domingo, 6 de setembro de 2026

« Miroirs n°3 » de Christian Petzold : une barque sur l’océan

Film remarquable et passionnant pour qui aime saisir les moindres subtilités de la vie (ici du deuil à la reconstruction) à travers une mise en scène limpide appliquée à une construction scénaristique ambigüe, Miroirs n°3 est un pur délice. 

Écrit par Eric Debarnot

On avait un peu oublié ces derniers temps Christian Petzold, qui fit partie il y a presque vingt ans désormais d’un espoir de nouvelle vague du cinéma allemand… qui n’atteignit jamais le rivage, malheureusement. Et la succession des WendersHerzog et autres Fassbinder n’advint pas. Il reste néanmoins pas mal de beaux films, qui marquèrent leur temps, avec en particulier un Ciel rouge resté dans la mémoire des cinéphiles. C’est donc avec joie que nous accueillons les nouvelles de Petzold que nous donne son Miroirs n°3… car ces nouvelles sont très bonnes.

Il vaut mieux ne pas trop raconter le film, l’un de ses grands plaisirs étant la découverte, pas à pas, d’une histoire finalement complexe, et qui plus est ambigüe, faisant d’ailleurs mine d’adopter la forme du thriller – découverte d’un passé tragique, menace sourde pesant sur les protagonistes, opacité de leurs comportements et de leurs motivation – pour mieux l’abandonner en chemin (vous voilà quand même prévenus…). Mais si la destination n’est pas sans importance, puisqu’en quelques plans secs, Petzold conclut clairement son histoire sans qu’une parole n’ait besoin d’être prononcée, l’important est bien entendu ce chemin que l’on parcourt avec Laura (Paula Beer, habituée des films de Petzold, qui dégage un naturellement une sorte de mystère « fécond »), avec la douce Betty et avec ses deux « hommes ». Au milieu d’une campagne allemande ordinaire et baignée de silence, où les accidents peuvent survenir à tout moment, Christian Petzold construit un conte moderne, peut-être un conte moral du genre de ceux que Rohmer aurait pu filmer plus tardivement s’il avait vécu plus longtemps : un conte où les mots se sont fait rares, mais où le puzzle émotionnel est tout aussi délicat, tout aussi dramatique sous la surface du non-dit. Miroirs n°3 parle de la perte, du deuil, de la tentation de l’enfermement et du désespoir, puis de la renaissance des liens, mais également du sens de la vie, quel qu’il soit.

La mise en scène de Petzold est comme toujours sobre et extrêmement précise, l’image irradie une douce lumière sans jamais tendre à l’esthétisme, on profite (oui, on profite !) de l’absence de musique extradiégétique, et l’interprétation est délicate et contrôlée : loin de toute dramatisation de ce qui est une histoire finalement tragique, on est dans le royaume de la suggestion (… même si une touche de burlesque léger éclaire certains passages…). 

À l’image du titre du film, mystérieux pour qui ne connaît pas (c’est notre cas) Maurice Ravel. Car Miroirs n°3 est un ensemble de cinq pièces pour piano composées par Ravel, la troisième s’intitulant Une barque sur l’océan. Le titre de l’ensemble de l’œuvre faisant références à une phrase de Shakespeare qui écrit : « La vue ne se connaît pas elle-même avant d’avoir voyagé et rencontré un miroir où elle peut se reconnaître. » Ce qui est sans doute l’explication la plus claire que l’on puisse donner du sujet du film.


Miroirs n°3
Film allemand de Christian Petzold
Avec: Paula Beer, Barbara Auer, Matthias Brandt
Genre : drame
Durée : 1h26
Date de sortie en salles : 27 août 2025

 

[Images: Schramm Film - source : www.benzinemag.net]

El México de postal

La exposición “México: ruta y destino” desentraña la forma en que cristalizó una imagen de México como nación, que se convirtió en postal y souvenir. 

Jorge González Camarena, El perico, 1927, Óleo sobre tela. Museo Nacional de Arte, INBAL

Escrito por Carlos Rodríguez

Hay que aprovechar, con el deceso reciente de Elsa Aguirre, y ver Acapulco (1952). Es una película menor de Emilio “El Indio” Fernández, pero eso no le resta interés ni encanto. La sinopsis es irresistible: una joven, que finge una posición económica acaudalada, se hospeda en un lujoso hotel para atrapar a un millonario y casarse con él. En “la bahía más famosa del mundo”, como dice el eslogan, la guapísima Elsa es la estampa de la frivolidad. Esta fantasía tiene nombre: turismo, viaje de placer, que, según la muestra México: ruta y destino, es una deriva del proyecto de inicios del siglo XX para construir la imagen del país.

El Museo Nacional de Arte (MUNAL) recibe a los visitantes con una obra de exuberante colorido, un bodegón de Jorge González Camarena donde una hierática tehuana sostiene un perico en la mano; como si fuera un generoso capullo, un recipiente ofrece apetitosas frutas que hacen juego con los senos de la mujer, enmarcados en una blusa ribeteada de color naranja. No falta el textil, un mantel limpio y simple, en la parte inferior del cuadro; al lado, un enorme guaje casi viril. Toda la composición parece estar envuelta y surgir de una gran cactácea coronada por el tocado de la figura femenina, como un halo bondadoso, abundante, pletórico. El óleo, de 1927, introduce el tema de la exposición y remite a los atributos de “lo mexicano”.

Ezequiel Negrete Lira, Enramada de Juchitán, 1957, oleo sobre tela. Museo Nacional de Arte, INBAL

La muestra del MUNAL esboza de forma oportuna cómo cristalizó la imagen de México como nación, que se convirtió en postal, guía turística, souvenir; imagen homogénea de exportación, decorativa y no por ello menos potente en términos formales. Estampas de trazos y colores que lo mismo cuelgan en museos, ilustran libros o adornan refrigeradores.

En el presente, México se llena de nómadas digitales, un nuevo tipo de turismo fluctuante; por otro lado, Acapulco, Puerto Vallarta, Zipolite o Tulum son destinos turísticos con problemas sociales y ecológicos urgentes. El interés crítico por revisar el asunto, su estado y contrariedades, toma fuerza. Se puede ver en el cine, con Rotting in the sun (2023), de Sebastián Silva, que aborda el caso de la Ciudad de México y Zipolite; en la fotografía, un ejemplo notable es el libro de Adam Wiseman Elvis nunca estuvo en Acapulco (2024); y en la literatura reciente, Sweet Acapulco (2026) de Brenda Ríos.

Con habilidad, México: ruta y destino desplaza su lectura del muralismo. Regresa a los viajes de los europeos por México en los siglos XIX (Désiré Charnay en Uxmal y Chichén Itzá; Carl Nebel en las ruinas de La Quemada, en Zacatecas) y XX (Edward Weston en la pirámide del Sol en Teotihuacán). También lo hace a partir de creadores cuya obra rara vez se expone, y cuya presencia ayuda a entender la complejidad del proyecto que se convirtió en un programa de comunicación que encontró la mesa ya servida, pues se basó en las búsquedas artísticas sobre la identidad mexicana que habían empezado hacía tiempo, motivadas por los vaivenes políticos que incitaron la revolución.

La imagen de México es un popurrí cuya articulación requirió de un proceso muy rico de aglutinamiento de imágenes diversas, principalmente de carácter descriptivo, que hoy es sello de lo mexicano. Por un lado, las artes populares: ahí están los cacharros de barro de Cecil Crawford O’Gorman y el zarape de El de San Luis (1918) y La criolla del rebozo (1916), dos óleos admirables de Saturnino Herrán. También El vendedor de loza (1920) de Leandro Izaguirre y La vendedora de talavera (1920) de Fernando Best Pontones. Las obras se pueden ver en conjunto con piezas del Fondo Roberto Montenegro, uno de los pioneros coleccionistas de arte popular, que ahora tiene su propia muestra en el Palacio de Bellas Artes.

V. R. Machado, Acapulco Chart for escapists, en Mexico This Month, mayo de 1957.
Impresión a varias tintas sobre papel. Museo Nacional de Arte, INBAL

Las tradiciones del folclor del pueblo, como las danzas de Yautepec que pintó Fermín Revueltas y los huapangos de Ramón Cano Canilla, también están presentes. La muestra ha decidido fijarse en estos gestos en lugar de otras imágenes que retoman manifestaciones mayores como el Día de Muertos, plenamente identificada con la idea de México tanto al interior del país como en el extranjero.

Otro aspecto en que se fijaron los artistas de inicios del siglo pasado es la arquitectura, sobre todo religiosa y del periodo novohispano. Josefina Zetina Osorio, Francisco Romano Guillemín y Concha Toussaint, artistas prácticamente olvidados, pintaron cúpulas y vistas de templos y catedrales.

La pieza monumental del primer núcleo de México: ruta y destino, dedicada a los “Imaginarios”, es Vista panorámica de la ciudad de Puebla (1929), la única obra mural que se conserva de Gerardo Murillo, que pintó las cúpulas poblanas como una galería de formas exquisitas. La presencia del Dr. Atl es apropiada: su mural coincide con los proyectos editoriales que coordinó, por ejemplo Iglesias de México (1924-1927), con el apoyo de la Secretaría de Hacienda. La conformación de la imagen del país fue también un programa orquestado desde las instituciones, interesadas en contribuir para integrar cierta visión del país en la cultura nacional e internacional.

Uno de los aportes más significativos de la exhibición es presentar obras de Alfonso X. Peña, magnífico pintor tamaulipeco, poco conocido, de carácter estilizado, autor de las pinturas Tehuana (1947), Huasteca II (1945) y Mercado (1950). Su trazo y mirada apelan a la belleza y la armonía. En sus cuadros, que retratan la actividad comercial en tianguis y mercados, hay quietud y sumisión; detallan una delicada descripción de personajes, principalmente indígenas, motivos decorativos, objetos, frutas y flores.

Luego viene en la muestra la sección “Rutas y destinos”, donde aparece una obra inusual de Leopoldo Méndez que hace una síntesis de la transformación tecnológica y social de la movilidad, que se confirmó a mediados del siglo XX. Ya a color, Nuevos caminos (1953) es una xilografía dividida en dos partes: arriba, un automóvil pintado de verde, con grandes neumáticos, donde viaja una pareja moderna a gran velocidad, el aire revolotea sus cabellos; abajo, un coche lento, un carruaje, con dos personas apacibles y serias. La construcción de vías y carreteras, en especial la carretera Panamericana, abre, de cierta manera, el territorio nacional. Y no solo eso, se invierte en un esfuerzo editorial por crear mapas, diseñar rutas para conocer México, imprimir guías de viajes y folletos informativos tanto en inglés como en español.

Las dos pinturas de Angelina Beloff que exhibe el MUNAL son una gran oportunidad para redescubrir a una artista notable y también reconocer la Ciudad de México desde otra mirada y perspectiva. Beloff pinta la avenida Hidalgo, siempre a la sombra de la otrora fufurufa avenida Juárez, vista desde la Alameda; así, nos encontramos con el mercado de flores que estaba en la plaza Santa Veracruz y el atrio, todavía arbolado, de la iglesia de la Santa Veracruz. Desde mi ventana (1965), con un lenguaje pictórico que retoma la publicidad y el trazo de las portadas de revistas internacionales, dibuja un panorama que podría ser la avenida Reforma o la misma Juárez; la calle que pinta, con el tráfico de carros detenidos, recuerda una vieja calleja que perdió su configuración cuando se alzaron edificios de gran altura. Otras construcciones modestas a su lado son vestigios de un pasado que parece haberse detenido ahí.

A. Regaert, Mexico, The Great Metropolis, ca. 1945. Cartel de la Dirección General de Turismo. Impresión offset. Colección particular

Los fines de semana en Cuernavaca y Acapulco, los viajes a Taxco y otros lugares aledaños a la capital se convirtieron en paradas obligadas. Son los “Cuerpos turísticos” a los que alude la exposición. La mujer en traje de baño (1955), de un autor no identificado y que recuerda a Elsa Aguirre en Acapulco, ya es un signo publicitario incitante e inequívoco. En esa misma década Bob Schalkwijk fotografía los interiores del Hotel Presidente en Acapulco, realizado por Juan Sordo Madaleno en colaboración con José A. Wiechers. Ahí mismo, al lado de otras imágenes del puerto de Guillermo Zamora, está la maqueta del complejo turístico de dicho hotel.

De la muestra, que culmina con el enorme Mapa de producción de la República Mexicana (Rutas Marítimas) (1947) de Miguel Covarrubias, el público sale orgulloso de ser mexicano, después del Mundial de Futbol que hospedó el país y cerca de las fiestas patrias de septiembre. El visitante abandona la sala con el apetito de conocer todas las frutas autóctonas que pintó Hermenegildo Bustos en sus bodegones, que despiertan el hambre con solo mirarlas. También sale con muchas preguntas sobre todo lo que faltó y que también es mexicano, una imagen demasiado amplia que no cabe en los límites de un marco. El espectador se dirige a la salida del MUNAL como el hombre de la fotografía Gente de la Ciudad de México (1965) de Héctor García: una figura que se dirige a la escalera para abordar un avión, lleva un zarape al hombro; en una mano, un animal hecho de cartón, juguete popular; en la otra, un sombrero con cintas, probablemente de colores. ~

México: ruta y destino, se exhibe en
el MUNAL hasta el 14 de febrero de 2027.

[Fuente: www.letraslibres.com]


¿Por qué se han prendado los medios de comunicación de Gadi Eisenkot, el «anti-Netanyahu»?

Escrito por Mehdi Hasan

Da la impresión de que los medios de comunicación occidentales no se cansan de Gadi Eisenkot.

El exjefe del ejército israelí, líder del partido Yashar, de reciente creación, ha sido acogido con entusiasmo por la prensa internacional, ahora que él y su partido lideran las encuestas de cara a las elecciones de octubre.

«¿Acogerá Israel al “anti-Netanyahu” que perdió a un hijo en Gaza?», se preguntaba el Times de Londres.

«Perdió a su hijo en Gaza. Ahora va a por Netanyahu», declaraba el Daily Telegraph.

«Cómo el general más destacado de Netanyahu se convirtió en su rival más fuerte», rezaba el titular de un extenso perfil de Eisenkot escrito por David Remnick en The New Yorker.

«¿Le ofrece Gadi Eisenkot una nueva oportunidad a Israel?», se interrogaba The Economist.

Es una pregunta razonable. Pero quizá los comentaristas británicos y norteamericanos no sean las personas adecuadas para responderla.

¿Por qué no preguntarles a los palestinos de Gaza?

En el punto álgido del genocidio, entre octubre de 2023 y junio de 2024, Eisenkot formó parte del gabinete de guerra de Benjamin Netanyahu mientras Israel llevaba a cabo su bárbara campaña militar en Gaza. Durante ese periodo, los ataques aéreos israelíes arrasaron edificios de viviendas enteros, alcanzaron escuelas, hospitales y campos de refugiados, y mataron a más de 30.000 palestinos. Eisenkot acabó dimitiendo del gabinete de guerra en 2024. Pero no por el espantoso número de víctimas mortales. Se marchó por lo que consideraba fallos estratégicos del Gobierno. Hasta Remnick, del New Yorker, en el comprensivo perfil de su artículo, señalaba cómo el general, que perdió a su propio hijo Gal —soldado— en los combates, «sigue mostrándose reacio a condenar a Netanyahu en detalle por la extraordinaria gravedad y duración de la guerra en Gaza».

Y Eisenkot tiene antecedentes en lo que respecta a la matanza de palestinos en Gaza. Como jefe del Estado Mayor de Israel durante la «Gran Marcha del Retorno» de 2018 y 2019, supervisó la respuesta armada a las manifestaciones masivas palestinas contra el asedio de Gaza.

Soldados israelíes, francotiradores en su mayoría, mataron a más de 200 palestinos, y entre ellos a decenas de niños. «Las fuerzas de seguridad israelíes mataron y mutilaron a manifestantes palestinos que no representaban una amenaza inminente», concluyó una comisión de investigación de la ONU, añadiendo que «encontró motivos razonables para creer que se disparó contra los manifestantes violando su derecho a la vida».

Si The Economist quiere saber si Eisenkot representa «una nueva oportunidad», acaso debería preguntárselo también a los palestinos de la Cisjordania ocupada.

Sí, puede que Eisenkot se oponga al plan de anexión del Gobierno de extrema derecha de Netanyahu, pero también se opone a la autodeterminación y a la creación de un Estado palestino. «Nunca he dicho “dos Estados para dos pueblos”», declaró con orgullo en una entrevista en junio, «porque comprendo la profundidad de este conflicto religioso, nacional y social, y cualquiera que hable de “paz ahora” y de dos Estados no entiende el conflicto».

«Creo firmemente en los asentamientos en Judea y Samaria», continuó, utilizando el término bíblico para referirse a la Cisjordania ocupada.

Ahí queda el supuesto pragmatismo y liberalismo de Eisenkot. Rechaza abiertamente una solución de dos Estados y apoya con orgullo los asentamientos israelíes —asentamientos que la Corte Internacional de Justicia y múltiples resoluciones de la ONU consideran ilegales según el derecho internacional.

O quizá los periodistas deberían preguntar a los residentes de los barrios del sur de Beirut, donde cientos de hombres, mujeres y niños perdieron la vida durante la ofensiva israelí de 2006 contra el Líbano, si Eisenkot representa un nuevo comienzo.

Como jefe del Mando del Norte de Israel, se le asoció estrechamente con lo que se conoció como la «Doctrina Dahiya»: una estrategia militar israelí de disuasión basada en la destrucción generalizada de infraestructuras civiles.

«Lo que ocurrió en el barrio de Dahiya de Beirut en 2006 ocurrirá en cada pueblo desde el que se dispare contra Israel», explicó Eisenkot a un entrevistador en 2008. «Aplicaremos una fuerza desproporcionada contra él [el pueblo] y causaremos allí grandes daños y destrucción».

El uso de fuerza disproporcionada contra objetivos civiles es, por supuesto, un crimen de guerra innegable.

Netanyahu puede ser un villano evidente, pero también puede ser un villano de tebeo. El peligro de Eisenkot es que es un villano que proyecta la imagen de «moderado». Mientras que Netanyahu se ha convertido en un pararrayos, gracias a su arrogancia y beligerancia, y su acusación ante la Corte Penal Internacional (CPI) ha convertido a Israel en un paria internacional, Eisenkot da la impresión de ser una figura más sobria y razonable; un «soldado humilde», por citar a Remnick.

El mero hecho de no ser Netanyahu haría que un primer ministro Eisenkot neutralizara buena parte de las críticas de los liberales occidentales a Israel y restableciera la reputación del país en las capitales occidentales, al tiempo que permitiría al ejército israelí y a los colonos seguir aplicando las mismas políticas de expansión y destrucción tanto en Cisjordania como en Gaza.

Eisenkot tampoco es un caso único. La escena política israelí está llena de lobos con piel de cordero. En la oposición israelí hay otros generales «moderados» retirados como Eisenkot: Benny Gantz, que en su día se jactaba de enviar partes de Gaza «de vuelta a la Edad de Piedra», y Yair Golan, el cual afirmó tras el 7 de octubre que Israel debería impedir la entrada de ayuda humanitaria en Gaza y que la población de allí se podía «morir de hambre —es algo totalmente legítimo—».

Luego está Naftali Bennett, que tiene un largo historial del más vil racismo antiárabe, que supervisó el año más mortífero de la historia para los palestinos de Cisjordania cuando fue primer ministro de Israel por última vez en 2022, y que actualmente se dedica a amenazar tanto a Turquía como a Catar.

La cuestión no es que todos estos políticos israelíes sean idénticos. No lo son. Difieren en cuanto a tácticas, personalidades y coaliciones políticas.

La cuestión es que substituir a Netanyahu por Eisenkot o por cualquier otro líder de la oposición israelí no supondría un cambio fundamental de rumbo en cuestiones clave como el genocidio, el apartheid y la ocupación; sería solamente un cambio de imagen y de discurso. Para los palestinos y los libaneses, entre muchos otros en Oriente Medio, el resultado sería el mismo.

Así que es posible que el primer ministro más infame de Israel se vea finalmente destituido en octubre. Si eso ocurre, todos podremos y debemos celebrar el fin de la era Netanyahu, y esperar que la CPI consiga llevar a su hombre ante la justicia.

Pero para entonces conoceremos al nuevo jefe de Israel, que será lo mismo que el antiguo jefe de Israel. 

Mehdi Hasan es fundador y redactor de Zeteo, medio crítico y alternativo, fue redactor jefe de la sección política del semanario británico New Statesman, ha trabajado como editor de noticias en Channel 4 y presentador en la MSNBC, amén de coautor con James Macintyre de un libro sobre uno de los pasados líderes del Partido Laborista británico, “Ed: the Milibands and the Making of a Labour Leader”.

[Fuente: The Guardian - reproducido en www.sinpermiso.info]

Andorra preveu doblar la comunitat argentina en dos o tres anys

De 3.500 a 6.000 o 7.000 residents provinents del país sud-americà

Pintada de "Fora argentins d'Andorra", a Arinsal, el 16 d'abril del 2025.

La comunitat argentina continua guanyant pes al Principat i podria experimentar un creixement molt notable els pròxims anys. Segons les previsions del president d’Argentinos en Andorra, Marcelo Ponce, el nombre de residents argentins podria passar dels actuals 3.500 a entre 6.000 i 7.000 en un termini de només dos o tres anys.  

Així ho ha explicat Ponce en una entrevista al programa 'Obert per vacances' de RTVA. Actualment hi ha uns 3.500 residents permanents argentins. A aquesta xifra cal sumar-hi els que han arribat amb la quota d’estiu, uns 400 més, de manera que el total se situa a prop dels 4.000. A l’hivern, amb l’arribada massiva de temporers, la xifra s’acosta als 7.000. Els argentins són, de fet, la nacionalitat amb més presència entre els treballadors de temporad.

La presència argentina no és nova, però el seu creixement ha estat molt ràpid en els últims anys, especialment en sectors com l’hoteleria, la restauració i el comerç. Ara, amb la previsió de duplicar-se en poc temps, la comunitat argentina es consolida com un dels col·lectius més importants del mapa migratori andorrà, alhora que posa sobre la taula els reptes d’habitatge, regulació i informació que Andorra haurà d’afrontar si vol gestionar aquest flux de manera ordenada.

[Foto: Argentinos en Andorra - font: www.racocatala.cat]

«Miroirs N.º 3» – a mulher que viveu duas vezes

Neste seu último filme, Cristian Petzold parece despojar o seu cinema ao máximo, deixando-nos (quase) apenas o que podemos chamar de um esboço, um rascunho de filme. Em todo o caso, com tudo lá dentro. E esse tudo não será pouco, pois revela-nos uma dimensão caleidoscópica do seu cinema, reverberando outras dimensões. Lá está, como um espelho. “Miroirs N.º 3” é um filme que quer ser pequeno. Vamos descobrir por quê. 


Escrito por Paulo Portugal

Há um plano de um olhar em movimento que vale (quase) por todo o filme. Nele, uma mulher fita a outra de passagem, mas como uma visão de quase cumplicidade. Um olhar que não é inocente, algo que lhe vem do passado. O suficiente para nos fazer abrir os olhos e despertarmos a mente.

Ficaremos a saber que esta mulher, Laura (um nome muito cinematográfico — sim, o título do filme de Preminger, de 1944 — e ligado à duplicidade), poderá ser a reencarnação da sua filha morta, também ela pianista. Laura é interpretada por Paula Beer, digamos, a atriz recorrente nos três filmes anteriores de Petzold (“Afire”, “Undine”, “Transit”) — assim como Nina Hoss fora nas quatro obras precedentes (“Phoenix”, “Barbara”, “Jerichow”, “Yella”). Talvez esta ideia de ‘parte’ ou reflexo, de um filme maior, comece por essa assunção de camadas na(s) atriz(es), nas suas múltiplas reencarnações.

É verdade que a alusão ao famoso filme de Hitchcock serve também para sublinhar essa dualidade que se enreda no cinema de Petzold. Como se acrescentasse mais uma peça a um filme enigmático maior, alojado, de algum modo, na memória, no lastro do tempo. Mas também numa certa duplicidade que inquieta, no ‘outro’. Afinal de contas, no cinema, na sua capacidade de reprodução.

“Miroirs N.º 3” (título do tema musical do filme), é um trecho de Ravel que revela o ‘fantasma’ do filme, a mulher que viveu duas vezes. Uma mulher que sobrevive ao acidente de automóvel que mata o seu marido. Sozinha, ela é recebida por Betty (Barbara Auer), que testemunha a tragédia e a acolhe em sua casa. É então, na presença desse ‘fantasma’, desse mundo em ruínas, que ambos olham para trás, procurando reparar feridas possíveis. Justamente aí, o marido e o filho de Betty (Mathias Brandt e Enno Trebs). Vem à memória o paradigma no texto ‘Angelus Novus’, do filósofo alemão Walter Benjamin, descrevendo um anjo confrontado com o futuro em ruínas, que procura, desesperadamente, olhar para trás, apesar de ser empurrado para a frente, pelo vento da renovação.

Talvez seja exatamente para isso que somos convocados, quase em surdina: participar e ajudar a colocar essas peças, compreender o estado deste mundo fílmico. Li que “Miroirs N.º 3” se apresenta como uma obra menor na filmografia de Christian Petzold. Independente do seu posicionamento na sua carreira, essa reflexão estimulante sobre identidade, perda e nossas relações com o passado é coisa de grande valor.

Em 2019, tive a oportunidade de entrevistar Petzold e, inevitavelmente, abordar a coerência do seu cinema e as revisitações de seus duplos. Algo que permanece tão atual, mesmo after all these years… e que parece estar sintetizado nesta pergunta sobre seu fascínio pelo passado e os fantasmas que nele vivem:

“Quando eu e o Harun Farocki (falecido em 2014, a quem Christian dedica Transit) terminámos o filme The State I am In (2000) — filmado parcialmente no Algarve e, curiosamente, com Barbara Auer — percebi que se tratava de uma história sobre fantasmas, sobre individualidades esquecidas pela História. No fundo, as personagens do filme procuram materializar-se e adquirir uma nova vida. Querem sentir que são feitas de carne e osso. E acho que é exatamente isso que o cinema representa: histórias sobre pessoas que perderam seus entes queridos ou o trabalho; que, de alguma forma, foram traumatizadas ou ficaram para trás na vida e já não têm mais espaço.”

É isso.

[Fonte: www.cinema7arte.com]

Dorothé Schubarth, a musicóloga suíza que se converteu nunha figura chave na recuperación da tradición oral da Galiza

Hai tres anos, o 6 de setembro de 2023, falecía no hospital de Basilea aos 79 anos de idade Dorothé Schubarth, a musicóloga suíza que percorreu as aldeas da Galiza recollendo a raíz da música galega, deixando, xunto con Antón Santamarina, unha obra que aínda a día de hoxe é considerada a biblia da lírica de tradición oral galega.

Dorothé Schubarth (á dereita) coa informante Esclavitude na Grela, Parada, Ordes. 

Escrito por Alba Regueiro 

6 de setembro de 2023 falecía no hospital de Basilea aos 79 anos de idade Dorothé Schubarth, a musicóloga suíza que chegou a Galiza nunha viaxe vacacional en 1978 e se converteu nunha figura chave na recuperación das cantigas da tradición oral galega.  A breve viaxe que tiña pensada Dorothé Schubarth pasou a ser unha longa estadía no país na que percorreu as aldeas e vilas da Galiza recollendo a raíz da música galega.  

Nunha entrevista concedida a Sermos Galiza en 2019, Dorothé Schubarth asegurou que “podes ir a todos os sitios, o feito importante é quedar”. Na mesma, explicou que “cheguei a Galiza de vacacións, pero fiquei porque me resultou moi interesante, máis que outras rexións. Por iso estou aquí. Ademais, atopei o apoio e a axuda de xente como Antón Santamarina, iso fai moito”.

·         Dorothé Schubarth coñece o lingüística, catedrático de Filoloxía Románica da USC e membro da Real Academia Galega (RAG) Antón Santamarina ao anotarse nos cursos de lingua galega que organizaba a Universidade de Santiago de Compostela. Xuntos emprenderon unha compilación sistemática de cántigas que deu lugar en 1984 á publicación do Cancioneiro popular galego, que aínda a día de hoxe é considerado a biblia da lírica de tradición oral galega, sendo o máis amplo repertorio da música galega de tradición oral. 

O propio Santamarina explicou nunha conversa da Asociación de Músicos ao Vivo con Dorothé Schubarth en 2017 que a coñeceu “no 78, apareceu por aquí, estabamos facendo un curso de verán de reciclaxe de mestres de galego. Tiña dificultades co galego e matriculouse. A partir de aí xa empezamos a tratarnos máis. Ela traía cantigas recollidas e eu boteille unha man. Pareceume interesante, vin que estaba moi interesada en estudar a tradición galega, e non había moito feito nese eido”.

Os sete volumes do Cancioneiro popular galego (CPG) publícanse entre 1984 e 1995. Asínaos Schubarth conxuntamente con Santamarina, encargado de revisar as transcricións, ordenar os tomos das letras e achegar compilacións previas. Será en 1987 cando os últimos tomos se completen, xa con Dorothé de volta en Basilea. 

Dorothé Schubarth deixou ao país un legado indescritíbel: gravacións únicas da lírica tradicional oral da Galiza. Na súa longa viaxe polo país, destacou por afondar nas raíces do cancioneiro da Galiza outorgando no seu traballo un especial e protagonista ás informantes, póndolles voz e nome e sacándoas do anonimato. Nas súas recollidas, que desenvolve entre 1978 e 1983, destaca a proximidade de Dorothé Schubarth coas informantes, unha virtude que lle permitiu coñecer perto de 2.000 melodías nun cento de concellos. Moitas destas melodías pódense consultar na actualidade no Arquivo do Patrimonio Oral da Identidade (APOI) do Museo do Pobo Galego.  

O traballo de campo de Dorothé Schubarth foi completado por Olaia Tubío Alejandro Gándara, que a comezos de 2018 decidiron seguir a pegada da musicóloga na Galiza e sacar á luz a súa face máis persoal a través das informantes. Algunhas das historias que Dorothé Schubarth viviu nas aldeas do país foron contadas no documental Dorothé na vila polas mulleres e homes que un día lle abriron a porta a aquela moza que ía na procura da raíz da música galega.

 

[Imaxe: Museo do Pobo Galego. APOI - fonte: www.nosdiario.gal]

Petzold: una barca sobre l’oceà

Escrit per Imma Merino

L’ale­many Chris­tian Pet­zold va cons­truint una fil­mo­gra­fia habi­tada per fan­tas­mes, sigui per abor­dar la presència dels morts o, podent-hi estar lli­gat, el pes del pas­sat. Amb relats que donen joc al melo­drama, ha explo­rat política­ment en la història del seu país, com ho exem­pli­fica Pho­e­nix (2014), en què Nina Hoss inter­preta una jueva super­vi­vent d’Auschwitz que torna a Berlín sense que el seu marit la reco­ne­gui: una faula amb la qual el direc­tor vol fer pre­sent que Ale­ma­nya va lliu­rar-se a la des­memòria del nazisme sense assu­mir la culpa pels seus crims. Sobre la per­vivència del pas­sat, i com res­sona en el pre­sent, no és per res que a Tran­sit (2018) adapti la novel·la homònima d’Anna Seguers, sobre uns refu­gi­ats que volen embar­car-se a Mar­se­lla l’any 1940 per fugir de la França envaïda pels nazis, ambi­en­tant-la en el món con­tem­po­rani.

Una de les intèrprets de Transit és Paula Beer. Després de fer-ho a Undine (una revisió contemporània de la “nimfa enamorada” per part d’un cineasta que poua de mites, llegendes i contes) i El cel roig, a parer meu el film més fascinant i emotiu de Petzold, l’actriu també participa a Miroirs nº 3, una altra història de fantasmes. Hi assumeix una jove (Laura) que, sortint il·lesa d’un accident automobilístic en què mor el seu xicot, és acollida per una dona (Betty) amb qui va creuar la mirada en passar davant de casa seva amb el cotxe poc abans del sinistre. En aquesta casa, hi ha el pes d’una absència i Betty vol omplir-la amb la presència inesperada de Laura, inconscient de ser objecte d’una transferència, de convertir-se en el reflex d’una altra.

Per què Laura es refugia amb una família completada amb el marit i el fill de Betty? Aquests són uns mecànics disposats a arreglar allò que no funcionava a la casa, com ara un piano amb el qual Laura interpreta la peça núm. 3 (Una barca sobre l’oceà) de les cinc que configuren Miroirs, de Ravel. Vet aquí el perquè del títol d’un film que potser és una peça menor de Petzold, però amb el misteri i estranyesa onírica propis del seu cinema.

Espejos n.º 3

Director: Christian Petzold Intèrprets: Paula Beer, Barbara Auer, Matthias Brandt, Enno Trebs

Alemanya, 2025 

 

[Font: www.elpuntavui.cat]



 

A emigración galega triunfa en Bos Aires adaptando o teatro de Manuel Rivas

As irmás María Fernanda e Lorena Lores, con raíces familiares no Grove, fan parte da Compañía Teatral Galega de Bos Aires, que vén de estrear El Héroe, de Manuel Rivas, cun elenco de 10 actores e actrices e coa participación da Orquestra de Cámara da Federación de Asociacións Galegas da Arxentina. 

Á esquerda, Gabriel Fernández e Lorena Lores. Á dereita, Sofi Peña, Angelina Napoli e Mavi Santoro, representando a obra.

Escrito por Patricia Villarino

O vindeiro 10 de setembro baixará o pano no Teatro Empire de Bos Aires a obra El Héroe, da autoría de Manuel Rivas, adaptada pola Compañía Teatral Galega de Bos Aires e convertida nun musical grazas á participación en directo en cada función da Orquestra de Cámara da Federación de Asociacións Galegas da Arxentina. A institución, con máis de 100 anos de historia ás súas costas, vive un novo pulo grazas ao activismo de descendentes de galegos e galegas na emigración, como Lorena e María Fernanda Lores, dúas irmás con orixes familiares no Grove (O Salnés) que, como produtora e profesional das artes plásticas a primeira e actriz e cantante a segunda, están a revitalizar a cultura e as artes para "tender pontes” entre Galiza e Arxentina.

Na Federación de Asociacións Galegas da Arxentina xa houbera unha primeira compañía de teatro, da que fixeron parte CastelaoMaruxa Villanueva ou o ourensán Fernando Iglesias Sánchez Tacholas. Representaron Os vellos non deben de namorarse na Arxentina, relata a Nós Diario Lorena Lores, filla de galegos, actriz, cantante e activista e unha das promotoras do rexurdir do teatro dentro da Federación xunto coa súa irmá María Fernanda. Coa axuda da Deputación da Coruña, a compañía estreou o pasado 25 de xuño no Teatro Empire de Bos Aires El Héroe. “Estamos moi contentos co éxito e a acollida do público”, afirma Lorena Lores.

A petición dela, Rivas ofreceu a súa primeira obra de teatro, que data de 2006, para que a Compañía Teatral Galega de Bos Aires a convertese nesta estrea. O italo-galego Leonardo Napoli e a propia Lorena Lores adaptaron a obra e a música para convertela nun musical coa participación en directo en cada función de 20 integrantes da Orquestra de Cámara da Federación de Asociacións Galegas da Arxentina, dirixida por Martín Pinola, coa inclusión como instrumento da gaita en varias pezas da obra.

Somos herdeiros da capacidade de traballo mancomunado das galegas e dos galegos no exterior —destaca Lores—, unha epopea colectiva formada por 9 actores, 20 músicos e moitos técnicos de escena”. Mentres rematan a estrea en Bos Aires e agardan poder vir á Galiza a presentar a súa obra, están seleccionados en varias categorías dos máis prestixiosos galardóns teatrais na Arxentina, os Premios Hugo Mirón.

Gabriel Fernández e Lorena Lores

O heroe de Sidi Ifni

Sobre as táboas do Teatro Empire de Bos Aires, María Fernanda Lores recreou a escenografía e o vestiario que ambientan a obra de Manuel Rivas, unha vila pesqueira galega a mediados dos anos 70 na que o heroe é Arturo Piñeiro, coñecido polos alcumes de Robinson ou Caronte, lexionario na guerra de Sidi Ifni, a descoñecida “Guerra dos cen días” que o réxime de Franco ocultou á opinión pública logo de perdela. Lorena Lores interpreta Lucía, a parella sentimental e soporte vital de Caronte. En escena, esta personaxe é “a memoria viva a que refresca a memoria, as secuelas do vivido”, explica a actriz.

Logo de perder a guerra de Sidi Ifni, Caronte volve ao seu pobo, pero só atopa o esquecemento e o silencio da ditadura de Franco ao seu redor. Naquela contenda, ocultada polo franquismo, faleceron 300 soldados e outros 500 resultaron feridos, pero todo foi agochado na que está considerada xa como a "guerra secreta”. Os superviventes, de volta na casa, sufriron a chamada “pena de Marte”, e tamén Caronte na obra de Rivas. A súa parella Lucía é “a que contén o seu estrés”, explica a actriz Lorena Lores. "Facemos na obra moito fincapé niso porque só se contan os mortos, non as vidas rotas e o sufrimento ao decatarse de que loitaron para un ditador”, salienta a este xornal. 

A obra de Rivas na Arxentina —estreada na Galiza por Sarabela Teatro en Ourense logo da súa publicación no ano 2006— está “adaptada ao público arxentino", sinala Lores, e comeza cunha voz en off que “conta a guerra de Sidi Ifni, da que pouco se coñece” e que no caso da Arxentina ten, segundo Lores,  “unha crítica e un claro paralelismo coa guerra das Malvinas”. A modo de resumo, subliña que “o tirano fai unha guerra, perde e tapa todo”.

No ano 2001 Lorena Lores veu vivir á Galiza. Daquela estaba traballando nun musical, pero chegou a crise económica á Arxentina. “O primeiro que cae é a arte, así que fun para Galiza e vivín moitos anos alí até que meu pai enfermou e tiven que volver á Arxentina”, relata. Da súa experiencia artística nas dúas beiras do Atlántico destaca agora que “as pontes son importantes a nivel cultural e de xustiza, enriquécennos mutuamente", pois "Galiza é moito máis que as súas fronteiras, somos galegos expandidos”, afirma.

Desde a Federación de Asociacións Galegas da Arxentina, Lores destaca que “impulsamos a única causa que hai contra os crimes do franquismo, a que leva adiante a xuíza María Servini —xuíza federal da nación Arxentina, a cargo do Xulgado Federal Criminal e Correccional número 1 de Bos Aires— e que segue avanzando porque estamos moi ben organizados, hai testemuñas... pero a xustiza española mete todo nun caixón”.

Unha avoa que chegou de polisón axudada por Eva Perón

Lorena e María Fernanda Lores —tamén o seu irmán Maximiliano— naceron en Bos Aires, pero teñen moi presente a súa historia familiar. “A nosa familia é do Grove por parte de pai e de nai. A miña avoa, Manuela Rodríguez Moldes, foi a Vigo a despedir unha curmá ao porto que marchaba en barco a Bos Aires, e ao final acabou viaxando de polisón”, di Lorena. Do periplo da súa avoa destaca que “mandou un telegrama á casa desde as Illas Canarias, chegou a Bos Aires e pasou a estar presa no hotel de inmigrantes porque non tiña papeis”.  A avoa das Lores era nai solteira “nunha época difícil” e marchou do Grove para Vigo, onde coñeceu o seu avó, "que non era o biolóxico pero os dous tiveron que fuxir, ela de polisón e el escapou cun pasaporte falso.de Euskadi porque tamén ían matalo. Non podía reclamala”, relata Lorena Lores a este xornal.

A súa avoa escribiu entón a Eva Perón unha carta apelando á súa sona de “abandeirada dos pobres”. "A resposta foi mandala buscar, fíxolle o documento e deixouna saír”, lembra. Así foi como acabou tamén na Arxentina a nai das irmáns Lores: “Evita contestaba a todos os que reclamaban algo. Se non fose por ela eu non nacería, porque o meu pai e a miña nai coñecéronse despois na colectividade galega”.

 

[Imaxes: Nacho Lunadei - fonte: www.nosdiario.gal]