terça-feira, 1 de setembro de 2026

Españoles por ley, extranjeros por piel

Existe una racialización sistémica de la segunda generación de migrantes en el Estado español. Una racialización que conduce a la discriminación. 

Una calle del barrio del Raval, en Barcelona 

Escrito por Angelica Manresa da Conceição

¿Un español racializado es tan “español” como uno blanco? Esta pregunta debería hacernos reflexionar, pero sobre todo tendría que ocupar un espacio de debate político. Los últimos datos disponibles en el informe del Consejo Económico y Social de 2025 revelan que el 34% de los menores en España, alrededor de tres millones de niños, son hijos de madre o padre de origen migrante, una cifra que la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) eleva a 4,5 millones al sumar a quienes llegaron en su temprana infancia. Sin embargo, cuando el sistema demanda el NIE en lugar del DNI a un ciudadano nativo, la burocracia se convierte en un acto de segregación y se asiste a la continua negación de la nacionalidad en función del color de la piel.

El conflicto radica en cómo la sociedad categoriza a inmigrantes y extranjeros, bajo estatus completamente opuestos. El inmigrante es aquel al que se le achacan posturas negativas sobre su conducta, cultura, religión o clase social fundamentadas en prejuicios y estereotipos que se alinean con nuestro concepto estatal de la geopolítica mundial y la brecha norte-sur. El extranjero, en cambio, es el huésped bienvenido, proveniente de economías avanzadas o de países con estructuras similares a la nuestra. Así, mientras un marroquí, un ghanés o un cubano son sentenciados bajo el estigma de la inmigración, un noruego, un británico o un australiano habitan el estatus limpio de lo extranjero; un doble rasero que heredarán sus hijos nacidos aquí.

Cuando la piel es blanca, el origen no se cuestiona ni la “españolidad” se pone a prueba

El hijo de un inmigrante siempre cargará con la etiqueta de inmigrante de segunda generación, mientras que el hijo de un extranjero será visto como un ciudadano español de pleno derecho, cuyos rasgos jamás serán exotizados ni sometidos a interrogatorio. Cuando la piel es blanca, el origen no se cuestiona ni la “españolidad” se pone a prueba. No es lo foráneo lo que incomoda, la verdadera frontera la levantan el racismo, el clasismo y la aporofobia que deciden quién pertenece sin preguntas y quién debe justificar eternamente su lugar.

En esa grieta, imposible ya de ocultar, resuena una frase que se repite cada vez con más fuerza en las calles: “La España que se nos está quedando”. Quizá la cuestión no sea qué país queda, sino quién se adjudica el derecho de decidir quién cabe en él. Se acusa desde el mantra del “es que no se integran”, pero nadie tiene que pedir permiso para habitar su propia casa. Los españoles racializados son, efectivamente, racializados, pero también son españoles. No hay contradicción en ello, salvo en la mirada de quien se empeña en verla.

No tienen que integrarse en ninguna parte: ya forman parte de la sociedad, aunque se les empuje a los márgenes, sean invisibilizados y se les haga sentir constantemente que no encajan. Y, sin embargo, cuando ocupan el espacio que siempre ha sido suyo, estallan las reacciones. El acoso viral a varias falleras negras este pasado marzo desnudó la rabia de quienes se aferran a una estampa congelada de la nación que se niegan a actualizar.

Porque cuando alguien habla valenciano perfectamente, conoce la tradición al detalle y la vive con orgullo, y aun así se le niega el lugar, ya no se pide integración: se ejerce rechazo. A estas alturas, resulta evidente: hagan lo que hagan, hay quien nunca aceptará que también son de aquí, condenándolos a escuchar día a día la eterna e interminable pregunta: “¿Oye perdona, pero tú de dónde eres?” Al responder “de Granada”, el interlocutor insistirá: “Ya, pero… ¿de dónde son tus padres?”. No buscan conocer su nacionalidad; buscan descifrar por qué su piel y sus rasgos no encajan en su imaginario de patria. Ante esa miopía social, la españolidad se niega al quedar reducida a una lectura racial del cuerpo fruto de una mirada incapaz de comprender que raza, etnia y nacionalidad son tres categorías distintas que conforman la complejidad humana.

Este rechazo sistemático empuja a muchos españoles a una crisis de identidad, donde, perdidos en el ¿y yo a dónde pertenezco? interiorizan un discurso excluyente que los obliga a cuestionarse, con dolor, cuál es realmente su hogar. Según un estudio de la Dirección General para la Igualdad de Trato y Diversidad Étnico-Racial, el 47% de la población afrodescendiente ha nacido en el país; sin embargo, solo un 12% se define como “afroespañol” y un demoledor 60% confiesa no sentirse español a causa del racismo estructural que sufre. Esta realidad la respalda el Ministerio de Igualdad, señalando que el 78% ha sufrido discriminación por su color de piel.

Dicha cínica exclusión, golpea incluso cuando la pertenencia está escrita en la vida: alguien que ha crecido en el mismo barrio, estudiado en las mismas escuelas y vivido los mismos códigos culturales, es, por ser racializado, un eterno cautivo de su piel condenado a ser un inmigrante perpetuo en su propia tierra. El contraste es flagrante con los miles de centroeuropeos y rusos asentados en sus propias colonias en la provincia de Alicante: sus comercios en inglés ignoran el castellano, mientras asfixian el mercado inmobiliario local, bendecidos por instituciones que financian su atracción en lugar de agitar el fantasma de la “invasión”. Su presencia se normaliza porque la blancura diluye el discurso antiinmigración, evidenciando que el verdadero sesgo no es la frontera, sino la piel y la clase social.

Pero, ¿cómo le explicas a George, británico asentado en Torrevieja, el orgullo que azotó a todo un país cuando allá por el 2005 un chaval de diecinueve años y pantalones pirata conocido como Rafa Nadal conquistaba por primera vez la tierra batida de Roland Garros? ¿La fiebre de la primera edición de Operación Triunfo? ¿O el eco de Amaral invocando aquello de “Son mis amigos, por encima de todas las cosas” en las fiestas de pueblo de tantas generaciones? Son códigos que no se explican: se habitan, se heredan, se respiran. No obstante, mientras la opulencia blanca vive exenta de entender el suelo que pisa, el racismo estructural somete a los españoles racializados a mendigar el derecho a pertenecer a su país.

Emerge entonces la distinción entre nacional y ciudadano. Estos españoles, hijos de al menos un progenitor de origen migrante, son nacionales porque cuentan con los derechos y obligaciones que trae implícita la nacionalidad española, pero al no ser observados como iguales son tratados como ciudadanos de segunda, perpetuando una clara “ciudadanía frágil”. Nacionalidad y ciudadanía entran en una tediosa confrontación donde la Constitución y la realidad chocan frontalmente cuando la prometida igualdad se convierte en papel mojado en las calles. La cuestión es clara cuando observamos la cotidianidad: ¿Alguna vez has visto a un español de origen magrebí dirigiendo un banco, a una mujer con hijab presentando el telediario o a un juez negro en un tribunal? ¿Cuántos políticos racializados de alto rango puedes nombrar? O, más sencillo todavía: ¿has tenido un profesor que no fuera blanco, te ha dado los buenos días un conductor negro al subir al autobús? Haz memoria: ¿quién te atiende en la farmacia, quién te recibe en las inmobiliarias, quién está detrás del mostrador en la biblioteca?

Es evidente que la igualdad formal dista mucho de la igualdad real: una disparidad que no es casual sino el reflejo de un relato antiinmigración cada vez más feroz

Es evidente que la igualdad formal dista mucho de la igualdad real; una disparidad que no es casual sino el reflejo de un relato antiinmigración cada vez más feroz. Las cacerías contra inmigrantes durante los terribles acontecimientos de Torre Pacheco el pasado año, el indisimulado rechazo a repartir 4.400 menores del Sahel frente a los 71.253 niños ucranianos acogidos en tiempo récord o las descarnadas propuestas de deportaciones masivas de Vox, que incluyen a segundas generaciones, no constituyen episodios aislados, sino que responden a un fenómeno mucho más amplio.

Un marco que incorpora también la siniestra aprobación del “ICE Europeo”, la nueva doctrina de “prioridad nacional” importada del modelo de Le Pen, el lamentable “Francia sin franceses” de Mariano Rajoy, amparado por el silencio cómplice de su partido, o la crudeza con la que más de 72.000 personas pudieron ser instrumentalizadas como arma de guerra híbrida por el régimen de Mohamed VI en Ceuta. Son fenómenos constantes que por su progresiva normalización, suscitan muchos interrogantes. Quizás el primero que habría que afrontar sería ¿de dónde procede todo este miedo colectivo? ¿Acaso reside en la mediática y demonizada imagen de unas pateras que apenas representan el 6% de la migración irregular o en los españoles racializados que, nacidos aquí, reescriben con sus venas mestizas la faz del “español medio” obligándonos a mirarnos al espejo?

El avance de la España mestiza es un río irreversible que desafía la moral de una nación empeñada en medir la patria en gotas de melanina

Tal rechazo ha sido históricamente respaldado bajo el mito de una “pureza de sangre” falaz. El ser humano nació en África como un migrante continuo, mucho antes de que esa palabra fuera foco de envenenamiento y deshumanización. Los propios españoles somos un mosaico de íberos, cartagineses, romanos, visigodos, judíos sefardíes, gitanos y poblaciones árabe-bereberes que han dejado su huella en nuestra genética. Los griegos que hoy rechazan a los refugiados sirios descienden de otomanos y bizantinos, mientras que británicos, franceses y alemanes están diluidos entre indoeuropeos, celtas y vikingos, todos portadores de genes africanos originales. Entonces, ¿qué orígenes pretenden recuperar? Esa nostalgia no busca la pureza biológica, sino restaurar jerarquías coloniales y una supremacía blanca que alienta la hostilidad contra las mal llamadas “segundas generaciones”: una frontera de palabras esculpida para separar a los “verdaderos españoles” de los eternos “otros”.

El avance de la España mestiza es un río irreversible que desafía la moral de una nación empeñada en medir la patria en gotas de melanina. Ante este escenario, el activista y escritor afroamericano James Baldwin nos devuelve un espejo incómodo que, lejos del pesimismo, desarma la falsa inocencia de la ignorancia: la palabra “negro” bien podría ser sustituida por cualquier comunidad racializada y el reflejo no cambiaría. Ninguna sociedad se transforma mientras persista en negar lo que sostiene en silencio. Y ahí cuando se rompe toda coartada, Baldwin despliega una arrolladora sentencia: “Si sabes que no querrías ser negro aquí, ya sabes suficiente”.

 

[Foto: David F. Sabadell - fuente: www.elsaltodiario.com]

Catalonha Nòrd: lo referendum empoisonat

La consulta sul nom del departament a menat al manten de Pirenèus Orientals, mas son organizacion defectuosa e la manca d’engatjament dels elegits an mostradas de dinamicas que poirán marcar las eleccions de 2028

Escrich per Jòrdi Ràfols

Los resultats de la consulta ciutadana sul cambiament de nom del departament dich dels Pirenèus Orientals poirián ja daissar entreveire las dinamicas politicas que marcaràn las eleccions departamentalas de 2028, çò rapòrta Vilaweb. Los resultats de l’escrutinh per causir la futura denominacion oficiala del territòri de Catalonha Nòrd foguèron desvelats divendres 28 d’agost al sèti del conselh departamental, a Perpinhan, en preséncia de sa presidenta, Hermeline Malherbe. 

De resultats controversiats 

La consulta enregistrèt una participacion relativament nauta per aquel tipe d’escrutinh, amb près de 38 000 votants, siá lo 10% del còrs electoral de Catalonha Nòrd. Malgrat que «Pirenèus Orientals» arribèsse en cap amb lo 47% dels sufragis favorables (18 000 vòtes), mai de la mitat dels participants se prononcièron per un cambiament de nom. «Pirenèus Catalans» reculhiguèt lo 42% de las voses, çò es mai o mens 16 000 vòtes, mentre que «Pirenèus Mediterranèa» n’obteniá sonque lo 10%, çò es près de 4000 voses. La proposicion «Pirenèus Mediterranèa», presentada dins la tòca de diluir lo vòte al benefici de «Pirenèus Catalans», beneficièt del sosten discret de Louis Aliot, cònsol màger d’extrèma drecha de Perpinhan, e de Laurent Gauze, president de la Cambra de Comèrci e d’Indústria. 

Una consulta mal organizada 

Pasmens, d’associacions e organizacions culturalas engatjadas dins la defensa de l’identitat catalana denoncièron lo periòde causit per l’escrutinh, del 22 de junh al 15 d’agost, en plena sason toristica dins un dels territòris mai frequentats de l’estat francés. Segon elas, aquel calendièr auriá pogut pesar sus la mobilizacion dels electors.

Delà lo periòde estivenc e lo contèxt actual, marcat pels incendis en Conflent e sul litoral, los militants an tanben criticada la manca de comunicacion publica del conselh departamental per encoratjar la participacion. Fòra dels canals institucionals abituals, la consulta beneficièt pas de gaire de visibilitat. Demest los elegits de la majoritat socialista, a l’excepcion del vicepresident encargat de la catalanitat, Nicolas Garcia, cap d’eles cridèt pas oficialament los abitants a votar. Un silenci politic qu’auriá dirèctament pesat sus la mobilizacion en los mai joves, qu’èran tanben los mai favorables al nom «Pirenèus Catalans».

Fàcia al silenci dels elegits departamentals, los rets socials prenguèron lo relèu. Mantun messatge denonciava las dificultats ligadas al vòte en linha. «Lo sit consagrat al vòte es pas fisable», çò escriguèt una legeira, qu’afirmava aver descobèrt, après verificacion al près dels servicis departamentals, que son vòte èra pas estat enregistrat. Deplorava tanben aver pas recebut de bulletin dins sa boita. «En soma, caliá èsser vertadièrament motivat per votar…», çò planhiá. 

Una arma de doble talhant pels socialistas 

Amb un còst de 30 000 èuros, la campanha departamentala s’es conclusa per un fiasco politic per la majoritat actuala, en fragmentant lo camp socialista e en afortissent lo de l’extrèma drecha. Una operacion que probablement profecharà mai als opausants de Malherbe pendent las eleccions departamentalas de 2028.


[Sorsa: www.jornalet.com]

L’Alguer celebra un any més les Festes del 31 d’agost per reivindicar la seva catalanitat

La commemoració del Retrobament de 1960 inclou enguany un homenatge a Carlo Sechi i activitats musicals i culturals

Escrit per Judit Robles

L’Alguer celebra avui l’última jornada de les Festes del 31 d’agost, una commemoració que recorda el Retrobament de 1960 entre la ciutat catalana de Sardenya i la resta dels Països Catalans. Les activitats, organitzades per l’Obra Cultural de l’Alguer, van començar divendres amb el lliurament del premi "Fidelitat a l’Alguer" a Carlo Sechi, director de l’entitat, per la seva trajectòria en defensa de la llengua i la cultura alguereses.

Dissabte, la cantautora Eleonora Peana va presentar el seu nou disc, "Llibre", amb la participació dels músics Salvatore Maltana i Marcello Peghin. Les festes es clouen avui a les 18 h amb l’acte 'L’illa dels poetes, Artistes de la Catalunya Nord', que reunirà diversos creadors nord-catalans i tindrà Pere Figueres i Àngel Maresca, Lo Barber, com a convidats d’honor.

Les Festes 31 d’Agost commemoren l’arribada a l’Alguer, l’agost de 1960, d’una expedició de més d’un centenar de catalans encapçalada per Pere Català i Roca, un episodi que va contribuir a recuperar els vincles culturals i lingüístics entre l’Alguer i la resta dels territoris de parla catalana. 

Un nou impuls per al català alguerès

La commemoració d’enguany arriba després que, l’abril passat, el Comú de l’Alguer reforcés les polítiques de promoció de l’alguerès amb un projecte finançat per la Regió de Sardenya. La iniciativa, dotada amb 60.000 euros, el doble que en les anualitats precedents, inclou el reforç de l’Ofici Lingüístic Municipal, la incorporació de continguts en alguerès al Museu del Corall i projectes educatius a les escoles.

 

[Foto: Obra Cultural de l’Alguer - Margherita Sechi - font: www.racocatala.cat]

O perigo de uma maioria da AfD na Saxónia Anhalt

A extrema-direita alemã lidera as sondagens para a eleição de 6 de setembro com grande vantagem e a possibilidade de formar governo sozinha neste estado do leste do país é real, pela primeira vez desde a derrota do fascismo alemão.

Ulrich Siegmund, candidato da AfD, num comício com apoiantes. Foto publicada nas suas redes sociais.

Escrito por Harald Wolf

Membro do partido Die Linke 

Três eleições regionais em setembro poderão alterar profundamente a paisagem política da Alemanha. A 6 de setembro realizam-se eleições no Estado federal da Saxónia Anhalt, no leste da Alemanha, e duas semanas mais tarde em Mecklenburg Vorpommern e em Berlim. Na Saxónia Anhalt e em Mecklenburg Vorpommern, a AfD de extrema-direita lidera as sondagens com uma vantagem clara sobre todos os outros partidos. Muito diferente é a situação em Berlim, onde Die Linke se encontra à frente e luta para assumir a chefia do governo. Por mais diferentes que sejam as evoluções nos dois estados federais do leste da Alemanha, por um lado, e em Berlim, por outro – elas são expressão da enorme perda de confiança no governo alemão e do declínio dos partidos que o sustentam, a CDU e o SPD.

As eleições na Saxónia-Anhalt encontram-se no centro da atenção pública. A AfD lidera as sondagens com larga vantagem, com mais de 40 %, muito à frente dos restantes partidos. Até mesmo uma maioria absoluta e um governo exclusivamente constituído pela AfD é um perigo real. Isto representaria uma profunda rutura, caso, pela primeira vez desde a derrota do fascismo alemão, um partido de extrema-direita voltasse a alcançar o poder governamental.

A AfD quer uma viragem nacionalista

O programa de governo da AfD é um programa de transformação radical e autoritária do Estado. A sua proposta principal é uma “viragem de 180 graus na política migratória” e, consequentemente, uma “ofensiva de deportação e remigração”. A radiodifusão pública, independente do Estado e dos partidos políticos, criada como consequência da experiência da propaganda fascista estatal do nacional-socialismo alemão, deverá ser transformada numa “rádio da pátria” de âmbito regional. Às poucas vozes críticas de esquerda, como a rádio independente Corax, deverão ser retirados os apoios financeiros. Deverá ser criado um instituto regional para a formação política e cultural, destinado a transmitir uma “cultura nacional e patriótica”. Na política educativa, o “amor à pátria” deverá ser imposto por lei, a bandeira nacional deverá ser hasteada diariamente e a inclusão das pessoas com deficiência deverá ser abolida. A atribuição de verbas às instituições de ensino superior deverá depender, entre outros fatores, de estas deixarem de transmitir conteúdos que ponham em causa os papéis tradicionais de género. Desta forma, os estudos de género e a investigação científica sobre o género deverão ser impedidos. Ainda mais perigoso, e pouco referido publicamente, é o projeto de criar, paralelamente à polícia, uma “guarda de cidadãos” voluntária – um campo de atuação ideal para grupos de choque fascistas.

O que significaria um governo da AfD?

Se a AfD obtivesse, nos estados federais, o controlo do aparelho de Estado, teria nas suas mãos os instrumentos necessários para concretizar todos estes objetivos. Se a AfD ocupar as posições-chave do poder governamental, também significaria uma ameaça individual para muitas pessoas: na mira estarão sobretudo migrantes e pessoas queer, mas também trabalhadoras de casas de abrigo para mulheres, sindicalistas, professores, ativistas envolvidos no apoio a refugiados, jornalistas, agentes culturais e muitos outros. Até agora, a CDU tem defendido a manutenção da “Brandmauer” (parede guarda-fogo) perante a AfD e rejeitado qualquer colaboração com ela. No entanto, existem na CDU da Saxónia Anhalt vozes que defendem uma colaboração com a AfD. Recentemente, por exemplo, um presidente de câmara da CDU fez chegar à AfD um donativo de 10.000 euros. Caso a AfD não alcance a maioria absoluta dos deputados no parlamento, também não se pode excluir a possibilidade de alguns deputados da CDU mudarem de campo e elegerem um ministro-presidente da AfD.

Quais as opções da votação?

Perante as últimas sondagens, o perigo de um governo exclusivamente constituído pela AfD é real. Segundo essas sondagens, a AfD obteria 40 lugares no parlamento da Saxónia Anhalt, a CDU 20, Die Linke 11, o SPD 7 e os Verdes 5. Os Verdes, contudo, apenas ultrapassariam por uma margem pequena a fasquia dos 5%. Caso fiquem abaixo dos 5%, não conseguirão entrar no parlamento e a AfD obterá a maioria absoluta dos deputados. A Campact – uma organização de campanhas online de orientação alternativa e de esquerda – promove, por isso, intensamente a exigência de um voto tático, com o objetivo de assegurar a entrada dos Verdes e do SPD no parlamento e, assim, impedir uma maioria absoluta da AfD. A campanha “votar taticamente” não está, contudo, isenta de problemas. Na realidade, pretende desviar votos de Die Linke (e também da CDU) em benefício do SPD e dos Verdes, em vez de mobilizar os abstencionistas para uma política mais consequente a favor dos desfavorecidos e contra a AfD. Reduz, assim, o antifascismo em benefício de um voto tático pretensamente inteligente.

Die Linke ante um desafio político bem complicado

A situação política na Saxónia Anhalt coloca, desta forma, Die Linke perante um dilema. Por um lado, uma eventual tomada do poder pela extrema-direita só poderá ser impedida se Die Linke viabilizar um ministro-presidente da CDU. Mas também é verdade que a transformação autoritária, neoliberal e militarista do Estado é igualmente impulsionada pelos partidos do chamado centro. A nível nacional, o SPD e a CDU prosseguem uma política de desmantelamento massivo do Estado social, uma política racista de marginalização de migrantes e uma política de rearmamento e militarização em larga escala, que é também parcialmente apoiada pelos Verdes.

A solução para este dilema só pode consistir em assegurar a maioria necessária para a eleição de um ministro-presidente da CDU, sem, contudo, se diluir numa pretensa “unidade dos democratas”. É necessário impedir que a AfD apareça como a única oposição ao sistema. Die Linke deve, portanto, impedir taticamente um governo da AfD, mas continuar a assumir uma clara posição de oposição. Para Die Linke, o desmantelamento da democracia e das conquistas do Estado social, o endurecimento das políticas de asilo e migração, os ataques a iniciativas de apoio aos refugiados e a iniciativas antifascistas, etc., devem constituir uma clara linha vermelha, cuja ultrapassagem não pode ser tolerada. Apesar de toda a tática parlamentar necessária para impedir uma tomada fascista do poder governamental, o foco deve estar hoje na mobilização social e na construção de um contrapoder social contra a fascização da sociedade. 

 

[Fonte: www.esquerda.net]

José Ramón Noguero: «La qüestió del català a la Franja és una cortina de fum per a tapar els problemes reals de l’Aragó»

Entrevista a José Ramón Noguero, fundador i coordinador del Moviment Franjolí, sobre la integració a  l'espai Franja en Moviment i el moment polític de la Franja de Ponent 


Escrit per Pere Millan Roca

Fa poc més d’un mes, l’associació Moviment Franjolí per la Llengua es va integrar a Franja en Moviment. Creada el 2012 arran de la derogació de la llei de llengües ordenada pel govern del PP, l’entitat havia impulsat originàriament aquest espai com un lloc obert a tothom compromès amb la llengua i la cultura catalanes a la Franja de Ponent.

Franja en Moviment es va constituir el 2025 com una associació no lucrativa per a impulsar iniciatives com Lo Pregó de la Franja, un mitjà de comunicació nascut amb la voluntat de donar veu pròpia a aquestes comarques catalanoparlants. Una vegada completat el procés de constitució, el Moviment Franjolí va decidir d’integrar-s’hi, segons que va explicar en un comunicat.

Per parlar d’aquesta integració i del moment polític i social que viu la Franja després de les eleccions del febrer, entrevistem José Ramón Noguero, fundador i coordinador del Moviment Franjolí.

Després de catorze anys d’activisme com a Moviment Franjolí, us integreu ara a un nou col·lectiu anomenat Franja en Moviment. Per què?

—Franja en Moviment va néixer en plena pandèmia dins el mateix Moviment Franjolí. Però per a poder llançar Lo Pregó de la Franja, que és ara mateix el nostre projecte principal, necessitàvem una associació. Per tant, l’origen del canvi és jurídic. A banda, l’activisme a la Franja està molt marcat per petits grups i molts personalismes i això, actualment, resta més que no pas suma, perquè transmet la sensació que estem molt disgregats. Ens hem d’enfortir, tant internament com externament. Per això, la nostra voluntat és abraçar els moviments de les quatre comarques i ser la principal entitat que defensa la llengua i la cultura catalanes a la Franja. Som ambiciosos.

El fet d’haver constituït aquesta entitat, que vol ser el paraigua de l’activisme de la zona, implica una mena de replegament ideològic?
—Els nostres objectius sempre són els mateixos. El reconeixement del català a la Franja com a llengua oficial i la defensa d’allò que considerem que és la Franja: un territori que abasta quatre comarques i que té una llengua i una cultura pròpies, que no són les de Saragossa, per exemple. A partir d’aquí, respectant això, qualsevol persona hi pot entrar.

Heu esmentat Lo Pregó de la Franja com el projecte principal de l’entitat. Quina valoració en feu fins ara?
—N’estem molt contents, darrerament hem notat un bon augment en importància. La nostra idea inicial no era limitar-nos només a temes relacionats amb la llengua i la cultura, sinó que també volíem donar veu a tot el territori. Fent-ho fàcil: volíem donar al ciutadà de la Franja l’oportunitat de consumir informació sobre la Franja en la llengua de la Franja. Habitualment, els focus informatius que consumeix la gent de la zona en paper, o bé són de Saragossa o bé de Lleida, i sempre en castellà. Quant al format digital, hi ha VilaWeb, hi ha el diari Segre també en català, però volíem fer un mitjà que expliqués la Franja de la Franja estant.

Entrant en l’actualitat política, ja fa uns quants mesos de la nova investidura de Jorge Azcón com a president de l’Aragó. Tal com passava en la legislatura passada, Vox forma part del govern i en marca la política. Entre els elements més sorprenents del pacte, es destaca la voluntat “d’alliberar l’Aragó de la imposició del català”.

—No ens sorprèn perquè és el discurs que han utilitzat les entitats secessionistes com la Federació d’Associacions Culturals de l’Aragó Oriental (FACAO) i els Amics del Chapurriau, que sempre s’han queixat que aquí s’imposa el català de Barcelona i ara ja han evolucionat i diuen directament que no s’hi parla català. A banda, també ve del mateix anticatalanisme electoral que impera a l’Aragó. Aquesta idea que, si anem contra els catalans, ens anirà millor, que és una bajanada com un piano. La qüestió és tapar els problemes propis de l’Aragó, que n’hi ha un munt, perquè és una comunitat molt poc influent a l’estat espanyol. I l’única manera que tenen part dels seus polítics de justificar això és que els catalans ens furten les nostres coses, el nostre territori, etc. I, a partir d’aquí, s’arriba a conceptes com que a l’Aragó no es parla català perquè som aragonesos… I que aquí hi ha unes modalitats lingüístiques pròpies i que no ens hem de deixar imposar allò que diuen de fora o allò que diu l’Institut d’Estudis Catalans. És una cortina de fum per a tapar els problemes reals de l’Aragó.

Per exemple?

—Fa dos anys, quan corria la brama que el govern d’Azcón no feia res, van sortir ràpidament el PP i Vox a explicar que volien modificar la llei de llengües… I ara, depèn de si Vox pressiona més o menys, sortiran al setembre o al desembre amb aquesta nova proposta d’alliberar-nos del català. Ja veurem què faran, però és millor no donar-los idees.

I no es fa repetitiu?

—Sí, sempre és la mateixa cosa i el principal problema és que cada vegada estem pitjor. La falta d’acció de les institucions perjudica la llengua. No promouen una política lingüística. A més, tampoc no deixen que la gent faci accions. Ni fan, ni deixen fer. A la Franja patim els mateixos problemes que a la resta de zones catalanoparlants, però, a més, patim la falta de suport de les institucions. Però és molt estúpid dir que s’hi imposa el català, perquè simplement parlem la nostra llengua.

El govern espanyol, per mitjà del ministre Félix Bolaños, va dir que duria qualsevol atac contra el català als tribunals. Hi confieu?

—Em fa gràcia que digui això Bolaños o qualsevol ministre perquè m’agradaria saber si fins ara els semblava bé la situació del català a la Franja. O, com que ara tenen Junts i ERC de socis a Madrid, sí que de sobte existim. A sobre, va dir que era un atac contra Catalunya i, principalment, es tracta d’un atac contra la població de la Franja. Entenc què vol dir, però els principals perjudicats som els habitants de la zona.

Malgrat aquests atacs, Vox ha estat una de les forces polítiques que més ha crescut a la Franja aquestes darreres eleccions. Com us ho expliqueu?

—És complicat. Crec que l’auge de Vox a la Franja parteix d’una moda generalitzada per les opcions extremes, que cada vegada reben més suport. També cal tenir en compte que hi va haver una abstenció molt gran entre l’esquerra. El suport a Vox es va produir, sobretot, als nuclis poblacionals més importants com Tamarit i, sobretot, Fraga. En uns altres municipis, vam veure translació de vot del Partit Aragonès a Vox, que no és un salt gaire agosarat ideològicament. També hi ha un sentiment espanyolista que es va exacerbar molt durant els anys del procés independentista i que encara dura. Però ho veig un reflex d’allò que ha passat a la resta de l’Aragó i a la resta de l’estat espanyol i d’Europa.

Un altre partit que ha crescut força a la Franja ha estat la Chunta Aragonesista (CHA), que va basar bona part de la campanya en la qüestió lingüística.

—Per nosaltres, la CHA mira més cap a Saragossa que no pas cap a la Franja. Tenen un discurs lingüístic potent molt centrat en l’aragonès i hi han d’incloure també el català perquè no hi tenen més remei. I acaba fent més nosa que no pas servei. Si no fos pel català, l’aragonès ja seria oficial a l’Aragó. La CHA no és un aliat del català. Van ser al govern de l’Aragó vuit anys i gairebé no van fer res. Van fer l’Acadèmia Aragonesa de la Llengua, van potenciar una mica les llengües, sobretot l’aragonès, i tampoc no va canviar gaire la situació a la Franja.

Aquests darrers anys s’ha reactivat la defensa i reivindicació de l’aragonès. És una bona notícia per al català?

—El fet que hagi renascut la reivindicació de l’aragonès es deu a Jorge Pueyo, cal dir-ho. De la mateixa manera que considero que en unes altres coses s’ha equivocat, cal dir que ha estat el principal motor per a recuperar l’aragonès. Sobre si és una bona notícia, hauria de ser-ho… però començo a detectar algunes esquerdes a partir de discursos també secessionistes que vénen d’acadèmics de Saragossa.

Fa uns quants mesos, vau participar en el Correllengua Agermanat. Com valoreu una reivindicació d’aquestes característiques, impulsada per gent tan jove?

—Va ser un encert. Vam ser a Lleida i va anar molt bé. És una molt bona iniciativa i cal potenciar accions així, en les quals la gent es mou i treballa per la llengua. Si no ho fem nosaltres i no s’hi implica la gent més jove, es morirà.

Parlant de joves, costa trobar relleu generacional en l’activisme lingüístic i cultural de la Franja?

—Som una població d’uns 50.000 habitants. Aquest és el punt de partida. Després, a l’etapa universitària, tots els joves se’n van cap a Saragossa, cap a Lleida o directament cap a Barcelona. Sí que és cert que hi ha força associacionisme als pobles, però se centra principalment a organitzar la festa major i poc més. A més, moltes activitats que organitzaven i que sempre s’havien fet en català, ara s’han passat a fer en castellà. Per tant, és complicat.

 

[Font: www.vilaweb.cat]

segunda-feira, 31 de agosto de 2026

Piétons au téléphone en marchant : l’Italie envisage une amende de 75 euros, la France doit-elle suivre son exemple?

L’Italie envisage de sanctionner les piétons qui utilisent leur téléphone en marchant ou en traversant la chaussée. Le projet de révision du Code de la route, porté par le ministère italien des Infrastructures et des Transports, prévoit une amende de 75 euros afin de limiter les comportements jugés dangereux. 


Écrit par Gaspard Lignard

La proposition relance en France le débat sur les «piétons zombies», ces usagers absorbés par leur écran.

Si l’inattention constitue un risque réel pour la sécurité routière, la question de la verbalisation divise entre partisans d’une règle dissuasive et défenseurs d’une approche fondée sur la sensibilisation.

Une mesure italienne centrée sur la traversée

Selon les éléments rapportés par Le Parisien, les piétons italiens pourraient être sanctionnés lorsqu’ils consultent leur smartphone en traversant la rue ou en circulant sur la chaussée. La mesure viserait aussi d’autres équipements électroniques, notamment les ordinateurs portables et les tablettes.

Le ministère italien précise toutefois que les dispositifs mains libres et les écouteurs resteraient autorisés, à condition qu’ils ne compromettent pas la sécurité. Le texte ne cherche donc pas à interdire tout usage numérique dans l’espace public, mais à encadrer les situations dans lesquelles l’attention du piéton est indispensable.

Le projet s’inscrit aussi dans une évolution de la responsabilité en cas de collision. Les automobilistes demeurent tenus de céder le passage et d’adapter leur conduite. Mais les piétons devraient également avoir un comportement «visible et prévisible», notamment en vérifiant que les véhicules les ont repérés avant de s’engager.

La distraction, un risque identifié en France

En France, aucune amende spécifique contre les personnes qui regardent leur téléphone en marchant n’est actuellement envisagée. La Sécurité routière alerte néanmoins sur les conséquences de l’inattention: un accident mortel sur dix impliquant un piéton serait en partie lié à ce facteur, tandis que près de trois personnes sur dix se montreraient inattentives au moment de traverser.

En octobre 2025, une campagne de prévention a ainsi été lancée pour rappeler les dangers de l’usage du téléphone aux abords de la circulation. L’objectif est de rétablir l’attention nécessaire face aux voitures, vélos, trottinettes et autres mobilités présentes dans les centres urbains.

L’enjeu dépasse d’ailleurs le seul smartphone. Un piéton qui lit un message, suit une application GPS ou porte des écouteurs peut moins bien percevoir les signaux sonores et visuels autour de lui. Dans les zones denses, quelques secondes de distraction peuvent suffire à réduire la capacité de réaction.

Verbaliser ou responsabiliser davantage

La sanction de 75 euros envisagée en Italie trouve des soutiens parmi les personnes qui estiment que la règle peut faire évoluer les comportements. Interrogée par RTL, Amandine, étudiante et conductrice, y voit une réponse proportionnée: «C’est une amende juste pour la sécurité des gens et je trouve ça normal.»

D’autres considèrent qu’une interdiction serait difficile à appliquer et risquerait de pénaliser des usages ordinaires, comme consulter un itinéraire ou envoyer un message. Alexia, 18 ans, souligne sur RTL: «On ne peut plus s’en passer, surtout pour le GPS. On a besoin d’écrire à nos amis, écouter de la musique… Il y a des millions de personnes à verbaliser, c’est impossible.»

Le débat renvoie donc à une question pratique: faut-il créer une infraction supplémentaire ou mieux faire respecter les règles déjà existantes? Une voie intermédiaire pourrait consister à renforcer la prévention aux abords des passages piétons, des écoles et des axes très fréquentés, tout en ciblant les comportements manifestement dangereux.

Des précédents à l’étranger

L’Italie ne serait pas le premier pays à adopter une réponse financière. En Lituanie, l’usage du téléphone lors de la traversée peut déjà entraîner une amende de 40 euros depuis 2018. À Honolulu, à Hawaï, les piétons ne peuvent pas rédiger de textos en traversant, même s’ils peuvent téléphoner.

Ces exemples montrent que les législateurs cherchent moins à réglementer la marche qu’à prévenir les accidents dans les moments les plus exposés. La portée d’une telle mesure dépendrait toutefois de sa lisibilité, de son contrôle et de son acceptation par le public.

En France, la prudence reste pour l’instant privilégiée à la sanction. Le débat italien rappelle néanmoins que la sécurité des piétons ne dépend pas uniquement de la vigilance des conducteurs: elle repose aussi sur l’attention de chacun au moment de traverser.

 

[Photo: Martin Ollman/Getty Images - source : www.epochtimes.fr]

Borrando Jerusalén: Israel reemplaza nombres árabes históricos por nombres hebreos

Israel está sustituyendo nombres de lugares históricos árabes en Jerusalén, al tiempo que intensifica las medidas contra las instituciones y los funcionarios palestinos en la ciudad ocupada. 

Decenas de miles de fieles palestinos asistieron a las oraciones en Al-Aqsa.

The Palestine Chronicle

Principales novedades

  • La gobernación de Jerusalén acusó a las autoridades israelíes de sustituir sistemáticamente los nombres árabes tradicionales de calles y monumentos por alternativas en hebreo.
  • Según se informa, las autoridades retiraron los letreros que identificaban a Bab al-Amoud, o Puerta de Damasco, e instalaron un letrero que decía «Puerta Vieja».
  • El ministro palestino para Asuntos de Jerusalén, Ashraf al-Aawar, fue detenido el miércoles cerca de la mezquita de Al-Aqsa, siendo esta su segunda detención en una semana.

Las autoridades israelíes están sustituyendo nombres árabes históricos en toda la Jerusalén ocupada, en lo que los funcionarios palestinos describen como un intento de remodelar la identidad de la ciudad y borrar su herencia árabe, islámica y cristiana.

La Gobernación de Jerusalén anunció el miércoles que las autoridades israelíes habían retirado los letreros con el nombre histórico de Bab al-Amoud, ampliamente conocido en inglés como Puerta de Damasco, y habían instalado un letrero que identifica el lugar como «Puerta Vieja».

Bab al-Amoud es una de las principales entradas a la Ciudad Vieja de Jerusalén y uno de sus monumentos palestinos más reconocibles.

La gobernación afirmó que el cambio no debe considerarse una decisión administrativa aislada, sino parte de una política israelí más amplia dirigida al panorama histórico y cultural de Jerusalén.

Según el comunicado, los nombres que dan nombre a las puertas, calles y monumentos de la ciudad forman parte de la “memoria nacional, histórica y cultural” de Jerusalén.

La gobernación advirtió sobre los «continuos esfuerzos por alterar el carácter histórico de Jerusalén», pero afirmó que los intentos de imponer nuevos nombres y realidades «no borrarían la historia de la ciudad ni la memoria colectiva».

La controversia surge en medio de una serie de medidas israelíes dirigidas contra instituciones y funcionarios palestinos en Jerusalén Este ocupada.

El martes, las fuerzas israelíes se apoderaron del Centro de Formación Profesional de Qalandia, gestionado por la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, la UNRWA.

Las fuerzas israelíes evacuaron al personal, tomaron el control del recinto e izaron una bandera israelí en su patio. Posteriormente, el municipio de Jerusalén envió equipos al lugar para comenzar las obras, de acuerdo con los planes para establecer allí un complejo educativo municipal.

Un día después, las autoridades israelíes detuvieron al ministro palestino de Asuntos de Jerusalén, Ashraf al-Aawar, mientras asistía a una reunión familiar de duelo en Silwan, cerca de la mezquita de Al-Aqsa, según informó la gobernación de Jerusalén.

Según la gobernación, las autoridades israelíes habían detenido previamente a al-Aawar en su casa de Silwan y lo retuvieron durante varias horas antes de liberarlo sin dar ninguna explicación.

El año pasado, Israel también prohibió al ministro palestino la entrada a Cisjordania ocupada durante seis meses, una restricción que posteriormente se prorrogó.

Las autoridades palestinas llevan mucho tiempo acusando a Israel de intentar alterar la identidad palestina de Jerusalén mediante la expansión de los asentamientos, las demoliciones, las restricciones a las instituciones palestinas y los cambios en el paisaje físico y cultural de la ciudad.

Jerusalén Este ha estado bajo ocupación israelí desde 1967. Posteriormente, Israel anexó el territorio, una medida que no está reconocida internacionalmente.

La Resolución 478 del Consejo de Seguridad de la ONU y otras resoluciones de la ONU rechazan las medidas israelíes destinadas a alterar el carácter, la composición demográfica, el estatus jurídico o el estatus político de Jerusalén.

 

[Foto: vía redes sociales, QNN - reproducido en www.gerardodelval.com]

domingo, 30 de agosto de 2026

Astor Piazzolla, lo sradicato del tango

di Corrado Antonini

Da giovane, a Buenos Aires, lo chiamavano El Yoni, traslitterazione argentina di Johnny, perché era cresciuto negli Stati Uniti. Più John Wayne che Carlos Gardel. A New York, quando gli parlavano in spagnolo, rispondeva in inglese e confessava di essere italiano, per timore di essere confuso con un portoricano. Quanto al lunfardo, gergo popolare bonaerense, argot della malavita che spesso affiora nei testi di tango, gli era non solo estraneo, ma con ogni probabilità l’avrebbe rifiutato in quanto cifra della Buenos Aires malfamata e viziosa che aborriva.

Astor Piazzolla (Astòr dall’italiano Astorre; la dinastia degli Astor anglo-americani non c’entra), propugnatore del nuevo tango, il musicista argentino più importante del Ventesimo Secolo, colui che trasferì il tango dalle sale da ballo di Buenos Aires ai teatri e le sale da concerto più prestigiose del mondo, di sé diceva: “io non ho niente a chevedere con il tango. La musica che faccio è quella della Buenos Aires di oggi. Qui non ci sono gauchos e neanche struzzi, né tanto meno furfanti a ogni angolo di strada”. Appunto. Niente furfanti, niente giocatori d’azzardo o donne di facili costumi, niente lame di coltello che sfavillano al chiaro di luna, niente lunfardo. Ma soprattutto questo: niente ballerini. 


Una delle definizioni più abusate del tango è quella che lo scrittore argentino Ernesto Sábato attribuì al compositore Enrique Santos Discépolo (massimo creatore del tango, diceva Sábato), secondo il quale “il tango è un pensiero triste che si balla”. Jorge Luis Borges si prese cura di segnalare, di quella frase, due parole a suo dire discutibili: pensiero e triste. Il tango, secondo Borges, non è assimilabile a un pensiero, ma a qualcosa di più profondo: un’emozione. Quanto all’aggettivo triste, Borges era dell’avviso che i primi tanghi non fossero affatto tristi. Sergio Piñero, amico di Borges, poeta e già direttore della rivista Martin Fierro, fece risalire questa tristezza agli immigrati italiani, colpevoli, a suo dire, di aver illanguidito un genere nato in realtà rissoso “nel barrio Palermo, o nelle tende di Adela vicino alla prigione (le ‘carpas de Adela’ erano dei postriboli, ndr.), o in calle Chile nel barrio Sur o forse nei Corrales Viejos (…), solo più tardi il tango si allontana dai luoghi considerati criollos, e si svigorisce quando giunge nel quartiere genovese della Boca” (Jorge Luis Borges, Il tango. Quattro conferenze, ed. Adelphi, 2019). Borges disse di non condividere questa interpretazione, ritenendo piuttosto che il tango si sia intristito poiché guadagnando in facoltà immaginativa perse per strada molto dell’eroismo e dello stoicismo delle origini (“la paura nasce dall’immaginarsi le disgrazie prima che accadano”, scrive Borges).

Di quella frase di Enrique Santos Discépolo, Astor Piazzolla avrebbe con probabilità cercato anzitutto di confutare l’idea secondo cui il tango sia una musica fatta per essere ballata. Nessuno, fino all’avvento di Piazzolla, aveva mai osato pensare e soprattutto dire pubblicamente una cosa del genere. Le orchestre di tango amate a Buenos Aires assolvevano precisamente questa funzione: far ballare la gente. Piazzolla, nel sostenere che il tango era musica da ascoltare prima ancora che da ballare, colpì il tango e gli argentini dritto al cuore. Incredulità, scandalo, indignazione. “A me i ballerini non sono mai interessati”, aveva confidato Piazzolla al suo primo biografo, Alberto Speratti (Con Piazzolla, Galerna, Buenos Aires, 1969). Borges (ricorrerà spesso in queste righe) sosteneva che “musicalmente, il tango non deve essere importante, la sua unica importanza è quella che gli attribuiamo”. Parole che molti musicisti di tango dell’epoca in cui Piazzolla si faceva le ossa arrangiando e componendo per l’orchestra di Aníbal Troilo avrebbero probabilmente sottoscritto. 


Astor Piazzolla nacque a Mar del Plata l’11 marzo del 1921, ma a cinque anni si trasferì a New York con la famiglia, dove rimase per poco più di dieci anni, prima di fare ritorno in patria. Papà Vicente, giunto nelle Americhe dalla Puglia, per sbarcare il lunario nella Grande Mela contrabbandava whisky che preparava e imbottigliava in gran segreto nella vasca da bagno. La vita della famiglia Piazzolla, a New York, con le sue amicizie pericolose e il barcamenarsi ai margini della legge, pare un episodio minore della saga di Il Padrino di Francis Ford Coppola. Ciò che più conta, però, è che il piccolo Astor imparò a suonare il bandoneon – la fisarmonica di origine tedesca caratteristica delle orchestre di tango – a Little Italy, New York, e non a Buenos Aires. Lo fece un po’ controvoglia su insistenza di papà Vicente. Astor era piuttosto affascinato dal jazz e dalla figura di George Gershwin, colui che, ai suoi occhi, aveva saputo coniugare musica colta e musica popolare, erudizione e istinto, Europa e Nuovo Mondo. Mille volte avrebbe preferito sedersi davanti a un pianoforte o imbracciare un violino, ma la sorte gli aveva riservato quello: una fisarmonica. Vicente Loduca, pure di origine italiana e a sua volta suonatore di bandoneon, fra i primi a portare il tango a Parigi fin dagli anni ’10 del Novecento, ricordava come fossero in pochi, all’epoca, ad avere il coraggio di entrare in una sala con lo strumento nella custodia: si vergognavano del suo aspetto, della sua volgarità.

Astor Piazzolla ha trascorso buona parte della sua vita a ripudiare il tango. Voleva fortissimamente profilarsi alla stregua di Gershwin o di Béla Bartók, di Stravinsky, e per riuscirci, quanto tornò in Argentina, prese lezioni da Alberto Ginastera. Anni dopo, a Parigi, provò con Nadia Boulanger, ma lei gli chiese quale musica suonasse in Argentina e Astor, con profondo imbarazzo, confessò che era un musicista di tango. Lei allora pretese che le suonasse qualcosa. Leggenda vuole che, dopo averlo sentito suonare la musica a cui lui, suo malgrado, apparteneva, l’abbia quasi implorato: “questa è la sua musica, non la abbandoni mai!”. Il difficile rapporto di Astor Piazzolla con il tango non riguardava in verità tanto la musica, quanto il contorno, le premesse, la cornice, qualcosa da cui molti, in Argentina, e ben prima di lui, avevano sentito la necessità di smarcarsi. Il tango, proprio come il jazz, era una musica associata ai postriboli. Lo ballavano gli uomini, fu Parigi e non Buenos Aires a canonizzarlo, e nel farlo fu costretta a rinunciare alle pose coreografiche originali, cortes y quebradas, trasformandosi, nelle parole di Borges, “in una specie di camminata voluttuosa”. Come sottolinea più volte lo stesso Borges nel volume citato, la gente comune stentò ad adottarlo proprio perché ne conosceva l’origine. Furono piuttosto i niños bien dell’alta società di Buenos Aires a farlo proprio e a esportarlo a Parigi. Leopoldo Lugones, poeta molto amato da Borges, scrisse: “il tango, questo rettile da lupanare”, e pur amandolo e sentendolo profondamente suo, pubblicamente lo disdegnava. 


Questo apparente paradosso accompagnò a lungo anche Astor Piazzolla. L’ombra della dissolutezza, da un lato, la dissipazione delle sale da ballo, il crimine e il vizio cui il tango incessantemente si riferiva e da cui traeva la sua ispirazione, dall’altro la poetica che si abbeverò a quelle ombre, e l’impossibilità, una volta diventato un genere alla moda, di sottrarsi a quelle ombre e a quella poetica (si pensi, ben oltre il successo parigino, a come il tango sia ormai parte del repertorio di molti musicisti di estrazione colta, sorta di licenza esotica – vogliamo dire erotica? – con cui ravvivare i programmi di sala). Ciò che lo scrittore e giornalista Riccardo Piglia definì gustosamente “quel surrealismo da quattro soldi che accosta il violino al colibrì e la forfora al cuore”, oppure il Julio Cortázar del racconto Le porte del cielo, quando nel descrivere una serata da ballo con l’orchestra di Francisco Canaro, parla di “odor di cipria a buon mercato” e, nel descrivere gli astanti, scrive: “compaiono alle undici di sera, calano da zone vaghe della città, lenti e sicuri, soli o a due a due, le donne quasi nane e dai lineamenti quasi cinesi, gli uomini simili a giavanesi, stretti in abiti a quadri o neri, con i capelli ispidi pettinati a fatica” e di “odore di borotalco umidiccio sulla pelle, di frutta marcia che ti fa sospettare affrettati lavacri”. Astor Piazzolla si batté contro tutto e contro tutti per sottrarre il tango a questa dimensione.

La sua ambizione, come si diceva, era di elevarlo a musica seria, una musica da ascoltare a concerto, non da strascicare in balera, a immagine di quanto Ravel, Bartók, Stravinsky, Villa-Lobos o Manuel de Falla avevano fatto con le musiche di estrazione popolare, ma anche di sottrarlo alla monotonia del sempre uguale, inseguendo nuove forme come nel jazz stava facendo Stan Kenton, altro suo grande punto di riferimento. Non a caso, e proprio a immagine di Kenton, il quale dava ai suoi dischi dei titoli altisonanti: Artistry in Rhythm (1950), A presentation of progressive jazz (1950), Innovations in Modern Music (1950), fin dalla metà degli anni ’50 Piazzolla prese a sua volta a esplicitare, enfatizzandoli, i suoi intendimenti: Sinfonía de Tango (1955), Tango progresivo (1956), Tango moderno (1957), Lo Que Vendra (1957), e poi, negli anni ’60, Tango Contemporáneo (1963), 20 años de Vanguardia (1964), giù giù fino agli ultimi capolavori: Tango: Zero Hour (1986), The New Tango (1987, con il vibrafonista Gary Burton). 


Inutile dire che accanto agli estimatori si guadagnò anche dei nemici. Alcuni particolarmente agguerriti. Ernesto Sábato, nel romanzo Sopra eroi e tombe pubblicato nel 1961, fa dire a un suo personaggio: “La nuova generazione non ne sa niente di tango. Solo fostrò, bolero, rumba, e tutte quelle stronzate. Il tango è una cosa seria, profonda. Parla dell’anima, ti fa pensare. (…) E quando uno di quei pagliacci pretende di fare tango nuovo… non ne parliamo, sarà meglio. Il tango dev’essere tango o niente”. Nel libro Tango, discusion y clave sempre Ernesto Sábato si prendeva cura di attribuire al tango un valore che andava ben oltre i meriti musicali e artistici del genere, trasformandolo in una sorta di impronta morale o di cruccio filosofico per chi era nato su quel lembo di terra: “un napoletano che balla una tarantella lo fa per divertirsi, il bonaerense che si fa un giro di tango lo fa per meditare sull’esistenza”. Non sono molte le musiche di estrazione popolare che hanno assunto, nel tempo, una simile valenza e che sono state caricate, loro malgrado, di tanto afflato. Il compositore Juan Carlos Paz, fra i maggiori critici della scuola latino-americana che si sforzò, nei primi decenni del Novecento, di cercare delle confluenze fra la musica di ascendenza colta e le musiche di matrice folklorica, liquidò così la questione: “Tutta questa musica sofisticata, mezza popolare, mezza colta – jazz metafisico, tango con innesti di Bartók, Ravel, Stravinsky o di chiunque altro possa concedere l’imprescindibile e sofisticata licenza di cultura e modernità”.

A sancire l’infantile perfidia degli eruditi nei confronti di Piazzolla pensò proprio Jorge Luis Borges, il quale si riferiva al musicista chiamandolo col termine infamante di Pianola. Borges amava il tango delle origini. Aveva delle riserve persino su Gardel, reo, a suo dire, di aver inferto al tango una posa drammatica che in origine non aveva, figurarsi un modernista come Piazzolla. Su di lui, pur riconoscendone il talento, spese parole crudeli. Chiamato a collaborare con Piazzolla a metà anni ‘60, Borges confidò all’amico Adolfo Bioy Casares la sua pena: “Piazzolla ha suonato dei tanghi suoi. Mia madre credeva fosse musica brasiliana. È un inetto e per giunta è così vanitoso… (…) Ti rendi conto di che razza di animale è? Non sono né tanghi né niente del genere. Il tango si sente nel corpo. Ascolti un tango e cambi subito postura, ti contrai un po’. Lui li chiama tanghi solo perché se li presentasse come semplice musica i musicisti lo sbranerebbero: invece, come innovatore del tango lo tollerano e lo fomentano pure”. Da par suo Piazzolla considerava Borges “un tipo stranissimo e distaccato”. Non lo capiva e non condivideva i suoi gusti musicali. Davvero difficile immaginare due artisti più incompatibili e più agli antipodi. 


Nel suo Music. A subversive history (Basic Books, 2019), lo storico della musica Ted Gioia sostiene che vi siano molti punti in comune fra i compositori che innovarono la musica colta nei primi decenni del Ventesimo Secolo e i pionieri del ragtime, del jazz o del blues, e individua uno di questi punti di contatto nello sradicamento, nella condizione di chi è chiamato a vivere e creare in terra straniera. Gioia, un punto di vista vertiginoso, suggerisce che la storia della musica americana sia in buona parte figlia dello sradicamento di un popolo, o meglio, di individui di popoli diversi (gli afro-americani), e che questa condizione di estraneità, di spaesamento, di privazione del proprio patrimonio di cultura e tradizione, abbia determinato, quasi per necessità di adattamento, la creazione di nuove forme di espressione musicale. Gioia va un passo oltre e arriva a ipotizzare che persino nel mondo della musica colta l’innovazione, e in particolare proprio nel Ventesimo Secolo, sia sovente da ascrivere agli outsider, siano questi esiliati politici o semplici emigrati. Prescindendo dalla generazione dei Gershwin e degli Irving Berlin (quasi tutta la canzone americana degli anni ’20 e ’30 nata in ambito teatrale o cinematografico reca la firma di un compositore o di un paroliere di origine ebraica, e lo stesso si potrebbe dire dei librettisti e dell’industria musicale tutta), Gioia fa i nomi di Arnold Schoenberg (da Vienna alla California), Igor Stravinsky (Svizzera, Francia, Stati Uniti), Paul Hindemith, Kurt Weill, Sergei Rachmaninoff, Béla Bartók, Erich Wolfgang Korngold, Ernest Bloch… Circostanze diverse, motivazioni diverse. A ben vedere persino Händel e Haydn (Inghilterra), o Chopin e Liszt (Parigi) prima di loro avevano operato e creato in terra straniera. Nel catalogo di emigrati illustri Ted Gioia stranamente non include Astor Piazzolla, ma nessuno meglio di lui avrebbe potuto rivendicare lo statuto di “sradicato DOC”: diventato adulto a New York, bandoneista a Little Italy, studi musicali a Parigi, la sensazione di essere straniero in patria, il rifiuto di operare entro i canoni e il sistema del tango così come lo avevano sempre inteso gli argentini. Se c’era qualcuno che poteva rifondare il tango partendo da un presupposto altro, quello era proprio Astor Piazzolla, El Yoni. Lo scrittore Ricardo Piglia ha scritto che “il tango, come la letteratura, non rispecchia una realtà, ma reclama una realtà”. E Piazzolla proprio questo ha fatto: ha dato al tango non tanto una seconda vita, ma una nuova realtà entro cui esprimersi.

Astor Piazzolla, "Adios Nonino"

 

 

Letture consigliate

Diego Fischerman e Abel Gilbert, Piazzolla. La biografia, Minimum Fax, 2012

Jorge Luis Borges, Il tango, Adelphi, 2019

Jorge Luis Borges, Storia del tango, in Evaristo Carriego, Einaudi, 1972

Julio Cortázar, Le porte del cielo, in Bestiario, Einaudi, 1965

Ernesto Sábato, Tango discusión y clave, 1963

 

[Fonte: www.doppiozero.com]