sexta-feira, 28 de agosto de 2026

Escritores que pintan o pintores que escriben

Hay creadores que no se conforman con un lenguaje único. La exposición ‘Infieles’, en Buenos Aires, lo demuestra.

'Teoría y praxis en el bar', de Daniel Santoro (2020), una de las obras de la exposición 'Infieles' 

Escrito por Damián Huergo

Hay frases que cualquier lector de suplementos culturales podría completar de memoria. Una que se repite tanto en diarios hondureños como en plataformas uruguayas, en particular por artistas hombres moldeados con la arcilla del siglo XX, es: “La pintura es mi amante pero la literatura, mi mujer”. La actividad artística y el sujeto de deseo puede variar según cada caso, pero la fórmula del engaño continúa y resiste en su vigencia.

No recuerdo haber escuchado o leído esa frase en boca de alguno de los artistas que exponen en la muestra Infieles. De escritores que pintan o pintores que escriben, expuesta en el Museo del Libro y de la Lengua Horacio González, en Buenos Aires. Sin embargo, el juego a dos bandas que confiesa el enunciado, y la ampliación del campo de batalla que augura, sin dudas, les podría caber a cada uno. Y no hablo de la vida personal —al menos, esa dimensión es la que nulo interés tiene en este espacio—, sino de su trabajo artístico, de sus juegos a dos o más bandas, de las diferentes materialidades donde asoman u ocultan su sensibilidad y su forma de estar en el mundo.

Para entrar a la muestra hay que atravesar una cortina roja y pesada de terciopelo, que toca el suelo como si fuese una de las lenguas derretidas de Dalí o los telones lynchescos de Twin Peaks. La iluminación es tenue, salvo por un corazón de neón rosa atravesado por un rayo: un relámpago fugaz que reemplaza el flechazo eterno de Cupido. La intención de crear un ambiente de intimidad —planificada por el equipo de curadores integrado por Roberto Papateodosio, Pablo Licheri, Inés Girola, Inés Ulanovsky y Esteban Bitesnik— es intervenida por el sonido de colectivos y autos que entran por la puerta de la avenida Las Heras, 2.555. Como en un hotel, el oasis íntimo y privado que buscan recrear está percudido por lo público que lo rodea. Ese doblez entre el anonimato y la exhibición, entre las puertas semicerradas y el amor a cielo abierto, parece ser territorio propicio para las infidelidades, del orden que sean.

'Espejos', de Manuel Mujica Lainez (1966)

Al correr el velo rojo, la primera obra que aparece es Espejos, un dibujo de un árbol hecho con marcador sobre un papel. De cada una de sus ramas cuelgan frutos que parecen ventanas a dimensiones cercanas o desconocidas. Si no hubiera un nombre de autor a su lado, no sería tan errado decir que —por los colores y la superposición de materiales— pertenece a un período poco difundido del pintor y astrólogo Xul Solar. Pero no. La obra que recibe al visitante, fechada en 1966, es del escritor argentino Manuel Mujica Lainez. Como si fuese una tarjeta de bienvenida, pegada a la obra hay una frase de su novela biográfica Cecil (1972). Dice: “Lo primero que advertí, en su penumbra interior, fue la jerarquía esencial que concede a los objetos. Quizá crea en ellos más que en las personas”.

La frase de Mujica Lainez parece una premisa. En la muestra no importan los recorridos de los artistas, sino lo que sus manos crearon. O atraparon del aire, como dice el poeta, librero, músico y editor Francisco Garamona en una de las entrevistas a los artistas antologados que transmiten en loop en un rincón del primer piso. Detrás de unos anteojos de lente negro, Garamona completa: “En realidad, los artistas lo que hacen es una especie de red para cazar mariposas: cazan las ideas, el fruto de lo que después producen. Nada pertenece a nadie. Las ideas y las emociones son energías que rodean el mundo; emergen de la tierra, el cielo, los minerales, y uno tiene que estar atento para conectar con aquello que está ahí, anterior a uno y posterior a uno”.

Obras de César Aira (izquierda) y de Francisco Garamona (derecha)

En la red de Garamona, al parecer, quedó atrapado el germen de la muestra. En la ceremonia de inauguración, el 16 de junio, el curador Esteban Bitesnik contó que la idea surgió en La Internacional Argentina, uno de esos espacios porteños donde se juntan escritores, músicos y artistas a pasar el rato y surgen libros, canciones, poemas, por el roce de la complicidad y la noche. En ese mismo discurso inaugural, Bitesnik vincula a la muestra con la amistad, con la idea de conversación, donde se trafican ideas y conspiraciones en distintas usinas de pensamientos, sean geográficas como generacionales.

Los nombres que surgieron en un primer momento, y continuaron danzando junto a otros que se sumaron cuando el proyecto fue tomando forma durante la pandemia, fueron los de los escritores César Aira, Sergio Bizzio, Gabriela Cabezón Cámara y Silvina Ocampo; los de los artistas Eduardo Stupía, Yuyo Noé y Daniel Santoro; los de músicos como Charly García y Nacho Marciano; e incluso el del ensayista Horacio González, quien fue gestor del museo que funciona como anexo de la Biblioteca Nacional. También, claro, aparecieron los nombres de artistas identificados con la mixtura: Fernanda Laguna, Dani Umpi, Naty Menstrual, Roberto Jacoby y Fernando Noy, entre otros.

La muestra presenta una antología de 35 artistas que abarcan casi un siglo de producción artística argentina. Un arco temporal que cruza a tres generaciones de creadores. Cronológicamente, arranca con un dibujo inédito de Silvina Ocampo (1903-1993), la hermana menor de las Ocampo, acompañado del poema inédito ‘Lecciones de metamorfosis’; y llega hasta la poeta, artista y joyera Micaela Piñero, nacida en 1990. Escritores y pintores de tres generaciones diferentes que, como dice el catálogo de la muestra, fueron “desbordándose por fuera de los márgenes o las paredes, (...) que no se conforman con un lenguaje único ni una sola manera de mirar o contar. O tienen tanto que contar que un único medio no les es suficiente. No les alcanza con un solo lenguaje y recurren a otros para expresar, quizá con más facilidad, lo que una sola herramienta no les permite decir. Por eso, nos encontramos en muchos casos con escritores que pintan y con pintores que escriben. Es más, en muchos casos no podemos distinguir dónde acaba el pintor y dónde empieza el escritor y viceversa”.

Dibujo de Silvina Ocampo

El día de la inauguración estuvo la directora del museo, María Moreno, quien afronta un problema de salud que la alejó de las funciones en los últimos meses. Su presencia, física y aurática en un cuadro de Daniel Santoro (la tiene en el centro de la escena, mejor dicho, de la mesa) amadrinó los desvíos, los cruces, los juegos y las fisuras de las teclas de expresión por donde filtraron otras formas.

Otra de las voces que cortó la cinta de largada fue la de Juan Sasturain, actual director de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. De pie, con el catálogo en la mano y moviendo mechones canosos al hablar, dijo: “La infidelidad no es para cualquiera. Para serle infiel a la escritura pintando, hay que haberse primero comprometido, hecho el amor y amado el texto. Y para traicionar el trazo con el signo literal, hay que haber primero entregado el corazón a la pintura o el dibujo. No hay traición si no hay nada que romper, algo que forzar. No es lo mismo trampear o ser veleta, que saltar el cerco con algún desgarro en el camino. No se excluye en esta idea, que puede sonar un poco trágica, la idea de lo festivo y del gesto suelto. Lo confirma en lugar de contradecir”.

'Ahora me encantan las palomas', de María Luque (2021)

La estética pop, festiva, erótica, amistosa e infantil es propia del contenido y las formas de las obras exhibidas. Como si la infidelidad a un proyecto propio, la apertura a nuevos materiales, la entrega al amateurismo de una disciplina de la que escritores y pintores aún no conocen sus secretos, les permitiera jugar sin finalismos, sin importar los resultados; un misterio donde es más importante estar que resolver. Infieles. De escritores que pintan o pintores que escriben saca del closet obras que nacieron para no ser expuestas y palabras que fueron escritas para no ser leídas. Lo que estaba en las sombras ahora está a la luz. Como escribió en el catálogo la curadora Magdalena Testoni: “La infidelidad se presenta; lo que estaba oculto ahora está a la vista, es el secreto peor guardado. En este caso, hace falta tan solo correr la túnica de terciopelo, tan pesada como la verdad, para inmiscuirse en la ficción de otrxs”.

Si andan por Buenos Aires, tienen tiempo hasta finales de noviembre para ver la muestra. Solo tienen que correr el telón rojo de terciopelo y, con pasos firmes y sigilosos, entrar sin mirar hacia atrás.

 

[Imágenes: MUSEO DEL LIBRO Y DE LA LENGUA - fuente: www.coolt.com]



Un salvavides per al llatí

Jaume Macià celebra l’aparició del 'Mètode per al domini del llatí clàssic', de Danielle Porte, del qual acaba d’aparèixer una oportuna traducció-adaptació al català. 

Bust de Marc Tul·li Ciceró, un dels autors més citats en el manual

Escrit per Jaume Macià i Guilà

Lingüista i ensenyant. Catedràtic de secundària i d'Escola Oficial d'Idiomes

Arriba l’estiu, es publiquen les qualificacions de les Proves d’Accés a la Universitat i sorgeix la típica polèmica sobre l’adequació d’aquests exàmens selectius, sobre què i com s’ensenya als nostres centres de secundària, o sobre què ha d’estudiar el jovent per a afrontar amb més garanties els estudis universitaris i el seu futur professional. Són discussions recurrents, públiques o domèstiques, que sovint duen a posar en el punt de mira les humanitats, considerades sabers que no encaixen amb les exigències del nostre sistema productiu, per satisfer el qual alguns defensen promoure, encara més, les disciplines STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics).

En aquest context de pressió per reduir la presència de les humanitats en l’ensenyament no universitari, les llengües i cultures clàssiques solen ser les matèries que en resulten més malparades. De fet, els nostres estudiants de qualsevol orientació no humanística poden acabar el batxillerat sense veure gens de llatí, i menys encara de grec, assignatura que fins i tot els de la modalitat d’humanitats poden optar per no cursar.  

En aquest article voldria reflexionar una mica sobre aquestes qüestions, especialment al voltant de l’ensenyament del llatí, i ho faré a propòsit de l’aparició del Mètode per al domini del llatí clàssic, de Danielle Porte, del qual acaba d’aparèixer una oportuna traducció-adaptació al català. Però, primer de tot, voldria expressar la meva convicció que, com més es redueixi la presència de la cultura grecollatina a secundària, més coixos deixarem els estudiants a l’hora de comprendre la cultura occidental, base, entre altres coses, de la democràcia i del raonament i el pensament crític.

Potser convé recordar que l’empremta de la cultura clàssica és decisiva en la història, l’art, la literatura, la filosofia, el dret, la política i també la ciència, àmbits que han contribuït a configurar els nostres valors i la nostra manera d’entendre el món. I no cal dir que, en aquest llegat, ocupen un lloc central les llengües llatina i grega. De la primera, la nostra llengua n’és una mera continuació, com tots sabem. No és del tot exacte, doncs, dir que el llatí és una llengua “morta”, i, a més, del llatí clàssic en fem servir molts mots i locucions quotidianament: campus, corpus, fòrum, currículum, vídeo, placebo, Tibidabo, in extremis, de facto...

Pel que fa a la llengua grega, em limitaré a destacar dos aspectes. En primer lloc, l’enorme cabal lèxic que ens ha deixat en herència en molts sectors, especialment en el científic, com es pot constatar, per exemple, amb els tres volums del Curs de lèxic científic de Carles Riera o, en un registre més divulgatiu i específic, amb el Grec mèdic: guia per identificar termes, de Jaume Ripoll Miralda, llibret molt aconsellable per als qui cursen o es plantegen de cursar medicina, entre altres possibles destinataris.

En segon lloc, crec que convindria atorgar més importància al fet de saber llegir l’alfabet grec. I és que aquest coneixement també permet llegir les lletres del grec modern i, així mateix, les d’una part de l’alfabet ciríl·lic, emprat amb variants per a escriure una cinquantena de llengües parlades entre Europa i Àsia. Aporta una gran satisfacció intel·lectual i eixampla els horitzons mentals el fet de poder identificar, a partir de l’alfabet grec clàssic, paraules escrites del grec modern (evolució del grec clàssic, és clar), com també en menor mesura de llengües com l’ucraïnès o el rus, que fan servir l’alfabet ciríl·lic. Les curiositats són innombrables. Per exemple, la paraula grega metàfora (μεταφορά), a més de designar una figura retòrica de translació semàntica, ha passat a tenir en grec modern el significat, més prosaic, de transport físic de coses o de persones. I encara hi ha un altre aspecte que sovint passa desapercebut: les lletres gregues són d’ús habitual per a designar variables, constants i altres magnituds en disciplines com les matemàtiques, la física, la química, l’estadística, etc. Per tant, també per aquest motiu, el coneixement d’aquest alfabet hauria de ser molt més compartit.

És cert que el món contemporani ha ampliat i diversificat enormement els sabers, mentre que les hores lectives disponibles als centres educatius continuen essent limitades. Tanmateix, convindria reservar un espai en el batxillerat perquè tot l’alumnat aprengués, si més no, a llegir l’alfabet grec i a reconèixer les arrels gregues i llatines més habituals del nostre vocabulari culte. Igualment, les matèries comunes d’humanitats —història, literatura, filosofia i d’altres— haurien de garantir uns coneixements bàsics de cultura clàssica, en què els estudiants de la modalitat d’humanitats haurien d’aprofundir.

Si ens centrem ara en la llengua llatina, cal constatar que la progressiva disminució de la seva presència als centres de secundària ha comportat, d’una manera inevitable, una davallada del nivell mitjà en llengua llatina per part dels estudiants que cursen estudis de llatí a la universitat. Aquest fenomen es dona tant al nostre país com en molts d’altres, tot i que és molt menys acusat a Itàlia i a Alemanya, en aquest darrer cas, amb diferències segons el Land.

Si en el cas italià aquesta continuïtat pot explicar-se fàcilment pel pes de la tradició històrica, resulta més revelador l’exemple d’Alemanya, ja que el prestigi de què hi gaudeix la formació científica i tècnica conviu sense dificultats amb una aposta pels estudis clàssics més decidida que no pas la nostra. A Alemanya existeix, a més a més, el Latinum, un certificat oficial que acredita un domini sòlid del llatí i que continua essent un requisit per a obtenir el grau o el doctorat en disciplines com la història, la filosofia o diverses filologies. França, en canvi, presenta una situació força més semblant a la nostra, marcada per la gradual pèrdua de pes dels estudis clàssics en l’ensenyament secundari.

És precisament en aquest context que s’entén l’aparició del llibre de Danielle Porte. L’obra va néixer amb la voluntat d’ajudar els estudiants universitaris francesos que accedeixen als estudis de llatí amb mancances importants, convertits, metafòricament, en autèntics «nàufrags». No és casual, doncs, que el títol original sigui Naufragés du latin. Ce livre est le vôtre! (Éditions Ellipses, publicat el 2022 en format de butxaca). El llibre és fruit de la llarga experiència docent de l’autora, professora durant molts anys de llatí a la Universitat París-Sorbona (París IV) i reconeguda historiadora i assagista especialitzada en el món romà. La finalitat del llibre és clara: oferir un pont entre les exigències dels estudis universitaris i una secundària que dedica cada vegada menys temps a la formació clàssica.

La versió catalana, titulada Mètode per al domini del llatí clàssic, com he dit, té la peculiaritat de no ser una mera traducció. Podríem dir que és una versió amb personalitat pròpia gràcies a la labor d’un equip format per algunes figures de primer ordre. En efecte, el mètode francès ha estat traduït per Marcel Coromines Balletbò (doctor en medicina i llatinista), amb les contribucions de Joan Ferrer Costa (professor de filologia catalana i hebrea, i de llengua llatina a la Universitat de Girona), de Josep Ferrer Costa (llicenciat en filologia clàssica i director de la Fundació Pere Coromines), de Carles Riera (professor de la Facultat de Ciències de la Comunicació Blanquerna) i de Josep Ruaix i Vinyet (llatinista per formació i eminent estudiós de la llengua catalana). Aquest darrer és qui ha fet la revisió general de les 657 pàgines que conformen el volum i qui ha donat un toc de perfecció que fa que l’obra sembli concebuda directament per a l’estudiant catalanoparlant (de fet, hi ha afegit interessants observacions i comparacions entre el català i el llatí). Posat a disposició del públic per CPL Editorial (2026), el volum compta amb la col·laboració, entre altres entitats, de la Facultat de Lletres de la Universitat de Girona i el seu Observatori de les Llengües d’Europa i de la Mediterrània.

El mètode combina una factura tradicional –orientada a la traducció de textos amb l’ajut de la gramàtica– amb un afinat sentit didàctic. La seva originalitat rau més aviat en la manera de presentar la gramàtica: substitueix l’habitual to eixut d’aquesta mena d’obres per una exposició fresca, enfocada a resoldre les dificultats reals dels estudiants, a qui ofereix una útil metodologia d’anàlisi pas a pas.  A més a més, l’obra té el valor afegit d’haver seleccionat curosament un ampli ventall de fragments d’autors clàssics, de Plaute a Apuleu, passant per Ciceró. No es recorre, doncs, a oracions de laboratori de l’estil “Rosa est pulchra“, sinó a exemples reals, d’extensió diversa. Les frases més curtes constitueixen, sovint, encertats aforismes, com ara aquest de Publili Sirus (p. 263): Qui se ipsum laudat cito derisiorem invenit (“El qui es lloa a si mateix ràpidament troba un crític”).

Com que no es pot estudiar la llengua sense inserir-la en el conjunt de la civilització que l’ha feta possible, les darreres cent pàgines del llibre –la sisena part del volum, titulada “Entorn de la gramàtica”– constitueixen un manual de cultura clàssica, un autèntic llibre dins el llibre, d’indubtable interès. S’hi passa revista a les figures estilístiques, a l’escansió dels versos, a la literatura i filosofia llatina, com també s’hi ofereix una síntesi històrica que va de la Roma reial al Baix Imperi. Així mateix, detalla aspectes pràctics de la vida quotidiana romana, com ara els sistemes de datació, la manera d’anomenar les persones, les hores, les festes, les mesures, les monedes o les xifres.

Pel que fa a les cinc primeres parts, cal dir que els fenòmens morfosintàctics hi apareixen perfectament classificats, amb una explicació clara i concisa, seguint un criteri progressiu quant a la dificultat. Les explicacions estan en funció de la traducció de textos, en concret de 3.297 fragments seleccionats de la literatura clàssica, que il·lustren fenòmens gramaticals, amb la corresponent traducció i, si escau, un comentari aclaridor. L’obra comença identificant les formes nominals, verbals i les diferents partícules, fent especial èmfasi en les interrogatives. Tot seguit, aborda la construcció oracional funció a funció, cas a cas, estructura a estructura, per a continuar aprofundint en l’envitricollat món de la subordinació, aturant-se, quan cal, en les diferents dificultats amb què solen ensopegar els alumnes.

La voluntat d’ordre i la riquesa i varietat dels exemples, juntament amb un to general amè, contribueixen a alleugerir la dificultat inherent a una matèria que sovint intimida els estudiants. Aquest esperit de proximitat ja es fa evident en el títol original del llibre —modificat en la versió catalana per motius de claredat— i també en alguns epígrafs tan suggeridors com «Les delícies del reflexiu», «Les coqueteries de l’infinitiu» o «Els misteris de la concessió». Lluny de rebaixar-ne el rigor, aquesta voluntat d’acompanyar el lector —el «nàufrag» del títol francès— fa el recorregut més atraient i demostra que l’exigència intel·lectual és perfectament compatible amb una bona pedagogia.

El plantejament és, a més, d’un realisme remarcable. El llibre no pretén que l’estudiant aprengui a expressar-se en llatí, com propugnen alguns corrents, sinó que aspira a un objectiu més modest i alhora més necessari: adquirir un mètode eficient per a traduir els textos. Evitant d’embrancar-se en casuístiques complexes o en detalls massa erudits, aquest mètode prioritza el raonament enfront de la memorització en abordar aquesta activitat de traducció intensiva. És així que l’usuari perd la por als textos llargs i es prepara per a estudis de llatí més avançats.

En definitiva, el Mètode per al domini del llatí clàssic és una eina excel·lent tant per a qui vulgui reprendre uns coneixements mig oblidats com per a qui desitgi consolidar-los o aprofundir-hi. Però el seu valor va més enllà de l’aprenentatge d’una llengua: convida a endinsar-se en una tradició cultural que continua explicant, en bona mesura, qui som i d’on venim. En un moment en què les humanitats sovint han de justificar la seva utilitat o fins la seva existència, llibres com aquest recorden que estudiar el llatí és una manera d’aprendre a llegir millor, a pensar amb més precisió i a comprendre més profundament la nostra cultura. Potser per això les paraules de Terenci continuen interpel·lant-nos més de dos mil anys després: Homo sum, humani nihil a me alienum puto («Home soc i res del que és humà no m’és aliè»).

 

 

[Foto: Palazzo Nuovo – Musei Capitolini - font: www.nuvol.com]

 


Quand la polarisation internationale s’invite dans la présidentielle brésilienne

 

Le 25 juillet 2026, à São Paulo, Flávio Bolsonaro reçoit l’appui du président argentin Javier Milei durant un meeting. 

Écrit par Jorge Jacob

Professor of Behavioral Sciences, IÉSEG School of Management

 

L’ESSENTIEL

·         La présidentielle brésilienne, en octobre prochain, se jouera sans aucun doute entre le sortant Lula (centre gauche), en lice pour un dernier mandat, et Flávio Bolsonaro, fils de Jair et, comme ce dernier, représentant de la droite dure.

·         Ce duel est suivi avec la plus grande attention dans de nombreux pays du monde, à commencer par les États-Unis.

·         Dans un scrutin qui s’annonce très serré, les soutiens étrangers (ou l’exaspération qu’ils peuvent susciter au sein de l’électorat brésilien) pourraient contribuer à faire pencher la balance en faveur de l’un ou l’autre candidat.


La campagne électorale brésilienne a officiellement commencé le 16 août. Le premier tour aura lieu le 4 octobre et le second, si nécessaire, le 25. 

Derrière le duel entre les deux principaux candidats – le président sortant Lula et Flávio Bolsonaro, fils de son prédécesseur Jair Bolsonaro (condamné il y a quelques mois à vingt-sept ans de prison pour son rôle dans la tentative de coup d’État de décembre 2023 et autorisé depuis mars dernier à purger sa peine à son domicile pour raisons de santé) –  se joue une bataille de réseaux politiques, médiatiques et diplomatiques internationaux. 

Le camp Bolsonaro bénéficie de soutiens visibles au sein de la droite et de l’extrême droite internationales, tandis que Lula dispose de relais importants au sein des forces progressistes et de plusieurs gouvernements étrangers.

Alexandre de Moraes, cible du camp Bolsonaro… et de Washington

Cette internationalisation a commencé à prendre forme en 2025, lorsque le frère cadet de Flavio, Eduardo Bolsonaro, alors député fédéral de l’État de São Paulo depuis 2015 (il a depuis perdu son mandat en décembre 2025, à la suite d’une décision de la Chambre des députés), s’est installé aux États-Unis.

Selon The Guardian, Eduardo Bolsonaro aurait essayé de convaincre les responsables de l’administration Trump d’imposer des sanctions à Alexandre de Moraes, le juge de la Cour suprême chargé de l’enquête visant son père. Depuis mai 2025, Eduardo était aussi lui-même visé par la justice brésilienne, et a d’ailleurs été condamné en juin 2026 – en son absence puisqu’il se trouve toujours sur le territoire états-unien – à quatre ans de prison : il lui est reproché d’avoir cherché à obtenir de la part de Donald Trump qu’il prenne des sanctionséconomiques contre le Brésil afin de faire pression sur la justice brésilienne et de favoriser son père dans le cadre de son procès.

Or, Moraes se trouvait déjà dans le collimateur de l’entourage de Donald Trump pour avoir ordonné, en 2024, la suspension de Twitter/X au Brésil à la suitedu refus de la plateforme de se conformer à des décisions judiciaires lui ordonnant notamment de bloquer certains comptes accusés de diffuser de fausses informations des discours haineux, et refusé de nommer un nouveau représentant légal. Elon Musk avait alors dénoncé une entrave à la « liberté d’expression ».

En février 2025, l’entreprise de médias de Donald Trump (Trump Media & Technology Group) et la plateforme vidéo Rumble ont déclenché des poursuites contre Moraes aux États-Unis, contestant ses décisions de blocage de comptes et de contenus. Le dossier brésilien se retrouvait ainsi directement lié à l’écosystème politique et technologique de Trump, rapprochant deux intérêts jusque-là distincts : la volonté des Bolsonaro de faire pression sur la justice brésilienne et celle des plateformes de contester les règles imposées à leurs contenus.

En juillet 2025, l’administration Trump a sanctionné Alexandre de Moraes au titre du Global Magnitsky Act, l’accusant notamment de violations des droits humains et de répression de la liberté d’expression.

 « Trump annonce des taxes de 50 % pour le Brésil – en soutien à l’ex-président Bolsonaro », France 24, 11 juillet 2025.

Ces sanctions ont été levées en décembre après un rapprochement entre Donald Trump et Lula. Toutefois, l’administration Trump étudierait actuellement l’opportunité de promulguer de nouvelles sanctions contre le juge.

Chacun compte ses soutiens

Entre-temps, le 26 mai, Flávio et Eduardo Bolsonaro ont rencontré Donald Trump à la Maison-Blanche.

Depuis juillet 2026, Washington a progressivement renforcé la pression sur le gouvernement de Lula par des mesures commerciales et diplomatiques afin, selon le Washington Post, de le contraindre à mettre fin aux poursuites contre Jair Bolsonaro. Ces tensions commerciales se sont poursuivies en août, lorsque le Brésil a à son tour ouvert une procédure de réciprocité contre la hausse des droits de douane décidée par Washington.

 

Capture d’écran d’un post de Donald Trump sur son réseau Truth Social : « Ravi d’avoir accueilli Flávio Bolsonaro au bureau Ovale de la Maison-Blanche – un jeune homme intelligent qui aime beaucoup son pays, le Brésil ! », 2 juin 2026. Truth Social

Lula et Flávio Bolsonaro se sont mutuellement accusés d’être responsables des tensions avec Washington, mais selon une enquête de l’institut de sondages Datafolha, la majorité des Brésiliens estiment que les droits de douane imposés par Donald Trump visent à aider Flávio Bolsonaro dans sa campagne présidentielle. 

Les deux camps brésiliens disposent désormais de relais internationaux. Mais ce relais international se déroule sous des formes distinctes. Le camp Bolsonaro s’appuie sur des soutiens individuels de dirigeants étrangers : Javier Milei était présent en personne au lancement de la campagne et Benyamin Nétanyahou est intervenu par vidéo, tandis que Lula s’inscrit dans un réseau plus institutionnel de gouvernements et de mouvements progressistes. 

En avril, il a participé, à Barcelone, à la Global Progressive Mobilisation, aux côtés notamment du premier ministre espagnol Pedro Sánchez, de la président mexicaine Claudia Sheinbaum et du président sud-africain Cyril Ramaphosa, lors d’un rassemblement consacré à la lutte contre la montée de l’extrême droite.

             « Espagne : Pedro Sánchez convoque la gauche mondiale pour une réunion progressiste à Barcelone », France 24, 19 avril 2026. 

La polarisation internationale s’impose aux campagnes nationales

C’est dans ce climat que s’amorce la campagne électorale. La légère avance de Lula sur Flávio Bolsonaro dans les sondages s’est réduite, et les deux hommes sont désormais au coude-à-coude. Il est possible que, ces prochaines semaines, les déclarations et actions de l’administration Trump joueront un rôle déterminant dans l’issue du scrutin.

Le cas brésilien pourrait ainsi devenir un laboratoire d’une nouvelle géographie de la polarisation politique, dans laquelle les conflits électoraux nationaux sont de plus en plus connectés à des réseaux transnationaux. Pour la France et pour l’Europe, la question est peut-être moins de savoir si cette dynamique existe déjà que de comprendre jusqu’où elle pourrait s’étendre à nos propres démocraties.

 

[Photo : Nelson Almeida/AFP - source : www.theconversation.com]


Les Ciutats Verdes de França demostren que el canvi és possible

 


Escrit per Mathieu Dejean

Els alcaldes verds que van ser escollits han resistit els intents de soscavar-los. A mitjà termini, l’emergència climàtica s’agreuja i les seves polítiques mediambientals es comprenen millor, però l’onada verda segueix confinada a les zones urbanes. 

Es necessiten tres anys perquè una idea radical sembli raonable? L’experiència dels alcaldes verds triats en 2020 ajuda a respondre a aquesta pregunta. En les últimes eleccions municipals, una “onada verda” va arrasar una quinzena de ciutats, entre elles Lió, Estrasburg, Bordeus, Poitiers, Besançon, Tours, Annecy i Colombes, malgrat la baixa participació (el 59% dels votants es va quedar a casa en la segona volta). 

Encara que només el 3% de la població francesa viu ara en una ciutat governada pels Verds, aquestes eleccions van possibilitar al partit gaudir d’ “un dels seus moments més determinants”, subratlla la politòloga Vanessa Jérome en el seu llibre Militer chez les Verts (Ser activista verd). El partit va substituir al germà gran socialista en diverses ciutats, mentre que en unes altres va posar fi a dècades de govern de dretes, sent Bordeus el major avanç. D’aquí la reacció visceral contra els Verds de periodistes influents pròxims als partits tradicionals. 

L’expressió “Khmaires verts” (un joc de paraules entre “maires” (alcaldes) i “Khmers rouges”) es va posar ràpidament de moda, havent estat encunyada per primera vegada per Gérard Collomb, l’alcalde derrotat de Lió. Un mes després de la votació, la revista d’actualitat Le Point titulava “Els pallassos de l’ecologisme”, Le Monde es burlava de les “teories esotèriques” dels alcaldes verds i, en les pàgines de Le Parisien, el cèlebre escriptor i filòsof Bernard-Henri Lévy denunciava que els càrrecs electes estaven posseïts pel “dimoni antihumanista”. 

Es van intensificar les crítiques a les postures dels nous alcaldes. Alguns d’ells ocupaven càrrecs públics per primera vegada i tenien antecedents d’activisme social, per la qual cosa mancaven de xarxes i suport intel·lectual per a rebatre els atacs). 

El baptisme de foc de l’Onada Verda 

El que va ser escollit alcalde de Lió, Grégory Doucet, que abans treballava en el sector de l’ajuda humanitària, va ser el primer a ficar la pota, declarant que el Tour de França era “masclista i contaminant”. Després, el seu homòleg de Bordeus, Pierre Hurmic, es va negar a col·locar un arbre de Nadal -o, segons les seves pròpies paraules, un “arbre mort”- en una de les places de la ciutat. 

A Poitiers, Léonore Moncond’huy, de 30 anys, va justificar la seva “difícil decisió” de deixar de subvencionar els clubs aeronàutics de la ciutat per a “protegir el futur dels nens”. “És trist dir-ho, però els nens d’avui no haurien de somiar amb volar”, va afirmar. 

Aquestes posicions van provocar una gran reacció en els mitjans de comunicació. “Les polèmiques que van seguir a l’arribada dels Verds al poder van equivaldre al que Stanley Cohen va denominar pànic moral. Això ocorre quan la premsa i els mitjans de comunicació amplifiquen les anècdotes de pràctiques o discursos encara minoritaris per a facilitar la seva deslegitimació i preservar així l’statu quo”, explica Simon Persico, professor de Ciències Polítiques que codirigeix el projecte “Promesses et bilans donis municipalités écologistes” (Promeses i trajectòries dels municipis verds), en col·laboració amb la Fundació per a l’Ecologia Política de França i la Fundació Heinrich Böll d’Alemanya. “A nivell nacional, és evident que la classe política es queda curta”, afegeix la diputada verda pel Roine, Marie-Charlotte Garin, estreta aliada de Doucet. “Dir que el Tour de França és masclista i contaminant no hauria de causar tant de renou. Però és clar que tenim una diana a l’esquena per a recuperar les nostres ciutats: desacreditar-nos a nivell nacional també ens desacredita a nivell local”, opina. 

Per al president dels Verds de la regió metropolitana de Lió, Bruno Bernard, aquest renou s’explica pel fet que, sovint, “els Verds tenen prioritats més marcades que altres alternatives de la dreta o l’esquerra tradicionals: per a la societat civil, inclosos els mitjans de comunicació i les organitzacions empresarials, això marca un canvi significatiu”. 

En l’equador dels seus mandats, les acusacions d’amateurisme i dogmatisme dirigides als alcaldes Verds semblen haver remès. Han deixat de cometre errors de comunicació i els seus missatges s’han tornat més disciplinats. L’experiment pioner de Grenoble, on Éric Piolle dirigeix la ciutat des de 2014, també ha marcat la diferència: es va enviar a alts càrrecs locals a les ciutats recentment guanyades perquè compartissin la seva experiència. “El personal polític i administratiu d’alt rang s’ha dispersat pertot arreu”, explica Persico. 

En acabat, després d’estius abrasadors esquitxats de grans incendis, amb els camps de golf gaudint d’exempcions al racionament d’aigua, l’opinió pública va començar a veure on residia realment l’absurd. Això és el que vol creure l’alcaldessa de Poitiers, Léonore Moncond’huy. 

“Els Verds estan creant falques en el debat públic”. Posicions que en el seu moment van provocar indignació poden semblar menys xocants tres anys després” 

Després d’admetre la seva “ficada de pota” en parlar d’aviació, va entaular un debat que, segons ella, ha estat productiu: “He intentat fer una mica de judo amb aquesta polèmica. He parlat amb la indústria de l’aviació perquè és important explicar el nostre pla de transició. Crec que això ha fet canviar d’opinió”. 

“Els Verds estan creant falques en el debat públic”, afegeix Persico. Posicions que en el seu moment van suscitar indignació poden semblar menys xocants tres anys després. En aquell moment, aquestes reaccions eren una manera d’atacar al nouvingut. Avui, la consciència de les conseqüències tangibles de l’escalfament global és una mica major i més compartida, i l’estalvi energètic ja no és una paraula tabú en política pública, encara que continuï significant coses diferents per a persones diferents”.

Ecologisme quotidià 

Moncond’huy també considera que els alcaldes Verds, al capdavant de majories inclusives i de base (el 50% de la seva llista electoral estava composta per no afiliats al partit), han demostrat la seva vàlua en el poder: “Es presumia que seríem incompetents i aficionats, però tres anys després, ens hem consolidat. Hem demostrat que podem mantenir el rumb, que ens interessa més l’acció que les frases fetes”. 

Simon Persico confirma que, quan es tracta de la seva “activitat principal”, les promeses dels ajuntaments verds s’han complert: “En transport, menjadors escolars, polítiques de foment de l’ecologització i el drenatge sostenible, desplaçaments actius, estan avançant ràpidament en la majoria de les ciutats invertint i transformant el seu espai urbà. Moltes de les seves promeses en aquests àmbits s’han complert o estan a punt de complir-se”. 

En l’àrea metropolitana de Lió, un cas especial on les competències són àmplies i els centres urbans (Lió, Vénissieux, Vaulx-en-Velin) estan alineats políticament, els avanços han estat significatius: per a combatre les onades de calor, es van plantar 25.000 arbres i arbustos en l’hivern de 2022-2023, amb l’objectiu d’aconseguir una cobertura arbòria del 30% en 2026; la publicitat en espais públics s’ha reduït dràsticament (han desaparegut les tanques digitals, els anuncis en tanques d’obra i els aparadors il·luminats a la nit); s’instal·laran 1.300 contenidors de compostos en l’exterior dels edificis d’habitatges d’aquí a la fi de 2023, el contingut dels quals s’utilitzarà per a adobar les terres de cultiu; s’han potenciat les alternatives al cotxe, duplicant el pressupost de transport públic aquesta legislatura: les ampliacions de la línia B del metro i de la xarxa de tramvies 2026 hauran d’estar acabades en 2026… 

Els Verds es juguen molt: encara que Europe Ecologie Els Verts (EELV, el partit verd francès) es considerava la força emergent en política després de les eleccions europees de 2019 i les eleccions locals de 2020, els seus mals resultats en les eleccions presidencials de 2022 (amb un decebedor 4,7% dels vots) els ha restat força. Els alcaldes i diputats verds són ara els actius sobre els quals el partit espera construir bastions electorals i consolidar un paper més central en l’encara fràgil aliança amb l’esquerra. 

Canviar les actituds cap al medi ambient no és bufar i fer ampolles, amb el consumisme i el productivisme profundament arrelats en la societat. Malgrat això, els Verds no tenen intenció de descansar després de les seves primeres victòries locals.

Marini Tondelier, elegida secretària nacional de EELV al desembre de 2022, ho va confirmar en la clausura de la conferència del partit: “Avui hi ha càrrecs electes Verds en tot el nostre país; és un gran orgull. […] Així és, els Verds en el poder canvien vides! […] Tenim el doble de càrrecs que fa tres anys. El nostre principal objectiu és mostrar el que el moviment Verd pot significar per a una zona, perquè així és com podem aconseguir que la gent se sumi a un canvi realment efectiu”, afirma Moncond’huy. 

Grégory Doucet es va fer ressò d’aquest missatge en parlar amb Mediapart en 2020: “Són les ciutats les que impulsen la transició verda, les que poden donar exemple, perquè poden formar part de la vida quotidiana de la gent”. Persico assenyala que les ciutats estan dirigides en la seva majoria per coalicions, per la qual cosa “a nivell local, la transició ecològica no és patrimoni exclusiu dels polítics verds, encara que ajudin a desenvolupar i promoure bones pràctiques en aquest àmbit”. 

Construir més fortaleses verdes 

A ulls de Bernard, president de la poderosa àrea metropolitana de Lió i expert en la geografia electoral de EELV, el suport s’ha mantingut ferm fins ara -encara que en unes certes ciutats, com Annecy i Bordeus, la majoria del partit és fràgil-. “Des de 2020, hi ha hagut eleccions, sobretot parlamentàries, que han confirmat els nostres avanços. Si ens fixem en els resultats, no hi ha hagut ensulsiades ni signes de fissures”, assenyala. 

Encara que desconfia del triomfalisme, també assenyala que hi ha dues qüestions que estan cobrant importància en la societat i que legitimen les polítiques de transició ecològica. En primer lloc, l’estalvi energètic. “Quan parlàvem d’això fa dos anys, el president encara es burlava de la gent que volia “tornar a les veles”. En l’àrea metropolitana de Lió, l’hivern passat vam reduir un 10% el consum d’electricitat només amb l’educació”, presumeix. 

Després està la qüestió de l’aigua, sobre la qual “ara hi ha més consciència entre el públic en general”. Per als 1,5 milions d’habitants de l’àrea metropolitana de Lió, la gestió de l’aigua va passar a mans públiques l’1 de gener de 2023 per a protegir aquest preuat recurs. “Avui és molt més fàcil explicar el que fem”, afirma Bernard. 

Altres ciutats verdes estan, no obstant això, més aïllades que Lió, i han de fer front a “importants tensions interinstitucionals que fan que els projectes no avancin amb la rapidesa prevista”, afirma Persico. “Ens agradaria anar més lluny i més ràpid, però la política és un compromís permanent entre institucions”, coincideix Moncond’huy, frustrada per veure’s frenada tant per la regió com per les diferències de posició amb el Govern central. 

És en la qüestió del transport -i, per tant, de la reducció de l’espai per als cotxes- on els Verds continuen trobant la resistència més tenaç. Bernard afirma que les zones de baixes emissions (ZBE) “gaudeixen de més suport dins de l’àrea metropolitana de Lió que fora d’ella”, la qual cosa reflecteix que la base electoral de EELV continua sent predominantment urbana. 

En termes més generals, el canvi d’actitud cap al medi ambient no és bufar i fer ampolles, ja que el consumisme i el productivisme estan molt arrelats en la societat. “La gent és ambivalent, com tots. Són conscients que el canvi climàtic és irreversible i que alterarà radicalment la nostra vida quotidiana, però, al mateix temps, no estan disposats a renunciar a uns certs comportaments”, conclou Alain Coulombel, membre de l’oficina executiva de EELV. 

Malgrat això, els Verds no tenen intenció de descansar després de les seves primeres victòries locals. Ja estan planificant les eleccions municipals de 2026 amb la vista posada en les principals ciutats en mans de la dreta, entre elles Tolosa i Saint-Étienne, l’actual alcalde de la qual, Gaël Perdriau, està embolicat en un escàndol.

 

[Aquest article va ser publicat originalment per Mediapart i reproduït dins www.greeneuropeanjournal.eu]

Ceuta / Septa

O réxime de Marrocos é froito das decisións da República Francesa e do goberno de Franco no proceso de descolonización

Migrantes marroquís en Ceuta o pasado 24 de agosto. 

Escrito por Rubén C. Lois González 

Catedrático da Universidade de Santiago de Compostela 

A comezos de xullo, durante as xornadas anuais sobre Xeopolítica que celebramos en Moaña, preguntáronme que pensaba da soberanía española de Ceuta. Non rematei por responder a pregunta, pero coa crise dos refuxiados africanos na cidade, vou contar a miña visión deste proceso. E importante indicar que Ceuta é o nome español, da Septa, polos sete outeiros que distinguiron os romanos e bautizaron a localidade. Sebta é empregado aínda polos árabes. Isto é importante: empezamos por unha deturpación do nome. Ademais, nunca se sinala que non hai tratado de límites asinado entre España e Marrocos. Os marroquís, Estado independente desde 1956, só recoñecen a soberanía española na Illa de Alborán, nin Septa, nin Melilla, nin o Peñón de Vélez Gomera, nin as Chafarinas, son consideradas españolas; só como territorios sen descolonizar, como fai o Estado español con Xibraltar. 

De aquí, pásase á segunda cuestión: que debe facer o goberno de Madrid nas súas relacións con Marrocos? Neste ámbito as cualificacións soen repetirse. O goberno de Marrocos chantaxéanos ou o réxime de Marrocos é unha ditadura. Pero aquí cumpre repasar a historia. O réxime de Marrocos é froito das decisións da República Francesa e do goberno de Franco no proceso de descolonización de 1956. Non outorgaron a liberdade aos marroquís, só negociaron coas súas elites encabezadas polo rei Mohammed (avó do actual). “O noso amigo El-rei”, como di o libro, fai o que quere coas maiorías parlamentarias e xa boicoteou gobernos socialistas, nacionalistas ou islamitas que podían mudar o status quo. Nin as autoridades francesas nin as españolas cuestionaron isto e favorecen a creación de empresas mixtas en sectores empresariais relevantes. Dar plena liberdade ás masas marroquís, recoñecer o dereito de autodeterminación dos bérberes, só aumentaría o risco para a españolidade de Septa en tanto colonia.

O pano de fondo da crise

Nesta crise hai outro actor moi importante, os inmigrantes pobres, polo tanto ilegais. Moitos deles son menores sós e deben ser acollidos en Europa, outros proveñen de espazos de conflito e teñen dereito a solicitar o asilo. Porén, o discurso hexemónico consiste en consideralos foco de problemas sanitarios, de seguridade e axentes desestabilizadores. Tanto a dereita fascistizada como sorprendentemente o Goberno de Madrid falan de expulsión e de centros de acollida onde agrupalos. Algúns destes inmigrantes queren retornar, pero sabemos que a abrasadora maioría desexa quedar. Cómpre xestionarlles acollida, formación e acceso a servizos públicos. Se non se queren manter en Septa, poden distribuírse. Pero 5.000 persoas menores e perseguidos pola situación nos seus países de orixe non os fai criminais ou alguén de quen desfacerse; son como os nosos avós e avoas que emigraron, moitos menores de idade sen compañía, para mellorar a súa vida. O debate que se abriu estes días, co PSOE incluído, demostra até que punto os fascistas están gañado o debate sobre a migración.

O pano de fondo de todo segue sendo a cidade de Septa/Ceuta. Primeiro, descubrimos que as posesións (coloniais) de España en África son máis fráxiles do que se pensaba. Actualizouse a idea de que os habitantes da cidade, que conta case cun 40% de poboación musulmá, queren ser cidadáns da UE con pasaporte español. Isto é indubidable, do mesmo xeito que os de Xibraltar desexan manter a cidadanía británica. O problema establecese entre unha sociedade derivada dun acto colonial, con dereito a defender os seus dereitos, e o territorio no que se asenta, froito dunha conquista violenta aos seus habitantes orixinarios. Outro tema lateral deriva da reivindicación dunha suposta urbe de catro culturas: cristiá, musulmá, hindú e xudía. As mesmas semella que na actualidade conviven de forma respectuosa, pero isto non foi así por moito tempo, cando os cristiáns retiñan todo o poder. Agora admítese o ensino do árabe e o amazigh, a festa do cordeiro e outras manifestacións da poboación árabe/bereber. Quizás a posibilidade de que se converta nun futuro próximo en maioría, e que o peso demográfico dos hindús e xudeus non supere o 1% conxuntamente axude bastante. A dinámica da sociedade ceutí será, sen dúbida, outra variable nunha ecuación xa complicada.    

Septa é unha posesión de orixe colonial que ofende aos marroquís. En paralelo, Europa atrae aos pobres africanos que queren construír un futuro. Polo tanto, non chamará atención que a xeopolítica dun Marrocos aliado con EE.UU. e Israel xogase a desencadear unha fonda crise.

 

[Foto: Marcos Moreno / Europa Press - fonte: www.nosdiario.gal]