutge que va dirigir la causa contra el seu pare, i uns quants magistrats més. 

La reforma del Tribunal Suprem s’ha convertit en un dels eixos centrals de la campanya de Bolsonaro. El candidat, acusat d’haver sol·licitat milions de dòlars a un banquer condemnat per frau, es troba sota investigació per corrupció. Bolsonaro diu que no ha comès cap irregularitat. 

Com a president, Jair Bolsonaro va nomenar dos magistrats del Tribunal Suprem. El seu fill, tenint en compte vacants i jubilacions de personal, en podria arribar a nomenar quatre, incloent-hi el magistrat que ocuparà el càrrec que roman vacant d’un any ençà, quan el senat brasiler va refusar el candidat proposat per Lula. Tres magistrats més superaran els setanta-cinc anys –l’edat de jubilació obligatòria– abans del 2030, el darrer any de la legislatura entrant. 

Aquestes tres setmanes vinents, Bolsonaro i Lula competiran pel vot dels 9 milions de brasilers que es van decantar per uns altres candidats durant la primera ronda, com també pel dels 33 milions que no van anar a les urnes. 

Bolsonaro s’ha presentat com el candidat del canvi en un país castigat per una inflació obstinadament alta i una crisi creixent d’endeutament. Lula, que considera que no se li ha reconegut prou el mèrit d’haver reduït la desocupació i haver reimpulsat el creixement econòmic, ha posat el focus en la investigació per corrupció contra Flávio Bolsonaro i ha assegurat que “té un historial fosc”. 

“Flávio, ara com ara, és el favorit –diu Nunes–. Però Lula encara té marge per a reconnectar amb els votants que li van fer costat per primera volta el 2022, però que se n’han desencantat i han optat enguany per no votar.” 

 

[Foto: André Borges/Efe - font: The Washington Post - reproduït dins www.vilaweb.cat]

 

 


« Notre salut », film d'Emmanuel Marre, documente l’engagement vichyste de son grand-père

Le réalisateur Emmanuel Marre avait marqué la Semaine de la Critique avec Rien à foutre. Il est en compétition officielle pour cette 79e édition du Festival de Cannes avec une adaptation intelligente et sensible de la vie de son grand-père vichyste, Henri Marre. Une vision très personnelle et passionnante de la collaboration. 

Écrit par Yaël Hirsch 

Vichy, été 1940 

Tout commence dans une fête où se regroupent des hauts fonctionnaires et des directeurs de cabinet exilés à Vichy pour mettre en place la Révolution nationale avec Philippe Pétain. Les costumes sont soignés, le décor d’une réception dans un salon de la ville thermale est déjà suranné et Henri Marre (Swann Arlaud, excellent) est tiré à quatre épingles et ne tarit pas d’éloges sur le Maréchal. À tel point que quand il vole de la nourriture, on se demande s’il n’est pas un peu résistant. Et la réponse est : pas du tout ! 

Issu du courant planiste de la France de l’Entre-deux-guerres, il est spécialiste de l’organisation du travail et convaincu que la grandeur de la France passera par une organisation stricte. Il a même écrit un essai maurrassien titré « Notre Salut ». Bref, il est vraiment et pleinement pétainiste. Et aussi, parce que les humains sont complexes, un arriviste et affairiste à la petite semaine, qui a tout perdu et qui espère bien se « refaire » avant de dire à sa femme et ses trois enfants de le rejoindre. Son savoir-faire et sa capacité à réaliser des études finissent par remporter quelques bons points et il est envoyé à Limoges comme chef d’inspection du bureau de lutte contre le chômage. Participant activement au fichage et à la spoliation des Juifs, il fait venir sa douce épouse quand il récupère un appartement… 

Vichy par les yeux d’un partisan 

Non seulement la sélection officielle est blindée de De Gaulle, Jean Moulin et autres films de guerre réalisés par Daniel Auteuil, mais plus précisément, le cinéma français connaît un regain de béguin ces derniers temps pour les personnages sombres à la « Lacombe Lucien ». Le personnage de collaborateur incarné par Jean Dujardin dans Les Rayons et les ombres a suscité bien des débats ce printemps et c’est désormais un pétainiste qui choisit lui aussi la voie de la collaboration que l’on est invité à suivre pendant 2 h 30 en pleine compétition cannoise. Et franchement, c’est vraiment très réussi ! D’abord parce que Swann Arlaud est génial, mais aussi et surtout parce que le réalisateur part de la correspondance de ses grands-parents. C’est donc à travers une partie de la vie amoureuse et érotique de cet homme qui se voulait « comme il faut » qu’on entre dans l’engrenage. Dans le rôle de sa femme, Sandrine Blancke est rayonnante et si l’image est aussi poudrée que les costumes d’époque, l’idée de reconstitution n’endort jamais le propos de Marre, petit-fils ! 

Un électrochoc de réflexions libres et gênantes 

Avec un cadre posé au plus près des personnages, une économie de lieux qui frôle le canon de la tragédie et une image qui vient chercher les visages et les silhouettes avec un caractère oblique tout à fait original, Marre mâtine sa fiction familiale d’un brin de documentaire. Et il faut swinguer avec une BO funk et disco les images d’archives aussi bien que deux scènes de dialogues et de danse au milieu des réceptions huppées des collabos. Il y a un peu d’Ozon dans ce processus de comédie musicale qui s’invite dans le film historique. Et ça fait comme un électrochoc ! Le public ne se laisse pas glisser sur la pente du héros mais garde ainsi conscience qu’à chaque instant, il aurait pu choisir autrement. Ce n’est pas dit par des dialogues lourds, c’est juste suggéré par l’image et la musique et ça c’est très fort. On espère un prix pour ce film qui propose vraiment une forme originale pour l’un des thèmes phares de ce festival. 

Notre Salut, d’Emmanuel Marre, avec Swann Arlaud (Henri Marre), Sandrine Blancke (Paulette Marre), Mathieu Perotto (Gasque), Jean-Baptiste Marre (Maux), Harpo Guit (Harpo), Mathilde Abd El Kader (Corinne), Florian Surrier, Claudine Barthel-Fournier, Laurent Poitrenaux. France/Belgique. Drame. 155 minutes. En compétition officielle au 79e Festival de Cannes. Sortie le 30 septembre 2026.

 

 

[Visuel : Pelletas Films / Condor - source : cult.news]

Mia Couto: «En África non rezamos aos deuses, falamos con eles»

O autor mozambiqueño volve coa historia colonial da súa terra natal en «O río da cegueira», editada tamén en catalán por Periscopi  

Mia Couto deixou os estudos de Medicina para ser xornalista e escritor.

Escrito por Alejandro Castelo / s.f. 

Os pais de Mia Couto (Beira, Mozambique, 1955), ambos os migrantes portugueses, chegaron á perla do Índico nos anos cincuenta. Desde entón, a súa vida está entrelazada coa transformación do seu país. Abandonou os estudos de Medicina, fíxose xornalista, biólogo e, sobre todo, escritor. Foi traducido a diversas linguas e converteuse nunha das voces máis singulares do continente africano.

—Kapuscinski dicía que chamar «África» a un continente tan vasto é xa un acto reduccionista… 

—E tiña razón. Non creo que exista no planeta un continente tan diverso, tan cheo de cultura e diversidade. De feito, a maioría das linguas do mundo fálanse en África. Nin sequera nós mesmos coñecémonos do todo: en Mozambique, convivimos uns trinta pobos distintos cunhas trinta linguas vivas e cotiás. 

—Dá a impresión de que é un misterio non só para quen a miro desde fóra, senón tamén para quen a habita. Ver así?

—Así é. Os africanos viviron un momento histórico no que, para atopar un espello, un retrato de si mesmos, tomaron as ferramentas que os propios europeos deixaran. Por iso moitos africanos teñen aínda unha visión eurocéntrica de si mesmos, e iso complica enormemente o asunto da identidade. 

—Como é a relación co relixioso, con «Deus», en África?

—Aquí «Deus» dise en plural. Eu non rezo: falo con eles. Hai unha relación máis familiar co sagrado. 

—No libro, a luz dana só a quen chega a dominar o territorio. Máis que unha alegoría da culpa colonial, é unha hipótese sobre a percepción, segundo a cal ver de verdade un lugar esixe, primeiro, aceptar ser visto por el?

—Esa é a proposta do libro, si, pero tamén é a proposta que me fago a min mesmo. É algo que vivo cada día cando me presento como africano: teño que explicar por que teño esta cor de pel, porque causa estrañeza que eu sexa africano. En Mozambique eu non teño raza, porque quen define a miña raza é a mirada do outro. 

—En Mozambique a xente achégaseche cando sabe que es escritor, para contarche historias, di. Hai algunha que lle cativase especialmente?

—Todos os días a xente achégaseme na rúa non como un fan, senón como quen trae un recado: «Mire, escriba sobre isto» ou «conte a historia do meu tío». Houbo un caso que me tocou de xeito particular. Aos 14 anos marcárame profundamente Platero e eu, e un día un home abordoume dicíndome: «Ten que escribir a historia da miña burra». Contoume que o animal lle axudaba a cargar materiais no monte, e que morreu en pleno traballo sen que ninguén soubese que estaba embarazada. Quería renderlle unha homenaxe e pediume que lle puxese un nome, porque nunca o tivera. Eu chameina Prateira. En Mozambique ninguén pode permitirse unha crise de imaxinación: con tantas historias circulando, é case imposible non ser escritor. 

—Esa vocación de rescatar historias silenciadas parece levalo tamén á novela histórica. Por que recuperar este episodio da disputa entre o África Oriental alemá e a portuguesa?

—É un país nado sobre traumas e guerras que non se tocan; unha nación feita de esquecementos colectivos. Eses esquecementos son consensuais, non impostos de arriba abaixo. Existe un entendemento silencioso de que é mellor non remover o conflito. Ao final, esquecer xuntos tamén constrúe unha nación. Pero ese esquecemento convértese nunha enfermidade cando non pode resolverse. España ten un asunto moi parecido coa súa guerra civil. 

—Aprendemos algo da violencia?

—Como biólogo, teño a idea de que a nosa especie pode dar respostas violentas cando se ve empurrada a unha situación de supervivencia. Pero, no fondo, somos unha especie solidaria: a construción da humanidade non se extingue, aínda que ás veces pareza que si, como ocorre en Palestina. 

—Como ve esa esperanza cara ao continente, como a percibe desde dentro?

—Por primeira vez, África ten a oportunidade histórica de manifestarse con peso político propio. Coa reorganización dos grandes imperios, o continente xa non se limita a achegar recursos ao mundo: pode empezar a disputar a súa propiedade. A isto súmase un contraste demográfico decisivo fronte a Europa: en Mozambique, o 60% da poboación ten menos de 15 anos. É un potencial enorme, pero tamén un perigo se non existen economías capaces de absorber a esa mocidade. O gran desafío non é copiar modelos de Estado alleos que xa están en quebra, senón crear algo orixinal: unha democracia máis participativa. 

—Que conecta a Brasil, Portugal e Mozambique, máis aló da lingua?

—Hai máis malentendidos que entendementos. Toda esa idea dunha «lusofonía», dunha gran familia unida pola lingua, non remata de funcionar. 

—Cal é o seu proverbio africano favorito?

—É ruandés: «Ninguén se odia máis a si mesmo que aquel que odia aos demais».

 

[Fonte: www.lavozdegalicia.es]