Isac Nunes da Luz Cordeiro
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Tradutor Público e
Intérprete do Comércio
***
Idiomas: francês, espanhol, catalão e galego ***
Matriculado na Junta Comercial do Estado do Paraná
*** Curitiba ***
República Federativa do Brasil
A mostra traerá a Galicia 85 gravados, aguafuertes
e xilografías procedentes da colección do museo Boijmans Van Beuningen
Brueghel representou escenas
satíricas e humorísticas que captaban a atención das clases populares.
Escrito por David Cofán
A arte
neerlandés e flamenco actuou como bisagra entre a época
medieval e a Idade Moderna. A través de novos formatos e temáticas conseguiron
democratizar a arte expandindo o seu consumo a un público cada vez maior. Dous
expoñentes desta revolución artística son O Bosco e Pieter
Brueghel o Vello, mestres que serán protagonistas da próxima
exposición da Fundación Barrié.
Do 23 de outubro ao 24 de xaneiro do 2027, O Bosco
e Bruegel. Unha viaxe a mundos fantásticos permitirá coñecer
de primeira man o fascinante universo visual de ambos os artistas dos séculos
XV e XVI a partir de 85 gravados, aguafuertes e xilografías procedentes
da prestixiosa colección do Museo Boijmans Van Beuningen, de Róterdam. O
visitante poderase mergullar na destreza de ambas as personalidades, descubrindo
escenas cargadas de simbolismo, humor e enxeño, á vez que ofrece unha visión
das técnicas e prácticas do gravado practicado en Europa durante o século XVI,
sendo Anveres o seu principal centro de produción e difusión.
Aínda que O Bosco non foi un artista gráfico, as
súas peculiares escenas de monstros e demos fixeron fortuna no gravado. Tanto foi así, que o novo
soporte puxo de moda ao pintor medio século despois do seu falecemento. Ao
atoparse a maioría das súas pinturas en coleccións privadas, os editores de Anveres lograron
satisfacer a demanda comercializando baixo o seu nome estampas similares á súa
obra. No entanto, foi Brueghel quen deu un paso máis aló e, nos seus inicios,
imitou o estilo dO Bosco con tanta destreza que chegou a ser coñecido como «o segundo Bosco».
Antes de ser encomiado polas súas pinturas, Brueghel
especializouse neste xénero ao momento que ofrecía temáticas innovadoras que
pronto se fixeron moi soados.
A beleza do cotián
Audaz, puxo no centro dos seus gravado as escenas
cotiás, facendo unha arte accesible para todos desde o cal, por
primeira vez, as clases populares podían verse representadas a través do humor
ou a sátira. A mostra pon de relevo a ruptura coas convencións artísticas da
época ao centrar a atención no absurdo do comportamento humano.
En palabras do comisario, Peter van der Coelen, «é a primeira exposición dedicada integramente aos gravado
inspirados nO Bosco e creados por Brueghel e os seus contemporáneos, obras que
pon de manifesto a imaxinación e a innovación que definiron a arte neerlandés
nos séculos XVI e XV. Inventaron imaxes inéditas e compartiron ideas que
traspasaron os límites dos seus talleres e invítannos a ver o mundo doutro
xeito».
[Imaxes: Studio Buitenhof - fonte: www.lavozdegalicia.es ]
Desde su infancia
en Chile hasta su consagración internacional, esta documentada investigación
reconstruye las distintas vidas de Roberto Bolaño y examina el modo en que el
escritor convirtió su propia experiencia en materia literaria y en parte de su
personaje público.
Escrito por Mariana
Hales Beseler
Un niño nace en
el seno de una humilde familia chilena. Medio siglo después, lejos de su país,
morirá convertido en uno de los escritores más influyentes de la lengua
española. Entre ambos extremos se despliega una vida atravesada por el exilio,
la rebeldía, la precariedad y, sobre todo, el amor desmesurado por la
literatura.
En La
sombra de los perros románticos, Jose Serralvo, autor español, reconstruye
con pulso narrativo y rigor documental la biografía de Roberto Bolaño. A partir
de fuentes conocidas y materiales inéditos, este libro recompone la forja de un
mito literario y la vida errante que lo alimentó, desde la infancia en
Valparaíso, su adolescencia en Los Ángeles y Quilpué hasta la fundación del
infrarrealismo en el agitado México de los años setenta, desde las cárceles de
la dictadura de Pinochet hasta sus devaneos por diversos rincones de Cataluña.
Una crónica vibrante sobre el ascenso a la cúspide del canon literario
contemporáneo.
Narrada con el
ritmo de una novela, La sombra de los perros románticos revisa
los mitos que rodean a Bolaño, aborda episodios discutidos de su trayectoria y
separa la experiencia biográfica de la leyenda que él mismo contribuyó a
construir.
El libro recupera
especialmente sus años chilenos, las primeras lecturas y los tempranos intentos
de escritura. Al mismo tiempo, recorre su paso por México, el infrarrealismo,
el exilio, la precariedad y su vida en España, hasta el reconocimiento
internacional que llegó tardíamente.
Más que una
biografía individual, la obra retrata a una generación atravesada por las
utopías políticas y literarias de los años setenta, el desplazamiento y la
rebeldía. Viajes, amistades, conflictos y descubrimientos literarios conforman
el itinerario de quien llegaría a convertirse en una de las voces más
influyentes de la literatura en lengua española.
Esta no es solo
la historia de un escritor: es el retrato de una época convulsa, de una
generación marcada por las utopías y las derrotas, y de un hombre que convirtió
toda su vida —tanto las luces como los abismos— en materia prima con que urdir
sus ficciones.
«Este libro sirve
tanto a la hinchada de bolañistas como a quienes apenas se hayan asomado a su
obra. A los primeros les ordena su vida y la convierte en relato fascinante
[…]; los segundos encontrarán una preciosa puerta de entrada a una obra
fundamental de nuestra literatura». Juan Bonilla
JOSE SERRALVO
(Jerez de la Frontera, 1984) es escritor y jurista especializado en derecho
internacional. Ha realizado misiones humanitarias en países como Colombia,
Afganistán, Armenia o la República Democrática del Congo. Sus novelas, entre
las cuales destaca El niño que se desnudó delante de una webcam,
indagan en cuestiones contemporáneas. Además de su obra de ficción, colabora
con regularidad en medios culturales y literarios, incluidas las revistas Jot
Down y Mercurio. Actualmente vive en Ginebra.
El document de viatge andorrà permet entrar a 170 destinacions sense haver de tramitar un
visat prèviament
El passaport andorrà és el quinzè més poderós del món, segons l’índex de Henley &
Partners, que classifica els passaports en funció del nombre de destinacions a
les quals els seus titulars poden accedir sense necessitat de visat.
Segons ha
informat RTVA, el document de viatge andorrà permet entrar a 170 destinacions
sense haver de tramitar un visat prèviament, una xifra que el situa entre els
passaports amb més llibertat de moviment a escala internacional.
El rànquing
està encapçalat pel passaport de Singapur, considerat el més potent del món.
Espanya i França ocupen la quarta posició de la classificació.
La posició
d’Andorra reflecteix l’elevat grau d’accés internacional que ofereix la
nacionalitat andorrana, especialment en un context en què els requisits d’entrada
i les restriccions de mobilitat varien cada vegada més entre països.
Algunos
problemas son menos visibles, pero persistentes: la falta de registro, barreras administrativas, pobreza y discriminación.
Pasaporte
de la República Federal Socialista
de Yugoslavia. Tras la disolución de Yugoslavia,
las leyes de ciudadanía de los Estados sucesores dejaron a algunas personas
sumidas en años de incertidumbre jurídica. Foto de Global Voices (CC-BY).
Escrito (por Global Voices
Central & Eastern Europe
Traducido por Antonella Clara
Difalco
Las cuestiones relacionadas con la apatridia que afectan
a los países que antes conformaban la Yugoslavia Federativa pueden reflejar
tendencias que inciden en el conjunto de Europa. Estas abarcan desde
complicaciones generacionales en materia de ciudadanía por los cambios en las
fronteras, hasta la discriminación sistémica que provoca la exclusión del pueblo romaní de
los trámites oficiales de sus países de origen.
Estas cuestiones se recogen en el Índice de Apatridia,
elaborado por la Red Europea sobre la Apatridia. El Índice evalúa las leyes,
las políticas y las prácticas de los países europeos en materia de protección de
los apátridas, y de prevención o reducción de la apatridia, y las comparara con
las normas internacionales y las buenas prácticas.
Entre 1990 y 2008, Yugoslavia (compuesta por
entidades que ya eran Estados formales, seis repúblicas y dos provincias
autónomas) se
disolvió en siete países independientes. Estos
países enfrentaron retos similares, pero también vivieron diferencias
importantes que influyen en sus respuestas institucionales a la apatridia.
Eslovenia y Croacia son miembros de la Unión
Europea, lo que les da recursos adicionales para enfrentar los problemas
sociales. Los demás son países candidatos a adherirse a la Unión Europea, cuyos
procesos de adhesión han tenido distintos grados de logros: Montenegro es considerado uno
de los favoritos; Serbia, Macedonia del Norte y Bosnia Herzegovina quedan
rezagados de cumplir los criterios; y las
posibilidades de Kosovo se ven obstaculizadas porque algunos miembros de la
Unión Europea no reconocen su
independencia.
Mientras existió Yugoslavia, sus ciudadanos
disfrutaban de libertad de circulación por toda la federación; muchos se
establecieron fuera de las repúblicas en las que habían nacido, ya fuera por
motivos económicos o familiares. Como ocurre cuando alguien se traslada de un
estado a otro en Estados Unidos, no era necesario cambiar de nacionalidad. Sin
embargo, tras la independencia, se reformaron las
leyes de ciudadanía, por lo que las personas nacidas en otras repúblicas que
decidieron permanecer en donde viven, donde quizá llevaban viviendo décadas,
tuvieron que enfrentar de repente trámites burocráticos. Esto también afectó a
sus hijos, independientemente de su lugar de nacimiento, ya que la ciudadanía
por nacimiento no siempre era automática.
En los Estados sucesores, conceder la
ciudadanía a los residentes nacidos fuera de las fronteras actuales conllevaba
numerosas complicaciones, aunque cumplieran los criterios formales. Por
ejemplo, que el Gobierno
macedonio de 1994, liderado por socialdemócratas, concediera
ciudadanía por naturalización a residentes legales nacidos en Kosovo y Serbia,
en su mayoría de etnia albanesa y bosnia, lo utilizan antes de cada ciclo
electoral los opositores
populistas de derecha, que repiten narrativas de desinformación
sobre la «importación de
150,000 votantes de Kosovo«. Según otra teoría de la
conspiración, se concedió la ciudadanía a los refugiados
de la guerra de Kosovo de
1999, cuando en realidad la mayoría regresó a
su país.
Más de tres décadas después, los problemas
relacionados con la apatridia en estos siete países, que comparten raíces
históricas, adoptan diferentes formas en la actualidad. La mayoría se refiere a
la situación de las personas que no regularizaron, o no pudieron regularizar,
su ciudadanía tras la disolución de Yugoslavia. Otros problemas son menos
visibles, pero más persistentes: falta de inscripción en el registro civil,
documentos personales perdidos, pobreza, discriminación y barreras
administrativas que afectan desproporcionadamente a las comunidades romaní, ashkali y egipcias
de los Balcanes.
Uno de los hitos más recientes ocurrió en
julio de 2025, cuando la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados
(ACNUR) anunció que
Macedonia del Norte se había convertido en el primer país de la región en resolver
todos los casos conocidos de apatridia provocados por la disolución de la
República Federal Socialista de Yugoslavia. Según ACNUR, se concedió la
ciudadanía a las últimas 317 personas que habían vivido en un limbo jurídico
desde la independencia. Este resultado fue fruto de años de esfuerzo, que
incluyeron la cooperación entre instituciones internacionales y nacionales, así
como la sensibilización de la población, además de la campaña de ACNUR de 2017,
que comparaba la apatridia con la invisibilidad.
Después, ACNUR señaló que
casi 20,000 apátridas habían adquirido la ciudadanía en Macedonia del Norte
desde 2001, y que las modificaciones aprobadas en 2021 en la ley de ciudadanía
habían dado una solución jurídica a quienes habían estado sin nacionalidad
desde la desintegración de Yugoslavia. Sin embargo, la apatridia no se había
erradicado por completo: 147 personas, la mayoría niños nacidos en Macedonia
del Norte, seguían sin tener ciudadanía porque los registros de nacimientos se
han perdido.
Esta es la situación actual de la apatridia en
los Balcanes. Ya no se trata únicamente de quienes quedaron desamparadas tras
la desaparición de un Estado, sino también de quienes, aunque están presentes
en los Estados actuales, siguen siendo difíciles de «ver» para las
instituciones.
Pongamos como ejemplo al joven Valentin
Rakip, de Skopie. Nació en Macedonia del Norte,
pasó años sin identidad legal porque su nacimiento no se había registrado y no
se le había reconocido la paternidad. Sin documentos, no podía matricularse en
la secundaría, acceder a atención médica o dental habitual, trabajar legalmente
ni viajar al extranjero. «Me siento como un extranjero en este país», declaró a
ACNUR en 2022, tras una batalla legal de 12 años para obtener la nacionalidad.
Estos casos muestran por qué el registro civil
no es solo una cuestión técnica: un niño sin partida de nacimiento no puede
integrarse en el ordenamiento jurídico y, más adelante, puede tener
dificultades para obtener un documento de identidad, acreditar su ciudadanía,
acceder a la seguridad social, continuar su educación, registrar su domicilio,
encontrar un empleo formal, abrir una cuenta bancaria o heredar bienes.
El Índice de Apatridia señala que,
en junio de 2023, Macedonia del Norte adoptó medidas para garantizar estos
derechos, y modificó la legislación para exigir el registro inmediato de todos
los niños nacidos en su territorio, independientemente de la nacionalidad o la
situación personal de los padres. Asimismo, señala que siguen existiendo
problemas de aplicación y que los obstáculos para el registro de nacimientos
afectan de manera desproporcionada a las comunidades romaníes.
La diferencia entre una ley sobre el papel y
la realidad fue el tema central de una demanda colectiva interpuesta
por el Centro Europeo para los Derechos de los Romaníes y la Asociación de
Jóvenes Abogados de Macedonia. En julio de 2025, el Tribunal Civil de Primera
Instancia de Skopie dictó una sentencia en primera instancia relativa a las
personas no registradas, en particular romaníes, que habían sido inscritas en
un «Registro Civil Especial» y a quienes se habían expedido documentos
provisionales. Según la Asociación de Jóvenes Abogados de Macedonia, estos
documentos a menudo no eran válidos en la práctica y no se reconocían para
acceder a los servicios para los que se habían creado.
En diciembre de 2025, el Centro Europeo para
los Derechos de los Romaníes informó que
el Tribunal de Apelación había confirmado la sentencia, con lo que se convirtió
en definitiva y jurídicamente vinculante. El tribunal de apelación confirmó la
conclusión de que las violaciones eran sistémicas y de que el Estado había
tratado a las personas afectadas de manera diferente sin objetivo legítimo ni
proporcionado. La sentencia destacó que el acceso a la inscripción en el
registro civil no es una cuestión administrativa discrecional, sino una
obligación fundamental del Estado vinculada a los derechos fundamentales. Una
declaración de la directora jurídica del Derechos de los Romaníes y la Asociación
de Jóvenes Abogados de Macedonia, Senada Sali, captó la esencia de la
injusticia, al destacar que
«la inacción institucional equivale a discriminación».
El documental «Los invisibles» (Невидливите)
también abordó estos
acontecimientos. Se observa el mismo patrón, con variaciones nacionales, en
toda la región de la antigua Yugoslavia.
El Índice de Apatridia dice que
Serbia es parte de las Convenciones
sobre la apatridia de 1954 y 1961, pero no tiene un
procedimiento específico para determinar la apatridia. Las normas municipales
sobre el registro de nacimientos exigen que los padres presenten certificados
de nacimiento y documentos de identidad, lo que aumenta el riesgo de que los
nacimientos queden sin registrar. Como en casi todos los países balcánicos,
existen algunas garantías, pero es posible que las personas que más las
necesitan sean precisamente quienes menos puedan cumplir los requisitos de
documentación necesarios para presentar una solicitud.
Kosovo tiene medidas de protección en su
legislación sobre nacionalidad para evitar la apatridia infantil, y la
inscripción de los nacimientos está garantizada. Sin embargo, el Índice de
Apatridia señala que
las comunidades romaní, ashkali y egipcia enfrentan obstáculos prácticos, como
falta de documentos, complejidad de los trámites, aplicación inconsistente de
la norma, estigma y conocimiento limitado. Es posible inscribir un nacimiento
de forma tardía, pero el proceso resulta largo y complejo si faltan pruebas.
Estas cuestiones, en sus distintas variantes,
también afectan a Bosnia Herzegovina. En 2017, el país redujo el
número romaníes indocumentados de unas 3000 a 57. Su legislación incluye
algunas garantías, entre otras, para niños abandonados, niños adoptados y niños
nacidos en el extranjero hijos de ciudadanos bosnios. Sin embargo, a los niños
con padres indocumentados a menudo se les impide inscribir
el nacimiento dentro del plazo habitual, especialmente cuando faltan los
documentos necesarios. Una vez más, las comunidades romaníes se han visto
afectadas de manera desproporcionada.
Montenegro destaca por haber aprobado en
2018 un procedimiento de determinación de la apatridia, aunque no se aplica de
forma sistemática: «A fecha de octubre de 2024, se había reconocido a 11
personas como apátridas y había 19 solicitudes pendientes», según el
Índice de Apatridia, mientras que «ACNUR informó de un total de 420 personas
identificadas en riesgo de apatridia en Montenegro a noviembre de 2024, de las
que más del 55% eran niños, aunque es probable que la cifra real sea superior».
La situación en Eslovenia y Croacia demuestra
que la pertenencia a la Unión Europea por sí sola no resuelve el problema.
Eslovenia sigue marcada
por el legado de los «borrados», entre quienes se
incluyen 25,671 personas eliminadas del
registro de residentes permanentes tras
la independencia y que lucharon durante 20 años para recuperar sus derechos.
Aunque Eslovenia se adhirió a
la Convención sobre la apatridia en
2025, sigue sin tener un
procedimiento específico para determinar la apatridia y presenta vacíos en las
garantías para los niños nacidos en Eslovenia que, de otro modo, serían
apátridas.
La película dramática eslovena de 2018
«Izbrisana» («Borrada«)
ofrecía una perspectiva artística sobre la pesadilla kafkiana que sufren
quienes «no figuran en la computadora».
Croacia, que también es parte de las
Convenciones sobre la Apatridia de 1954 y 1961, no tiene un
procedimiento específico para determinar la apatridia y conceder
a los apátridas una protección adecuada. Su censo de 2021 contabilizó 558
apátridas y 173 personas con «nacionalidad desconocida», mientras que ACNUR
estimaba que, a mediados de 2023, había 733 personas bajo su mandato apátrida
en Croacia. El Índice de Apatridia añade que las prácticas discriminatorias
suponen un obstáculo para algunos niños, y que el actual Plan
Nacional para la Inclusión de la Comunidad Romaní no
incluye medidas de sensibilización, prevención y reducción de la apatridia.
Esta comparación destaca que, en lo que
respecta a la apatridia, la línea divisoria entre los Estados miembros de la
Unión Europea y los que no lo son no está claramente definida. La adhesión a la
Unión Europea puede generar presión para que se lleven a cabo reformas
legislativas, pero la identidad jurídica depende de la voluntad política local
para garantizar que las instituciones eliminen activamente las barreras que
enfrentan quienes no tienen documentación, viven en asentamientos informales,
no pueden acreditar su domicilio o pertenecen a comunidades que durante mucho tiempo
han sido objeto de recelo.
Los datos importan, ya que los apátridas
suelen no aparecer no solo en los registros de ciudadanía, sino tampoco en las
estadísticas oficiales. Categorías como «apátrida», «ciudadanía desconocida»,
«sin nacionalidad» o «en riesgo de apatridia» no siempre se definen ni se
utilizan de forma coherente en los censos.
Si la desintegración de Yugoslavia creó una
generación de incertidumbre jurídica, el reto actual consiste en evitar que las
nuevas generaciones hereden la invisibilidad, por medio de resolver los casos
pendientes de ciudadanía y garantizar aspectos como registro universal de
nacimientos, documentos de identidad válidos, registro de domicilio accesible,
trámites gratuitos o asequibles, asistencia jurídica y actividades de
divulgación en aquellas comunidades que tienen motivos para desconfiar de las
instituciones.
Teatro Amazonas e
Theatro da Paz foram construídos no final do século XIX. São os primeiros
monumentos situados na maior área florestal tropical do mundo distinguidos pela
UNESCO.
O Teatro Amazonas foi inaugurado no dia 31 de dezembro de 1896.
DN/Lusa
A UNESCO declarou como Património Mundial os dois
teatros luxuosos de ópera construídos no coração da Amazónia brasileira, com
estilos arquitetónicos e materiais europeus, que simbolizam a riqueza da
chamada Belle Époque na maior floresta tropical do mundo.
O Comité do Património Mundial da Organização das
Nações Unidas para a Educação, a Ciência e a Cultura (UNESCO) tomou esta
decisão sobre o conjunto arquitetónico composto pelo Teatro Amazonas (1896), em
Manaus, e pelo Theatro da Paz (1878), em Belém, durante a assembleia anual que
está a decorrer na cidade sul-coreana de Busan, nesta segunda-feira, 27 de
julho.
A delegação brasileira destacou durante a
assembleia que esta inscrição tem "uma importância particular", pois
é a primeira vez que um bem cultural localizado na Amazónia brasileira é
incluído na lista.
O presidente do Instituto do Património Histórico e
Artístico Nacional do Brasil, Deyvesson Israel Alves Gusmão, salientou que esta
"conquista histórica" representa o reconhecimento de que, além de
constituir um paradigma de património natural e ambiental, a Amazónia é
geradora de culturas, memórias e identidade.
"Trata-se, portanto, de um local patrimonial
que mostra ao mundo a riqueza da diversidade cultural da Amazónia
brasileira", declarou. Estes espaços não só acolhem espetáculos de ópera e
produções teatrais, como também atividades de uma ampla variedade artística,
tais como a dança carimbó, o jazz ou o cinema.
Ambos os teatros foram construídos no final do
século XIX nos dois maiores centros urbanos da Amazónia, com os recursos
gerados pelo auge da exploração da borracha, quando a procura mundial de látex
transformou a região num dos principais polos económicos do Brasil e permitiu reproduzir
nos trópicos o requinte cultural e arquitetónico europeu.
A odisseia para erguer essas construções numa
região isolada e rodeada pela selva, onde praticamente todos os materiais
tinham de chegar por barco após atravessarem o Atlântico e subirem o rio
Amazonas, inspirou o célebre filme alemão "Fitzcarraldo" (1982), cujo
protagonista sonha em construir um teatro de ópera na selva.
Ambos os edifícios acolheram, durante décadas,
companhias de ópera, orquestras e artistas europeus que chegavam à Amazónia
atraídos pela riqueza da região, tornando-se símbolos do intercâmbio cultural
entre a América e a Europa nos séculos XIX e XX.
[Foto:
Marcelo Camargo / Agência Brasil - fonte: www.dn.pt]
Antes da guerra em Gaza, os colonos controlavam 7% dos territórios
ocupados, hoje controlam 18%. Relatório da Peace Now e Kerem Navot documentam a
aceleração da ocupação e expulsão dos palestinianos das suas terras.
O ministro das
Finanças, Bezalel Smotrich, realiza uma conferência de imprensa com líderes
colonos israelitas, no Ministério das Finanças, em Jerusalém, a 3 de setembro
de 2025.
A ocupação israelita da Cisjordânia prossegue a um ritmo acelerado e a
guerra em Gaza serviu também para intensificar a ocupação de terras e expulsão
dos palestinianos. Um relatório das ONG israelitas Peace Now e Kerem Navot,
citado pelo diário francês Le Monde,
fala de um movimento inédito a esta escala, com o aumento da violência dos
colonos que aterrorizam as populações para as fazer sair, a política
sistemática de apropriação de terras, ou a construção de estradas reservadas
aos colonos.
“O governo fez avançar a anexação de
facto a um ritmo sem precedentes”, sublinham as ONG. As táticas dos colonos
radicais replicam as do exército israelita em Gaza ou no Líbano para impedir o
acesso das populações locais às zonas onde se instalam, recorrendo à violência.
As ONG calculam que em 2025 foram assim ocupados 30 mil hectares de território
na Cisjordânia, incluindo centenas de habitações e milhares de hectares de
terras cultivadas pelas famílias palestinianas há décadas, ou mesmo há séculos.
Hoje em dia os
18% de terras ocupadas pelos colonos com o apoio militar israelita na
Cisjordânia correspondem a 100 mil hectares, mais do dobro do que existia antes
do início da guerra em Gaza. “O ritmo dos colonatos tem vindo a acelerar de ano
para ano, revelando um mecanismo cada vez mais profissionalizado de apropriação
de terras. Este mecanismo tira partido da guerra, bem como da ausência total,
na prática, de medidas repressivas contra as construções israelitas, com o
objetivo de criar novos factos consumados no terreno”, afirmam as ONG.
Calcula-se que
desde 2023 tenham sido deslocadas à força mais de 120 comunidades beduínas. Noa
Sattah, diretora-executiva da Associação pelos Direitos Cívicos em Israel
(ACRI), entregou uma queixa no Supremo Tribunal israelita para proteger as sete
comunidades que restam no vale do Jordão. “O que o Estado e o exército estão a
fazer no norte do Vale do Jordão é a expulsão deliberada e metódica de toda uma
população das suas terras”, afirma a ativista, concluindo tratar-se de “uma
limpeza étnica”.
No seu mandato,
o atual governo israelita aprovou o número recorde de 102 colónias, prevendo
instalar entre 160 mil e 200 mil habitantes. O cérebro desta política de
anexação progressiva é o ministro das Finanças e com a tutela das colónias.
Bezalel Smotrich não esconde que o objetivo é “mudar a infraestrutura e o ADN
do sistema”, de forma “lenta e profissional”, para eliminar a hipótese de um
processo de dois Estados e enterrar de vez os objetivos dos acordos de Oslo,
assinados em 1993 e aos quais a extrema-direita messiânica sempre se opôs.
Com a questão da
colonização ausente do debate eleitoral israelita para as legislativas de
outubro, as ONG entendem que “hoje é mais claro do que nunca que é necessária
uma intervenção internacional determinada” para “retirar ao Estado de Israel o
controlo da Cisjordânia e obrigá-lo a desmantelar os mecanismos de controlo militar
e de apartheid dos quais se tornou dependente”.
Une vaste synthèse
qui déconstruit les idées reçues et invite à repenser les migrations
internationales à partir des faits établis.
Dans La
logique de la migration. Comment les faits établis réfutent les mythes répandus (Markus
Haller, 2026), le sociologue néerlandais Hein de Haas livre une synthèse
ambitieuse de plus de trente années de recherches sur les migrations
internationales . Son objectif est clair : dépasser les
clivages idéologiques qui dominent le débat public en confrontant les idées
reçues aux acquis des sciences sociales. L'ouvrage est construit autour de
vingt-deux « mythes » que l'auteur entreprend de déconstruire méthodiquement,
qu'ils soient portés par les discours restrictifs ou par les approches les plus
favorables à l'immigration.
L'une des
principales qualités de l'ouvrage est de montrer que les migrations
internationales obéissent à une logique plus complexe que ne le suggèrent les
débats publics. De Haas rappelle notamment que la part des migrants
internationaux dans la population mondiale est demeurée relativement stable au
cours des dernières décennies, que le développement économique des pays
d'origine tend d'abord à accroître les départs avant de les réduire et que le
durcissement des contrôles aux frontières produit souvent des effets contraires
à ceux recherchés, en favorisant l'installation durable plutôt que les
migrations circulaires. Ce faisant, l'auteur s'inscrit dans une tradition de
recherche qui considère la migration comme un phénomène structurel des sociétés
contemporaines, tout en récusant les explications univoques, qu'elles soient
économiques, sécuritaires ou humanitaires.
Dépasser les
clivages idéologiques
L'un des
principaux mérites du livre est de refuser de faire de la migration soit un
problème à éradiquer, soit une solution universelle. De Haas critique aussi
bien les discours alarmistes qui annoncent une « invasion » que les visions
optimistes qui présentent les migrations comme la réponse au vieillissement
démographique, aux pénuries de main-d'œuvre ou aux inégalités mondiales. Il
propose au contraire une lecture nuancée, attentive aux effets différenciés des
migrations selon les contextes économiques, sociaux et institutionnels.
La conclusion
prolonge cette démonstration en invitant à un changement de perspective. Pour
De Haas, les migrations ne constituent ni une crise permanente ni une
anomalie : elles sont une composante durable des sociétés contemporaines. Les
États disposent d'une capacité d'action réelle mais limitée. Les politiques
migratoires influencent davantage les formes de la mobilité que son ampleur,
tandis que les politiques de fermeture produisent fréquemment des effets
contre-productifs. Plus largement, l'auteur invite à déplacer le regard : les
difficultés économiques et sociales attribuées à l'immigration trouvent souvent
leur origine dans les inégalités, les transformations du marché du travail ou
les choix de politique publique. L'enjeu n'est donc pas d'imaginer une
disparition des migrations, mais de les gouverner de manière réaliste, à partir
des connaissances disponibles plutôt que des représentations.
Une somme
impressionnante, malgré quelques limites
L'ouvrage
impressionne par l'étendue de la littérature mobilisée et par son remarquable
effort de vulgarisation. Les démonstrations s'appuient sur une documentation
historique, économique et démographique particulièrement riche, présentée dans
un langage accessible sans rien céder à la rigueur scientifique.
On pourra
toutefois regretter que cette bibliographie très abondante fasse une place
relativement limitée aux travaux francophones. Cette relative absence tient
sans doute à la faible diffusion internationale d'une littérature encore trop
rarement traduite en anglais. Il n'en demeure pas moins qu'une mise en dialogue
plus explicite avec certains travaux français aurait enrichi la perspective
comparative proposée par l'auteur.
Au-delà de cette
remarque bibliographique, on est frappé par la proximité de la posture
épistémologique adoptée par Hein de Haas avec celle défendue par François
Héran. Tous deux plaident pour une approche fondée sur les connaissances
produites par les sciences sociales plutôt que sur les représentations ou les
instrumentalisations politiques. Ils insistent également sur le caractère
structurel des migrations internationales, sur les limites des politiques de
fermeture et sur la nécessité de restituer la complexité des phénomènes migratoires
contre les simplifications qui dominent le débat public. Enfin, ils partagent
une même conception du rôle du chercheur : éclairer les choix collectifs sans
prétendre définir ce que devrait être une « bonne » politique migratoire. Il
appartient, selon eux, aux citoyens et à leurs représentants d'arbitrer entre
des objectifs souvent concurrents ; la contribution des sciences sociales
consiste à rendre ces choix plus informés, non à s'y substituer.
Le choix d'une
organisation fondée sur la réfutation de mythes relève par ailleurs d'une
démarche désormais classique dans les ouvrages consacrés aux migrations, tant
le débat public est saturé de représentations simplificatrices qu'il s'agit de
déconstruire. Si ce dispositif possède une réelle efficacité pédagogique, il
conduit aussi à des répétitions, particulièrement sensibles dans un volume de
plus de 500 pages. Cette architecture privilégie la déconstruction des idées
reçues plutôt que la construction progressive d'un cadre théorique unifié.
Certains lecteurs pourront également regretter la place relativement modeste
accordée aux dimensions plus qualitatives ou subjectives de l'expérience
migratoire.
Une référence pour
les études migratoires
Ces réserves ne
diminuent en rien l'importance de cette entreprise. Par la maîtrise de la
littérature internationale, la richesse des données mobilisées et sa capacité à
articuler plusieurs décennies de recherches dans une synthèse cohérente, Hein
de Haas livre une somme appelée à faire référence. Son principal apport est de
contribuer à dépolariser le débat sur les migrations en rappelant qu'elles ne
sont ni une menace existentielle ni une solution miracle, mais un phénomène
social durable dont l'analyse exige de dépasser les postures idéologiques.
Plus qu'un simple
ouvrage de vulgarisation, La logique de la migration constitue
une synthèse scientifique d'une rare ampleur, destinée autant aux chercheurs et
aux étudiants qu'aux responsables publics. À une époque où les migrations sont
devenues l'un des objets les plus polarisés du débat politique, le livre de
Hein de Haas rappelle avec force ce que les sciences sociales peuvent apporter
à la compréhension d'un phénomène complexe : des faits établis, des
comparaisons internationales et une invitation constante à se défier des
évidences. En distinguant avec rigueur le registre de la connaissance de celui
de la décision politique, il contribue à restaurer une place pour l'expertise
scientifique dans un débat trop souvent dominé par les passions. À ce titre, il
s'impose d'ores et déjà comme l'une des références majeures de la littérature
contemporaine sur les migrations internationales.
La logique de
la migration. Comment les faits établis réfutent les mythes répandus
A intervención de Montse
Besada nun coloquio con representantes das radiotelevisións públicas con
linguas propias do Estado causa malestar dentro dun sector especialmente
precarizado e que demanda unha maior aposta aos medios públicos galegos polo seu
rol fundamental para preservar e valorizar a lingua galega.
Montse Besada, xefa de Contidos da CSAG,
durante a súa intervención no coloquio.
"A versión orixinal ten uns matices que non che dá a dobraxe". Poderiamos escoitar
esta valoración, totalmente lexítima, en moitos contextos. Máis estraño é que
proveña, precisamente, da persoa que leva case dúas décadas á fronte do
departamento de dobraxe da Televisión da Galiza, Montse Besada, e
nun encontro entre responsábeis das radiotelevisións públicas do Estado con
lingua propia titulado
'Pluralidade lingüística en rodaxes audiovisuais'.
Besada, que tamén é actualmente a xefa
do servizo de Contidos da Corporación de Servizos Audiovisuais da Galiza (CSAG),
participou deste coloquio organizado pola Academia de Televisión y de las
Ciencias y las Artes del Audiovisual para analizar a importancia da lingua
galega nas pezas audiovisuais que se emiten polas pantallas da TVG, onde
a dobraxe xoga un papel esencial. Nun momento da súa intervención, porén,
non dubidou en sinalar as súas preferencias á hora de consumir un filme ou unha
serie de televisión.
"Cando ti escoitas algo en versión orixinal
hai uns matices que, aínda que non entendas o idioma, non chos dá a dobraxe", asegurou a responsábel da dobraxe na Galega, quen acto seguido aludiu
a este mesmo cargo para, entre risos, dicir: "Que non me escoiten, borren
isto".
Mais Besada insistiu novamente nos moitos
"matices" que, ao seu ver, escapan á dobraxe.
Neste punto coincidiu con ela o director, guionista e produtor de cine e de
televisión Pau Freixas, quen chanceou coa posibilidade de apertar
un botón "para que non se poida dobrar nunca máis" porque
isto "sería bo" para que "a xente saiba linguas e para a cultura".
"Que nos matan os da dobraxe...", respondeulle Besada.
A polémica intervención neste foro da
responsábel da dobraxe na TVG non pasou desapercibida para moitos e moitas
profesionais deste sector, que expresan o seu malestar polo que entenden como
un "insulto" a unha profesión xa de por si denostada e precarizada,
mais que noutrora foi un dos buques insignia da radiotelevisión pública do noso
país.
As dobraxes que se fixeron da animación
xaponesa, por exemplo —e cuxa contribución á normalización da lingua galega
entre a mocidade si soubo recoñecer Montse Besada—, foron recoñecidas a nivel
internacional, como é o caso de Shin Chan, que para a súa
produtora tiña na galega a mellor adaptación de todas as que se fixeran. E
especialmente celebrada fora tamén a dobraxe de Os luns ao sol polo
seu propio director, Fernando León de Aranoa, e hai unha xeración de galegos e
de galegas para quen Terminator non se despedía cun "Sayonara, baby",
senón cun "Vai rañala, raparigo", ou que non vía Sue Ellen, de Dallas,
"bébeda" e non "borracha".
Lonxe quedan aqueles tempos, pois a TVG reduciu de forma
considerábel nos últimos anos o orzamento destinado a sufragar a dobraxe de
contidos ao galego. O sector apenas dá hoxe traballo na Galiza a arredor dun cento
de persoas -non necesariamente a tempo completo- e máis da metade dos contidos
que se dobran no país -perto de 70%- son en español. É por iso que demandan
máis apoio aos medios públicos, que entre os seus principios fundacionais
teñen, precisamente, o fomento da lingua galega, cuxo uso non deixa de minguar
entre as xeracións máis novas.
Ferme palestinienne à Wadi Qana, localité « classée réserve naturelle »,
mars 2019.
Écrit par
Diana Kruzman
Fin avril de l’année dernière,des responsables israéliens ont laissé trois
notifications informant Bassem Mansour, un agriculteur de la communauté
palestinienne de Deir Istiya, dans le nord de la Cisjordanie occupée, que trois
de ses parcelles d’agrumes empiétaient sur les limites de Wadi Qana, une
réserve naturelle protégée. Ces notifications ordonnaient à Bassem Mansour
d’arracher immédiatement ses jeunes arbres, sous peine d’« arrestation, de
poursuites judiciaires et de sanctions ». Bassem Mansour, comme de nombreux
autres agriculteurs palestiniens de la région, a été contraint d’arracher ses
jeunes arbres. Six mois plus tard, à quelques kilomètres seulement des
parcelles d’agrumes de Bassem Mansour, l’avant-poste colonial israélien d’El
Matan a célébré son intégration officielle en tant que quartier de la colonie
plus vaste de Karnei Shomron. Lors de sa fondation en 2000, l’avant-poste de
colons se trouvait à l’intérieur des limites de la réserve, en violation de la
loi israélienne, mais en 2014, le gouvernement israélien a discrètement
redessiné les limites de Wadi Qana afin d’exclure la parcelle de 25 acres sur
laquelle se trouve l’avant-poste. Et bien qu’El Matan rejette régulièrement des
eaux usées non traitées dans la vallée protégée située en contrebas, la
ministre israélienne de la Protection de l’environnement [Idit Silman] a
assisté à la cérémonie d’intégration, au cours de laquelle elle a souligné
l’importance de cette mesure pour l’expansion juive dans la région. « Notre
présence sur le terrain […] déterminera la sécurité de l’ensemble de l’État
d’Israël », a-t-elle déclaré lors de cet événement.
L’utilisation par Israël des terres protégées est
l’un des éléments de ce que l’on appelle souvent le sionisme « vert » ou « écologique
», qui postule que la protection de l’environnement est essentielle au maintien
du caractère juif du territoire. Sur le papier, l’objectif des réserves
naturelles israéliennes est de protéger la flore et la faune indigènes, tant à
l’intérieur des frontières de 1948 qu’en Cisjordanie occupée. À la suite d’un
décret militaire de 1970 accordant à l’armée le pouvoir de réserver des terres
en Cisjordanie pour la création de parcs ou la préservation de la nature,
l’armée a chargé l’Autorité israélienne de la nature et des parcs (INPA), un
organisme gouvernemental relevant du ministère de la Protection de
l’environnement, d’administrer en son nom les parcs de la zone C [sous contrôle
total israélien, définie lors des accords d’Oslo], qui constitue la majeure
partie de la Cisjordanie. La mission officielle de l’INPA est de « préserver et
gérer le caractère particulier des paysages typiques à travers tout le pays,
dans l’intérêt de tous les habitants », et Israël a étendu les limites de plus
d’une douzaine de réserves en Cisjordanie au cours des cinq dernières années,
notamment celle de Wadi Qana, au service de cet objectif déclaré.
Le « sionisme vert » permet ainsi à l’État
d’Israël de dissimuler son occupation du territoire et le nettoyage ethnique
des Palestiniens derrière le discours progressiste de l’écologisme, en mettant
en avant les initiatives de plantation d’arbres et les réserves naturelles
comme preuve du rôle indispensable d’Israël en tant que gardien de la terre.
Les experts et les organisations de défense des droits des Palestiniens
affirment depuis longtemps que ces « mesures de protection » environnementales
ne sont qu’un prétexte utilisé pour justifier l’expulsion des Palestiniens de
leurs foyers, tandis que les colonies israéliennes illégales sont autorisées à
se multiplier. Wadi Qana, par exemple, est entouré de sept colonies de ce type.
Comme me l’a expliqué Alon Cohen-Lifshitz, de l’organisation israélienne de
défense des droits en matière d’urbanisme Bimkom, l’objectif principal des
autorités israéliennes en créant des réserves naturelles est « de limiter le
développement des Palestiniens et d’empêcher l’accès aux bergers et à leurs
troupeaux… Elles utilisent l’aménagement [environnemental] comme un outil pour
faciliter la mainmise sur davantage de terres ».
L’instrumentalisation de l’écologie par Israël remonte à sa fondation. Par exemple,
le Keren Kayemeth Le-Israel – Fonds national juif (JNF), une association à but
non lucratif fondée en 1901 par Theodor Herzl, le père du sionisme politique
moderne, a mené une politique de « verdissement du désert », en plantant des
pins à travers le désert du Naqab (ou Néguev) et en chassant les éleveurs
bédouins au passage. Aujourd’hui, le JNF possède plus de 13% des terres en
Israël, qu’il interdit aux non-juifs de louer, et a planté des centaines de
millions d’arbres, qui ont historiquement servi à masquer les villages
palestiniens détruits lors de la Nakba de 1948 et sont toujours utilisés pour
empêcher les « invasions » palestiniennes et permettre une « mainmise ferme »
sur les terres, selon les termes de documents du gouvernement israélien. Afin
de promouvoir cette action, le JNF-USA a déposé la marque « Éco-sionisme »,
qu’il décrit comme « l’un des mouvements environnementaux les plus fructueux du
XXIe siècle ».
Cette affirmation, dans laquelle des organisations
et des organismes gouvernementaux israéliens se présentent comme les défenseurs
de la nature, suit un schéma familier que la juriste Irus Braverman qualifie
d’« exceptionnalisme écologique », selon lequel l’État se présente comme le
seul capable de sauver l’environnement, souvent des dommages prétendument
causés par les peuples indigènes. Dans ce cadre, les responsables israéliens et
l’INPA « apparaissent comme les forces civilisées qui sauvent des animaux non
humains innocents des actes criminels et inhumains des Palestiniens », a écrit
Irus Braverman dans son ouvrage de 2023 intitulé Settling Nature: The
Conservation Regime in Palestine-Israel (University of Minnesota
Press). Ce positionnement est similaire à celui d’autres gouvernements coloniaux
de peuplement lors du déplacement des peuples autochtones, m’a expliqué Ghada
Sasa, politologue et militante palestinienne. Par exemple, en Tanzanie, le
peuple autochtone masaï a été chassé de ses terres ancestrales pour faire place
à l’extension des parcs de safari, et le parc national de Yellowstone, aux
États-Unis, a été créé dans le cadre d’une poussée d’expansion vers l’ouest qui
a entraîné le déplacement des peuples Crow, Blackfeet, Bannock, Nez Perce et
Shoshone. En Israël/Palestine, environ 25% du territoire a été placé sous la
juridiction de l’INPA, un pourcentage encore plus élevé que dans des pays
fortement tributaires du tourisme lié à la faune sauvage, tels que le Kenya et
l’Afrique du Sud.
Les prétentions d’Israël en matière de gestion environnementale
contredisent sa destruction bien documentée de l’environnement, comme son
détournement des eaux du Jourdain ; son défrichage de terres pour la
construction du mur de séparation, qui s’est depuis révélé catastrophique pour
la faune sauvage ; sa protection des colons alors qu’ils arrachent des oliviers
en Cisjordanie ; et son empoisonnement des terres agricoles à Gaza et au Liban
au phosphore blanc. Depuis octobre 2023, les effets toxiques sur la santé et
l’environnement du génocide à Gaza, notamment le bombardement des
infrastructures d’assainissement et l’anéantissement quasi total des terres
agricoles, ont donné lieu à de nouveaux appels visant à faire de l’écocide un
crime de guerre. Les prétentions d’Israël en matière de gestion écologique sont
également contredites par le fait que bon nombre des atteintes à
l’environnement attribuées aux Palestiniens, telles que le brûlage des déchets
(dont un député d’extrême droite de la Knesset a préconisé qu’il devienne un
délit passible de la peine de mort) ou l’abattage d’arbres, résultent du fait
de vivre sous occupation et de ne pas avoir accès à des systèmes adéquats
d’élimination des déchets ni à un approvisionnement en carburant.
Parallèlement, les Palestiniens ont une empreinte carbone inférieure à celle
des Israéliens, consomment beaucoup moins d’eau et sont plus vulnérables aux
effets du changement climatique.
De plus, Israël agit souvent selon des motivations
politiques, plutôt qu’environnementales, lorsqu’il prend des décisions en
matière d’écologie. Un article
de 2023 publié dans la revue Parks a révélé que
la majorité des réserves naturelles de Cisjordanie avaient été créées « sans
justification biologique suffisante » ; environ un tiers d’entre elles étaient
simultanément désignées comme terrains d’entraînement militaire, tandis qu’un
autre tiers servait à l’extension des colonies israéliennes voisines. Dans les
zones d’entraînement militaire, l’armée « y pénètre littéralement avec des
chars et des hélicoptères […] pour se préparer à envahir Gaza ou d’autres
endroits », a déclaré à Jewish Currents Mazin Qumsiyeh, l’un
des coauteurs de l’article et directeur de l’Institut palestinien pour la
biodiversité et la durabilité. « Il est donc évident qu’il ne s’agit pas de
protection de la nature. Il s’agit d’une utilité pour l’armée israélienne et du
nettoyage ethnique des Palestiniens. »
Wadi Qana offre un exemple particulièrement frappant
de la manière dont ces dynamiques se concrétisent sur le terrain. Pendant la
majeure partie des cent dernières années, cinquante familles palestiniennes ont
vécu dans la vallée, y entretenant des oliveraies, des vergers d’agrumes et des
potagers. La première colonie israélienne de la région, Karnei Shomron, a été
fondée en 1977 sur les collines surplombant la vallée. Six ans plus tard,
l’armée israélienne a déclaré la zone réserve naturelle, ce qui signifiait que
les agriculteurs palestiniens qui y vivaient n’avaient plus le droit de
construire de nouvelles structures ni de planter de nouveaux arbres. Dans le
même temps, les colons ont continué à construire. Les eaux usées provenant des
sept colonies établies au cours des années suivantes ont chassé la plupart des
habitants de la vallée dans les années 1990.
En 2006, plusieurs des plus grandes colonies ont
été équipées d’installations de traitement des eaux usées, et les familles
d’agriculteurs palestiniens qui avaient quitté la vallée ont pu y revenir. Mais
leur retour a été marqué par de nouvelles destructions. Tout au long des années
2010, l’INPA a détruit les canaux d’irrigation palestiniens et déraciné des
milliers d’arbres; pendant ce temps, les colons ont construit des routes
traversant la zone protégée pour relier les colonies à de nouveaux
avant-postes. Bien que certains aient finalement été inculpés pour atteinte à
l’environnement dans la réserve, en 2015, les autorités israéliennes, cherchant
à relier les colonies d’El Matan et de Ma’ale Shomron, ont commencé à construire
une nouvelle route qui trancherait la réserve en deux, séparant de nombreux
agriculteurs palestiniens de leurs terres. L’impact des constructions des
colons à Wadi Qana montre comment les réserves naturelles sont utilisées pour
faire avancer la politique de colonisation israélienne en Cisjordanie, a
expliqué Mazin Qumsiyeh. Bien que la région soit effectivement riche en
biodiversité, les colonies israéliennes détruisent les habitats d’espèces
menacées, telles que le crapaud à pattes en forme de pelle syrien, qui, en
Cisjordanie, ne se trouve que dans un seul étang de la région de Wadi Qana. « À
cause des colonies et de leurs infrastructures, nous assistons à une lente
destruction de l’environnement », a déclaré Mazin Qumsiyeh.
Ce schéma s’est répété dans toute la Cisjordanie.
Alors que certaines zones — telles que al-Arqoub près de Bethléem et Wadi
al-Quff près d’Hébron — sont classées en réserves naturelles car elles
constituent de précieux réservoirs de biodiversité et de beauté naturelle,
l’INPA a tendance à donner la priorité aux colonies plutôt qu’aux communautés
palestiniennes vivant sur ces terres, voire à la nature elle-même. Cela
signifie que les mêmes lois utilisées pour justifier l’expulsion des
Palestiniens de ces zones sont souvent ignorées lorsque les colonies nuisent à
l’environnement, a expliqué Mazin Qumsiyeh. À Wadi Qana, l’INPA a collaboré
avec l’administration municipale de la colonie de Karnei Shomron pour aménager
un parc de loisirs destiné aux colons. Comme le relate l’ouvrage d’Irus Braverman,
l’objectif, selon les termes de l’ancien président du conseil municipal de
Karnei Shomron, est de transformer la réserve « en jardin de Karnei Shomron ».
Les réserves naturelles ne sont qu’un outil parmi
d’autres utilisé par l’État d’Israël pour consolider son contrôle sur les
terres palestiniennes, ont souligné les experts avec lesquels je me suis
entretenu. Mais comme l’a expliqué Irus Braverman, il est particulièrement
important de reconnaître l’écologie comme une stratégie distincte de contrôle
colonial en raison de son caractère invisible. « La nature est puissante
précisément parce qu’elle se présente comme apolitique », m’a-t-elle confié.
Une telle représentation, a-t-elle fait valoir, masque le rôle politique que
jouent les discours environnementaux. Ce processus, souvent appelé « greenwashing
», peut compliquer la tâche des organismes internationaux et des observateurs
occasionnels lorsqu’il s’agit de dénoncer et de contester la dépossession.
Pendant ce temps, à Wadi Qana, et plus largement
en Cisjordanie, les processus de dépossession foncière ne montrent aucun signe
de ralentissement. En janvier, Israël a saisi 170 acres près de Wadi Qana et
les a déclarés terres d’État, ce qui précède très souvent la création de
nouvelles colonies. Par ailleurs, la recrudescence des violences commises par
les colons a accru la pression sur les familles palestiniennes restantes.
Othman Odeh, un responsable de la communauté palestinienne d’Ayun Khirbet Qara,
qui regroupe une douzaine de familles vivant à Wadi Qana, m’a confié que depuis
le 7 octobre, les colons se sentent encouragés à étendre leurs activités
d’élevage à Wadi Qana, sachant que l’INPA n’interviendrait pas, malgré
l’interdiction légale de faire paître du bétail dans les réserves naturelles
protégées. Depuis août de l’année dernière, trois familles palestiniennes ont
quitté la vallée après avoir subi des harcèlements répétés de la part des
colons, qui font paître leurs vaches dans la vallée et détruisent les cultures
de la communauté. « La situation est catastrophique », a expliqué Othman Odeh.
« Les attaques quotidiennes et organisées contre les agriculteurs, la
destruction de leurs cultures et de leurs oliviers, ainsi que le vol de leurs
troupeaux sont insupportables. Nous sommes confrontés soit au déplacement, soit
à la mort. »
[Article publié sur le site Jewish
Currents le 9 juillet 2026; traduction rédaction À l’Encontre ; reproduit sur www.alencontre.org - photo : Anne Paq / Activestills]