terça-feira, 28 de julho de 2026

O singular universo visual dO Bosco e Brueghel chegará á Fundación Barrié

A mostra traerá a Galicia 85 gravados, aguafuertes e xilografías procedentes da colección do museo Boijmans Van Beuningen

Brueghel representou escenas satíricas e humorísticas que captaban a atención das clases populares. 

Escrito por David Cofán 

A arte neerlandés e flamenco actuou como bisagra entre a época medieval e a Idade Moderna. A través de novos formatos e temáticas conseguiron democratizar a arte expandindo o seu consumo a un público cada vez maior. Dous expoñentes desta revolución artística son O Bosco e Pieter Brueghel o Vello, mestres que serán protagonistas da próxima exposición da Fundación Barrié.

Do 23 de outubro ao 24 de xaneiro do 2027, O Bosco e Bruegel. Unha viaxe a mundos fantásticos permitirá coñecer de primeira man o fascinante universo visual de ambos os artistas dos séculos XV e XVI a partir de 85 gravados, aguafuertes e xilografías procedentes da prestixiosa colección do Museo Boijmans Van Beuningen, de Róterdam. O visitante poderase mergullar na destreza de ambas as personalidades, descubrindo escenas cargadas de simbolismo, humor e enxeño, á vez que ofrece unha visión das técnicas e prácticas do gravado practicado en Europa durante o século XVI, sendo Anveres o seu principal centro de produción e difusión.

Aínda que O Bosco non foi un artista gráfico, as súas peculiares escenas de monstros e demos fixeron fortuna no gravado. Tanto foi así, que o novo soporte puxo de moda ao pintor medio século despois do seu falecemento. Ao atoparse a maioría das súas pinturas en coleccións privadas, os editores de Anveres lograron satisfacer a demanda comercializando baixo o seu nome estampas similares á súa obra. No entanto, foi Brueghel quen deu un paso máis aló e, nos seus inicios, imitou o estilo dO Bosco con tanta destreza que chegou a ser coñecido como «o segundo Bosco».

Antes de ser encomiado polas súas pinturas, Brueghel especializouse neste xénero ao momento que ofrecía temáticas innovadoras que pronto se fixeron moi soados.  

A beleza do cotián  

Audaz, puxo no centro dos seus gravado as escenas cotiás, facendo unha arte accesible para todos desde o cal, por primeira vez, as clases populares podían verse representadas a través do humor ou a sátira. A mostra pon de relevo a ruptura coas convencións artísticas da época ao centrar a atención no absurdo do comportamento humano.  

En palabras do comisario, Peter van der Coelen, «é a primeira exposición dedicada integramente aos gravado inspirados nO Bosco e creados por Brueghel e os seus contemporáneos, obras que pon de manifesto a imaxinación e a innovación que definiron a arte neerlandés nos séculos XVI e XV. Inventaron imaxes inéditas e compartiron ideas que traspasaron os límites dos seus talleres e invítannos a ver o mundo doutro xeito».

 

[Imaxes: Studio Buitenhof - fonte: www.lavozdegalicia.es ]

Llega a librerías de Chile «La sombra de los perros románticos», la biografía más completa sobre Roberto Bolaño

Desde su infancia en Chile hasta su consagración internacional, esta documentada investigación reconstruye las distintas vidas de Roberto Bolaño y examina el modo en que el escritor convirtió su propia experiencia en materia literaria y en parte de su personaje público. 

Escrito por Mariana Hales Beseler

Un niño nace en el seno de una humilde familia chilena. Medio siglo después, lejos de su país, morirá convertido en uno de los escritores más influyentes de la lengua española. Entre ambos extremos se despliega una vida atravesada por el exilio, la rebeldía, la precariedad y, sobre todo, el amor desmesurado por la literatura.

En La sombra de los perros románticos, Jose Serralvo, autor español, reconstruye con pulso narrativo y rigor documental la biografía de Roberto Bolaño. A partir de fuentes conocidas y materiales inéditos, este libro recompone la forja de un mito literario y la vida errante que lo alimentó, desde la infancia en Valparaíso, su adolescencia en Los Ángeles y Quilpué hasta la fundación del infrarrealismo en el agitado México de los años setenta, desde las cárceles de la dictadura de Pinochet hasta sus devaneos por diversos rincones de Cataluña. Una crónica vibrante sobre el ascenso a la cúspide del canon literario contemporáneo.

Narrada con el ritmo de una novela, La sombra de los perros románticos revisa los mitos que rodean a Bolaño, aborda episodios discutidos de su trayectoria y separa la experiencia biográfica de la leyenda que él mismo contribuyó a construir.

El libro recupera especialmente sus años chilenos, las primeras lecturas y los tempranos intentos de escritura. Al mismo tiempo, recorre su paso por México, el infrarrealismo, el exilio, la precariedad y su vida en España, hasta el reconocimiento internacional que llegó tardíamente.

Más que una biografía individual, la obra retrata a una generación atravesada por las utopías políticas y literarias de los años setenta, el desplazamiento y la rebeldía. Viajes, amistades, conflictos y descubrimientos literarios conforman el itinerario de quien llegaría a convertirse en una de las voces más influyentes de la literatura en lengua española.

Esta no es solo la historia de un escritor: es el retrato de una época convulsa, de una generación marcada por las utopías y las derrotas, y de un hombre que convirtió toda su vida —tanto las luces como los abismos— en materia prima con que urdir sus ficciones.

«Este libro sirve tanto a la hinchada de bolañistas como a quienes apenas se hayan asomado a su obra. A los primeros les ordena su vida y la convierte en relato fascinante […]; los segundos encontrarán una preciosa puerta de entrada a una obra fundamental de nuestra literatura». Juan Bonilla


JOSE SERRALVO (Jerez de la Frontera, 1984) es escritor y jurista especializado en derecho internacional. Ha realizado misiones humanitarias en países como Colombia, Afganistán, Armenia o la República Democrática del Congo. Sus novelas, entre las cuales destaca El niño que se desnudó delante de una webcam, indagan en cuestiones contemporáneas. Además de su obra de ficción, colabora con regularidad en medios culturales y literarios, incluidas las revistas Jot Down y Mercurio. Actualmente vive en Ginebra.

FICHA:
• Autor: Jose Serralvo
• Formato: Rústica | 14 x 21 cm | 208 páginas
• ISBN: 978-841-018-091-8
• Precio referencial: $27.900
• Editorial: Navona (España)
• Distribuye en Chile: Catalonia

 

[Fuente: www.pressenza.com]

El passaport andorrà se situa entre els 15 més poderosos del món

El document de viatge andorrà permet entrar a 170 destinacions sense haver de tramitar un visat prèviament

El passaport andorrà és el quinzè més poderós del món, segons l’índex de Henley & Partners, que classifica els passaports en funció del nombre de destinacions a les quals els seus titulars poden accedir sense necessitat de visat. 

Segons ha informat RTVA, el document de viatge andorrà permet entrar a 170 destinacions sense haver de tramitar un visat prèviament, una xifra que el situa entre els passaports amb més llibertat de moviment a escala internacional. 

El rànquing està encapçalat pel passaport de Singapur, considerat el més potent del món. Espanya i França ocupen la quarta posició de la classificació. 

La posició d’Andorra reflecteix l’elevat grau d’accés internacional que ofereix la nacionalitat andorrana, especialment en un context en què els requisits d’entrada i les restriccions de mobilitat varien cada vegada més entre països. 

 

[Font: www.laveulliure.ad]

Apatridia en la región de la antigua Yugoslavia: derechos de nacionalidad pendientes, identidad jurídica y exclusión de la comunidad romaní

Algunos problemas son menos visibles, pero persistentes: la falta de registro, barreras administrativas, pobreza y discriminación. 

Pasaporte de la República Federal Socialista de Yugoslavia. Tras la disolución de Yugoslavia, las leyes de ciudadanía de los Estados sucesores dejaron a algunas personas sumidas en años de incertidumbre jurídica. Foto de Global Voices (CC-BY). 

Escrito (por Global Voices Central & Eastern Europe

Traducido por Antonella Clara Difalco 

Las cuestiones relacionadas con la apatridia que afectan a los países que antes conformaban la Yugoslavia Federativa pueden reflejar tendencias que inciden en el conjunto de Europa. Estas abarcan desde complicaciones generacionales en materia de ciudadanía por los cambios en las fronteras, hasta la discriminación sistémica que provoca la exclusión del pueblo romaní de los trámites oficiales de sus países de origen. 

Estas cuestiones se recogen en el Índice de Apatridia, elaborado por la Red Europea sobre la Apatridia. El Índice evalúa las leyes, las políticas y las prácticas de los países europeos en materia de protección de los apátridas, y de prevención o reducción de la apatridia, y las comparara con las normas internacionales y las buenas prácticas.

Entre 1990 y 2008, Yugoslavia (compuesta por entidades que ya eran Estados formales, seis repúblicas y dos provincias autónomas) se disolvió en siete países independientes. Estos países enfrentaron retos similares, pero también vivieron diferencias importantes que influyen en sus respuestas institucionales a la apatridia.

Eslovenia y Croacia son miembros de la Unión Europea, lo que les da recursos adicionales para enfrentar los problemas sociales. Los demás son países candidatos a adherirse a la Unión Europea, cuyos procesos de adhesión han tenido distintos grados de logros: Montenegro es considerado uno de los favoritos; Serbia, Macedonia del Norte y Bosnia Herzegovina quedan rezagados de cumplir los criterios; y las posibilidades de Kosovo se ven obstaculizadas porque algunos miembros de la Unión Europea no reconocen su independencia.

Mientras existió Yugoslavia, sus ciudadanos disfrutaban de libertad de circulación por toda la federación; muchos se establecieron fuera de las repúblicas en las que habían nacido, ya fuera por motivos económicos o familiares. Como ocurre cuando alguien se traslada de un estado a otro en Estados Unidos, no era necesario cambiar de nacionalidad. Sin embargo, tras la independencia, se reformaron las leyes de ciudadanía, por lo que las personas nacidas en otras repúblicas que decidieron permanecer en donde viven, donde quizá llevaban viviendo décadas, tuvieron que enfrentar de repente trámites burocráticos. Esto también afectó a sus hijos, independientemente de su lugar de nacimiento, ya que la ciudadanía por nacimiento no siempre era automática.

En los Estados sucesores, conceder la ciudadanía a los residentes nacidos fuera de las fronteras actuales conllevaba numerosas complicaciones, aunque cumplieran los criterios formales. Por ejemplo, que el Gobierno macedonio de 1994, liderado por socialdemócratas, concediera ciudadanía por naturalización a residentes legales nacidos en Kosovo y Serbia, en su mayoría de etnia albanesa y bosnia, lo utilizan antes de cada ciclo electoral los opositores populistas de derecha, que repiten narrativas de desinformación sobre la «importación de 150,000 votantes de Kosovo«. Según otra teoría de la conspiración, se concedió la ciudadanía a los refugiados de la guerra de Kosovo de 1999, cuando en realidad la mayoría regresó a su país.

Más de tres décadas después, los problemas relacionados con la apatridia en estos siete países, que comparten raíces históricas, adoptan diferentes formas en la actualidad. La mayoría se refiere a la situación de las personas que no regularizaron, o no pudieron regularizar, su ciudadanía tras la disolución de Yugoslavia. Otros problemas son menos visibles, pero más persistentes: falta de inscripción en el registro civil, documentos personales perdidos, pobreza, discriminación y barreras administrativas que afectan desproporcionadamente a las comunidades romaníashkali y egipcias de los Balcanes.

Uno de los hitos más recientes ocurrió en julio de 2025, cuando la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) anunció que Macedonia del Norte se había convertido en el primer país de la región en resolver todos los casos conocidos de apatridia provocados por la disolución de la República Federal Socialista de Yugoslavia. Según ACNUR, se concedió la ciudadanía a las últimas 317 personas que habían vivido en un limbo jurídico desde la independencia. Este resultado fue fruto de años de esfuerzo, que incluyeron la cooperación entre instituciones internacionales y nacionales, así como la sensibilización de la población, además de la campaña de ACNUR de 2017, que comparaba la apatridia con la invisibilidad.


Después, ACNUR señaló que casi 20,000 apátridas habían adquirido la ciudadanía en Macedonia del Norte desde 2001, y que las modificaciones aprobadas en 2021 en la ley de ciudadanía habían dado una solución jurídica a quienes habían estado sin nacionalidad desde la desintegración de Yugoslavia. Sin embargo, la apatridia no se había erradicado por completo: 147 personas, la mayoría niños nacidos en Macedonia del Norte, seguían sin tener ciudadanía porque los registros de nacimientos se han perdido. 

Esta es la situación actual de la apatridia en los Balcanes. Ya no se trata únicamente de quienes quedaron desamparadas tras la desaparición de un Estado, sino también de quienes, aunque están presentes en los Estados actuales, siguen siendo difíciles de «ver» para las instituciones. 

Pongamos como ejemplo al joven Valentin Rakip, de Skopie. Nació en Macedonia del Norte, pasó años sin identidad legal porque su nacimiento no se había registrado y no se le había reconocido la paternidad. Sin documentos, no podía matricularse en la secundaría, acceder a atención médica o dental habitual, trabajar legalmente ni viajar al extranjero. «Me siento como un extranjero en este país», declaró a ACNUR en 2022, tras una batalla legal de 12 años para obtener la nacionalidad.

Estos casos muestran por qué el registro civil no es solo una cuestión técnica: un niño sin partida de nacimiento no puede integrarse en el ordenamiento jurídico y, más adelante, puede tener dificultades para obtener un documento de identidad, acreditar su ciudadanía, acceder a la seguridad social, continuar su educación, registrar su domicilio, encontrar un empleo formal, abrir una cuenta bancaria o heredar bienes.

El Índice de Apatridia señala que, en junio de 2023, Macedonia del Norte adoptó medidas para garantizar estos derechos, y modificó la legislación para exigir el registro inmediato de todos los niños nacidos en su territorio, independientemente de la nacionalidad o la situación personal de los padres. Asimismo, señala que siguen existiendo problemas de aplicación y que los obstáculos para el registro de nacimientos afectan de manera desproporcionada a las comunidades romaníes.

La diferencia entre una ley sobre el papel y la realidad fue el tema central de una demanda colectiva interpuesta por el Centro Europeo para los Derechos de los Romaníes y la Asociación de Jóvenes Abogados de Macedonia. En julio de 2025, el Tribunal Civil de Primera Instancia de Skopie dictó una sentencia en primera instancia relativa a las personas no registradas, en particular romaníes, que habían sido inscritas en un «Registro Civil Especial» y a quienes se habían expedido documentos provisionales. Según la Asociación de Jóvenes Abogados de Macedonia, estos documentos a menudo no eran válidos en la práctica y no se reconocían para acceder a los servicios para los que se habían creado.

En diciembre de 2025, el Centro Europeo para los Derechos de los Romaníes informó que el Tribunal de Apelación había confirmado la sentencia, con lo que se convirtió en definitiva y jurídicamente vinculante. El tribunal de apelación confirmó la conclusión de que las violaciones eran sistémicas y de que el Estado había tratado a las personas afectadas de manera diferente sin objetivo legítimo ni proporcionado. La sentencia destacó que el acceso a la inscripción en el registro civil no es una cuestión administrativa discrecional, sino una obligación fundamental del Estado vinculada a los derechos fundamentales. Una declaración de la directora jurídica del Derechos de los Romaníes y la Asociación de Jóvenes Abogados de Macedonia, Senada Sali, captó la esencia de la injusticia, al destacar que «la inacción institucional equivale a discriminación».

El documental «Los invisibles» (Невидливите) también abordó estos acontecimientos. Se observa el mismo patrón, con variaciones nacionales, en toda la región de la antigua Yugoslavia.

El Índice de Apatridia dice que Serbia es parte de las Convenciones sobre la apatridia de 1954 y 1961, pero no tiene un procedimiento específico para determinar la apatridia. Las normas municipales sobre el registro de nacimientos exigen que los padres presenten certificados de nacimiento y documentos de identidad, lo que aumenta el riesgo de que los nacimientos queden sin registrar. Como en casi todos los países balcánicos, existen algunas garantías, pero es posible que las personas que más las necesitan sean precisamente quienes menos puedan cumplir los requisitos de documentación necesarios para presentar una solicitud.

Kosovo tiene medidas de protección en su legislación sobre nacionalidad para evitar la apatridia infantil, y la inscripción de los nacimientos está garantizada. Sin embargo, el Índice de Apatridia señala que las comunidades romaní, ashkali y egipcia enfrentan obstáculos prácticos, como falta de documentos, complejidad de los trámites, aplicación inconsistente de la norma, estigma y conocimiento limitado. Es posible inscribir un nacimiento de forma tardía, pero el proceso resulta largo y complejo si faltan pruebas.

Estas cuestiones, en sus distintas variantes, también afectan a Bosnia Herzegovina. En 2017, el país redujo el número romaníes indocumentados de unas 3000 a 57. Su legislación incluye algunas garantías, entre otras, para niños abandonados, niños adoptados y niños nacidos en el extranjero hijos de ciudadanos bosnios. Sin embargo, a los niños con padres indocumentados a menudo se les impide inscribir el nacimiento dentro del plazo habitual, especialmente cuando faltan los documentos necesarios. Una vez más, las comunidades romaníes se han visto afectadas de manera desproporcionada.

Montenegro destaca por haber aprobado en 2018 un procedimiento de determinación de la apatridia, aunque no se aplica de forma sistemática: «A fecha de octubre de 2024, se había reconocido a 11 personas como apátridas y había 19 solicitudes pendientes», según el  Índice de Apatridia, mientras que «ACNUR informó de un total de 420 personas identificadas en riesgo de apatridia en Montenegro a noviembre de 2024, de las que más del 55% eran niños, aunque es probable que la cifra real sea superior».

La situación en Eslovenia y Croacia demuestra que la pertenencia a la Unión Europea por sí sola no resuelve el problema. Eslovenia sigue marcada por el legado de los «borrados», entre quienes se incluyen 25,671 personas eliminadas del registro de residentes permanentes tras la independencia y que lucharon durante 20 años para recuperar sus derechos. Aunque Eslovenia se adhirió a la Convención sobre la apatridia en 2025, sigue sin tener un procedimiento específico para determinar la apatridia y presenta vacíos en las garantías para los niños nacidos en Eslovenia que, de otro modo, serían apátridas.

La película dramática eslovena de 2018 «Izbrisana» («Borrada«) ofrecía una perspectiva artística sobre la pesadilla kafkiana que sufren quienes «no figuran en la computadora».

Croacia, que también es parte de las Convenciones sobre la Apatridia de 1954 y 1961, no tiene un procedimiento específico para determinar la apatridia y conceder a los apátridas una protección adecuada. Su censo de 2021 contabilizó 558 apátridas y 173 personas con «nacionalidad desconocida», mientras que ACNUR estimaba que, a mediados de 2023, había 733 personas bajo su mandato apátrida en Croacia. El Índice de Apatridia añade que las prácticas discriminatorias suponen un obstáculo para algunos niños, y que el actual Plan Nacional para la Inclusión de la Comunidad Romaní  no incluye medidas de sensibilización, prevención y reducción de la apatridia.

Esta comparación destaca que, en lo que respecta a la apatridia, la línea divisoria entre los Estados miembros de la Unión Europea y los que no lo son no está claramente definida. La adhesión a la Unión Europea puede generar presión para que se lleven a cabo reformas legislativas, pero la identidad jurídica depende de la voluntad política local para garantizar que las instituciones eliminen activamente las barreras que enfrentan quienes no tienen documentación, viven en asentamientos informales, no pueden acreditar su domicilio o pertenecen a comunidades que durante mucho tiempo han sido objeto de recelo.

Los datos importan, ya que los apátridas suelen no aparecer no solo en los registros de ciudadanía, sino tampoco en las estadísticas oficiales. Categorías como «apátrida», «ciudadanía desconocida», «sin nacionalidad» o «en riesgo de apatridia» no siempre se definen ni se utilizan de forma coherente en los censos.

Si la desintegración de Yugoslavia creó una generación de incertidumbre jurídica, el reto actual consiste en evitar que las nuevas generaciones hereden la invisibilidad, por medio de resolver los casos pendientes de ciudadanía y garantizar aspectos como registro universal de nacimientos, documentos de identidad válidos, registro de domicilio accesible, trámites gratuitos o asequibles, asistencia jurídica y actividades de divulgación en aquellas comunidades que tienen motivos para desconfiar de las instituciones. 

 

[Fuente: www.globalvoices.org]

Teatros de ópera da Amazónia brasileira declarados Património Mundial pela UNESCO

Teatro Amazonas e Theatro da Paz foram construídos no final do século XIX. São os primeiros monumentos situados na maior área florestal tropical do mundo distinguidos pela UNESCO.

O Teatro Amazonas foi inaugurado no dia 31 de dezembro de 1896.

DN/Lusa

A UNESCO declarou como Património Mundial os dois teatros luxuosos de ópera construídos no coração da Amazónia brasileira, com estilos arquitetónicos e materiais europeus, que simbolizam a riqueza da chamada Belle Époque na maior floresta tropical do mundo.

O Comité do Património Mundial da Organização das Nações Unidas para a Educação, a Ciência e a Cultura (UNESCO) tomou esta decisão sobre o conjunto arquitetónico composto pelo Teatro Amazonas (1896), em Manaus, e pelo Theatro da Paz (1878), em Belém, durante a assembleia anual que está a decorrer na cidade sul-coreana de Busan, nesta segunda-feira, 27 de julho.

A delegação brasileira destacou durante a assembleia que esta inscrição tem "uma importância particular", pois é a primeira vez que um bem cultural localizado na Amazónia brasileira é incluído na lista.

O presidente do Instituto do Património Histórico e Artístico Nacional do Brasil, Deyvesson Israel Alves Gusmão, salientou que esta "conquista histórica" representa o reconhecimento de que, além de constituir um paradigma de património natural e ambiental, a Amazónia é geradora de culturas, memórias e identidade.

"Trata-se, portanto, de um local patrimonial que mostra ao mundo a riqueza da diversidade cultural da Amazónia brasileira", declarou. Estes espaços não só acolhem espetáculos de ópera e produções teatrais, como também atividades de uma ampla variedade artística, tais como a dança carimbó, o jazz ou o cinema.

Ambos os teatros foram construídos no final do século XIX nos dois maiores centros urbanos da Amazónia, com os recursos gerados pelo auge da exploração da borracha, quando a procura mundial de látex transformou a região num dos principais polos económicos do Brasil e permitiu reproduzir nos trópicos o requinte cultural e arquitetónico europeu.

A odisseia para erguer essas construções numa região isolada e rodeada pela selva, onde praticamente todos os materiais tinham de chegar por barco após atravessarem o Atlântico e subirem o rio Amazonas, inspirou o célebre filme alemão "Fitzcarraldo" (1982), cujo protagonista sonha em construir um teatro de ópera na selva.

Ambos os edifícios acolheram, durante décadas, companhias de ópera, orquestras e artistas europeus que chegavam à Amazónia atraídos pela riqueza da região, tornando-se símbolos do intercâmbio cultural entre a América e a Europa nos séculos XIX e XX.


[Foto: Marcelo Camargo / Agência Brasil - fonte: www.dn.pt]



segunda-feira, 27 de julho de 2026

ONG israelitas denunciam «ritmo sem precedentes» da anexação da Cisjordânia

Antes da guerra em Gaza, os colonos controlavam 7% dos territórios ocupados, hoje controlam 18%. Relatório da Peace Now e Kerem Navot documentam a aceleração da ocupação e expulsão dos palestinianos das suas terras.

O ministro das Finanças, Bezalel Smotrich, realiza uma conferência de imprensa com líderes colonos israelitas, no Ministério das Finanças, em Jerusalém, a 3 de setembro de 2025.

A ocupação israelita da Cisjordânia prossegue a um ritmo acelerado e a guerra em Gaza serviu também para intensificar a ocupação de terras e expulsão dos palestinianos. Um relatório das ONG israelitas Peace Now e Kerem Navot, citado pelo diário francês Le Monde, fala de um movimento inédito a esta escala, com o aumento da violência dos colonos que aterrorizam as populações para as fazer sair, a política sistemática de apropriação de terras, ou a construção de estradas reservadas aos colonos.

“O governo fez avançar a anexação de facto a um ritmo sem precedentes”, sublinham as ONG. As táticas dos colonos radicais replicam as do exército israelita em Gaza ou no Líbano para impedir o acesso das populações locais às zonas onde se instalam, recorrendo à violência. As ONG calculam que em 2025 foram assim ocupados 30 mil hectares de território na Cisjordânia, incluindo centenas de habitações e milhares de hectares de terras cultivadas pelas famílias palestinianas há décadas, ou mesmo há séculos.

Hoje em dia os 18% de terras ocupadas pelos colonos com o apoio militar israelita na Cisjordânia correspondem a 100 mil hectares, mais do dobro do que existia antes do início da guerra em Gaza. “O ritmo dos colonatos tem vindo a acelerar de ano para ano, revelando um mecanismo cada vez mais profissionalizado de apropriação de terras. Este mecanismo tira partido da guerra, bem como da ausência total, na prática, de medidas repressivas contra as construções israelitas, com o objetivo de criar novos factos consumados no terreno”, afirmam as ONG.

Calcula-se que desde 2023 tenham sido deslocadas à força mais de 120 comunidades beduínas. Noa Sattah, diretora-executiva da Associação pelos Direitos Cívicos em Israel (ACRI), entregou uma queixa no Supremo Tribunal israelita para proteger as sete comunidades que restam no vale do Jordão. “O que o Estado e o exército estão a fazer no norte do Vale do Jordão é a expulsão deliberada e metódica de toda uma população das suas terras”, afirma a ativista, concluindo tratar-se de “uma limpeza étnica”.

No seu mandato, o atual governo israelita aprovou o número recorde de 102 colónias, prevendo instalar entre 160 mil e 200 mil habitantes. O cérebro desta política de anexação progressiva é o ministro das Finanças e com a tutela das colónias. Bezalel Smotrich não esconde que o objetivo é “mudar a infraestrutura e o ADN do sistema”, de forma “lenta e profissional”, para eliminar a hipótese de um processo de dois Estados e enterrar de vez os objetivos dos acordos de Oslo, assinados em 1993 e aos quais a extrema-direita messiânica sempre se opôs.

Com a questão da colonização ausente do debate eleitoral israelita para as legislativas de outubro, as ONG entendem que “hoje é mais claro do que nunca que é necessária uma intervenção internacional determinada” para “retirar ao Estado de Israel o controlo da Cisjordânia e obrigá-lo a desmantelar os mecanismos de controlo militar e de apartheid dos quais se tornou dependente”.

 

[Foto: Yonatan Sindel/Flash90 - fonte: www.esquerda.net]


Les migrations au-delà des idées reçues



Écrit par Jean BASTIEN 

Une vaste synthèse qui déconstruit les idées reçues et invite à repenser les migrations internationales à partir des faits établis.

Dans La logique de la migration. Comment les faits établis réfutent les mythes répandus (Markus Haller, 2026), le sociologue néerlandais Hein de Haas livre une synthèse ambitieuse de plus de trente années de recherches sur les migrations internationales   . Son objectif est clair : dépasser les clivages idéologiques qui dominent le débat public en confrontant les idées reçues aux acquis des sciences sociales. L'ouvrage est construit autour de vingt-deux « mythes » que l'auteur entreprend de déconstruire méthodiquement, qu'ils soient portés par les discours restrictifs ou par les approches les plus favorables à l'immigration.

L'une des principales qualités de l'ouvrage est de montrer que les migrations internationales obéissent à une logique plus complexe que ne le suggèrent les débats publics. De Haas rappelle notamment que la part des migrants internationaux dans la population mondiale est demeurée relativement stable au cours des dernières décennies, que le développement économique des pays d'origine tend d'abord à accroître les départs avant de les réduire et que le durcissement des contrôles aux frontières produit souvent des effets contraires à ceux recherchés, en favorisant l'installation durable plutôt que les migrations circulaires. Ce faisant, l'auteur s'inscrit dans une tradition de recherche qui considère la migration comme un phénomène structurel des sociétés contemporaines, tout en récusant les explications univoques, qu'elles soient économiques, sécuritaires ou humanitaires.

Dépasser les clivages idéologiques

L'un des principaux mérites du livre est de refuser de faire de la migration soit un problème à éradiquer, soit une solution universelle. De Haas critique aussi bien les discours alarmistes qui annoncent une « invasion » que les visions optimistes qui présentent les migrations comme la réponse au vieillissement démographique, aux pénuries de main-d'œuvre ou aux inégalités mondiales. Il propose au contraire une lecture nuancée, attentive aux effets différenciés des migrations selon les contextes économiques, sociaux et institutionnels.

La conclusion prolonge cette démonstration en invitant à un changement de perspective. Pour De Haas, les migrations ne constituent ni une crise permanente ni une anomalie : elles sont une composante durable des sociétés contemporaines. Les États disposent d'une capacité d'action réelle mais limitée. Les politiques migratoires influencent davantage les formes de la mobilité que son ampleur, tandis que les politiques de fermeture produisent fréquemment des effets contre-productifs. Plus largement, l'auteur invite à déplacer le regard : les difficultés économiques et sociales attribuées à l'immigration trouvent souvent leur origine dans les inégalités, les transformations du marché du travail ou les choix de politique publique. L'enjeu n'est donc pas d'imaginer une disparition des migrations, mais de les gouverner de manière réaliste, à partir des connaissances disponibles plutôt que des représentations.

Une somme impressionnante, malgré quelques limites

L'ouvrage impressionne par l'étendue de la littérature mobilisée et par son remarquable effort de vulgarisation. Les démonstrations s'appuient sur une documentation historique, économique et démographique particulièrement riche, présentée dans un langage accessible sans rien céder à la rigueur scientifique.

On pourra toutefois regretter que cette bibliographie très abondante fasse une place relativement limitée aux travaux francophones. Cette relative absence tient sans doute à la faible diffusion internationale d'une littérature encore trop rarement traduite en anglais. Il n'en demeure pas moins qu'une mise en dialogue plus explicite avec certains travaux français aurait enrichi la perspective comparative proposée par l'auteur.

Au-delà de cette remarque bibliographique, on est frappé par la proximité de la posture épistémologique adoptée par Hein de Haas avec celle défendue par François Héran. Tous deux plaident pour une approche fondée sur les connaissances produites par les sciences sociales plutôt que sur les représentations ou les instrumentalisations politiques. Ils insistent également sur le caractère structurel des migrations internationales, sur les limites des politiques de fermeture et sur la nécessité de restituer la complexité des phénomènes migratoires contre les simplifications qui dominent le débat public. Enfin, ils partagent une même conception du rôle du chercheur : éclairer les choix collectifs sans prétendre définir ce que devrait être une « bonne » politique migratoire. Il appartient, selon eux, aux citoyens et à leurs représentants d'arbitrer entre des objectifs souvent concurrents ; la contribution des sciences sociales consiste à rendre ces choix plus informés, non à s'y substituer.

Le choix d'une organisation fondée sur la réfutation de mythes relève par ailleurs d'une démarche désormais classique dans les ouvrages consacrés aux migrations, tant le débat public est saturé de représentations simplificatrices qu'il s'agit de déconstruire. Si ce dispositif possède une réelle efficacité pédagogique, il conduit aussi à des répétitions, particulièrement sensibles dans un volume de plus de 500 pages. Cette architecture privilégie la déconstruction des idées reçues plutôt que la construction progressive d'un cadre théorique unifié. Certains lecteurs pourront également regretter la place relativement modeste accordée aux dimensions plus qualitatives ou subjectives de l'expérience migratoire.

Une référence pour les études migratoires

Ces réserves ne diminuent en rien l'importance de cette entreprise. Par la maîtrise de la littérature internationale, la richesse des données mobilisées et sa capacité à articuler plusieurs décennies de recherches dans une synthèse cohérente, Hein de Haas livre une somme appelée à faire référence. Son principal apport est de contribuer à dépolariser le débat sur les migrations en rappelant qu'elles ne sont ni une menace existentielle ni une solution miracle, mais un phénomène social durable dont l'analyse exige de dépasser les postures idéologiques.

Plus qu'un simple ouvrage de vulgarisation, La logique de la migration constitue une synthèse scientifique d'une rare ampleur, destinée autant aux chercheurs et aux étudiants qu'aux responsables publics. À une époque où les migrations sont devenues l'un des objets les plus polarisés du débat politique, le livre de Hein de Haas rappelle avec force ce que les sciences sociales peuvent apporter à la compréhension d'un phénomène complexe : des faits établis, des comparaisons internationales et une invitation constante à se défier des évidences. En distinguant avec rigueur le registre de la connaissance de celui de la décision politique, il contribue à restaurer une place pour l'expertise scientifique dans un débat trop souvent dominé par les passions. À ce titre, il s'impose d'ores et déjà comme l'une des références majeures de la littérature contemporaine sur les migrations internationales. 

La logique de la migration. Comment les faits établis réfutent les mythes répandus

Hein de Haas

2026

Markus Haller

586 pages







[Source : www.nonfiction.fr]

A responsábel da dobraxe na TVG prefire a versión orixinal: «Ten matices que non che dá a dobraxe»

A intervención de Montse Besada  nun coloquio con representantes das radiotelevisións públicas con linguas propias do Estado causa malestar dentro dun sector especialmente precarizado e que demanda unha maior aposta aos medios públicos galegos polo seu rol fundamental para preservar e valorizar a lingua galega.

Montse Besada, xefa de Contidos da CSAG, durante a súa intervención no coloquio. 

"A versión orixinal ten uns matices que non che dá a dobraxe". Poderiamos escoitar esta valoración, totalmente lexítima, en moitos contextos. Máis estraño é que proveña, precisamente, da persoa que leva case dúas décadas á fronte do departamento de dobraxe da Televisión da Galiza, Montse Besada, e nun encontro entre responsábeis das radiotelevisións públicas do Estado con lingua propia titulado 'Pluralidade lingüística en rodaxes audiovisuais'.

Besada, que tamén é actualmente a xefa do servizo de Contidos da Corporación de Servizos Audiovisuais da Galiza (CSAG), participou deste coloquio organizado pola Academia de Televisión y de las Ciencias y las Artes del Audiovisual para analizar a importancia da lingua galega nas pezas audiovisuais que se emiten polas pantallas da TVG, onde a dobraxe xoga un papel esencial. Nun momento da súa intervención, porén, non dubidou en sinalar as súas preferencias á hora de consumir un filme ou unha serie de televisión.

"Cando ti escoitas algo en versión orixinal hai uns matices que, aínda que non entendas o idioma, non chos dá a dobraxe", asegurou a responsábel da dobraxe na Galega, quen acto seguido aludiu a este mesmo cargo para, entre risos, dicir: "Que non me escoiten, borren isto".

Mais Besada insistiu novamente nos moitos "matices" que, ao seu ver, escapan á dobraxe. Neste punto coincidiu con ela o director, guionista e produtor de cine e de televisión Pau Freixas, quen chanceou coa posibilidade de apertar un botón "para que non se poida dobrar nunca máis" porque isto "sería bo" para que "a xente saiba linguas e para a cultura". "Que nos matan os da dobraxe...", respondeulle Besada.

A polémica intervención neste foro da responsábel da dobraxe na TVG non pasou desapercibida para moitos e moitas profesionais deste sector, que expresan o seu malestar polo que entenden como un "insulto" a unha profesión xa de por si denostada e precarizada, mais que noutrora foi un dos buques insignia da radiotelevisión pública do noso país.

As dobraxes que se fixeron da animación xaponesa, por exemplo —e cuxa contribución á normalización da lingua galega entre a mocidade si soubo recoñecer Montse Besada—, foron recoñecidas a nivel internacional, como é o caso de Shin Chan, que para a súa produtora tiña na galega a mellor adaptación de todas as que se fixeran. E especialmente celebrada fora tamén a dobraxe de Os luns ao sol polo seu propio director, Fernando León de Aranoa, e hai unha xeración de galegos e de galegas para quen Terminator non se despedía cun "Sayonara, baby", senón cun "Vai rañala, raparigo", ou que non vía Sue Ellen, de Dallas, "bébeda" e non "borracha". 

Lonxe quedan aqueles tempos, pois a TVG reduciu de forma considerábel nos últimos anos o orzamento destinado a sufragar a dobraxe de contidos ao galego. O sector apenas dá hoxe traballo na Galiza a arredor dun cento de persoas -non necesariamente a tempo completo- e máis da metade dos contidos que se dobran no país -perto de 70%- son en español. É por iso que demandan máis apoio aos medios públicos, que entre os seus principios fundacionais teñen, precisamente, o fomento da lingua galega, cuxo uso non deixa de minguar entre as xeracións máis novas. 

 

 

[Foto: Academia TV - fonte: www.nosdiario.gal]

domingo, 26 de julho de 2026

Israël-Cisjordanie. « L’écologie de la dépossession » : le « sionisme vert » comme instrument du nettoyage ethnique

 

Ferme palestinienne à Wadi Qana, localité « classée réserve naturelle », mars 2019. 

Écrit par Diana Kruzman

Fin avril de l’année dernière, des responsables israéliens ont laissé trois notifications informant Bassem Mansour, un agriculteur de la communauté palestinienne de Deir Istiya, dans le nord de la Cisjordanie occupée, que trois de ses parcelles d’agrumes empiétaient sur les limites de Wadi Qana, une réserve naturelle protégée. Ces notifications ordonnaient à Bassem Mansour d’arracher immédiatement ses jeunes arbres, sous peine d’« arrestation, de poursuites judiciaires et de sanctions ». Bassem Mansour, comme de nombreux autres agriculteurs palestiniens de la région, a été contraint d’arracher ses jeunes arbres. Six mois plus tard, à quelques kilomètres seulement des parcelles d’agrumes de Bassem Mansour, l’avant-poste colonial israélien d’El Matan a célébré son intégration officielle en tant que quartier de la colonie plus vaste de Karnei Shomron. Lors de sa fondation en 2000, l’avant-poste de colons se trouvait à l’intérieur des limites de la réserve, en violation de la loi israélienne, mais en 2014, le gouvernement israélien a discrètement redessiné les limites de Wadi Qana afin d’exclure la parcelle de 25 acres sur laquelle se trouve l’avant-poste. Et bien qu’El Matan rejette régulièrement des eaux usées non traitées dans la vallée protégée située en contrebas, la ministre israélienne de la Protection de l’environnement [Idit Silman] a assisté à la cérémonie d’intégration, au cours de laquelle elle a souligné l’importance de cette mesure pour l’expansion juive dans la région. « Notre présence sur le terrain […] déterminera la sécurité de l’ensemble de l’État d’Israël », a-t-elle déclaré lors de cet événement.

L’utilisation par Israël des terres protégées est l’un des éléments de ce que l’on appelle souvent le sionisme « vert » ou « écologique », qui postule que la protection de l’environnement est essentielle au maintien du caractère juif du territoire. Sur le papier, l’objectif des réserves naturelles israéliennes est de protéger la flore et la faune indigènes, tant à l’intérieur des frontières de 1948 qu’en Cisjordanie occupée. À la suite d’un décret militaire de 1970 accordant à l’armée le pouvoir de réserver des terres en Cisjordanie pour la création de parcs ou la préservation de la nature, l’armée a chargé l’Autorité israélienne de la nature et des parcs (INPA), un organisme gouvernemental relevant du ministère de la Protection de l’environnement, d’administrer en son nom les parcs de la zone C [sous contrôle total israélien, définie lors des accords d’Oslo], qui constitue la majeure partie de la Cisjordanie. La mission officielle de l’INPA est de « préserver et gérer le caractère particulier des paysages typiques à travers tout le pays, dans l’intérêt de tous les habitants », et Israël a étendu les limites de plus d’une douzaine de réserves en Cisjordanie au cours des cinq dernières années, notamment celle de Wadi Qana, au service de cet objectif déclaré.

Le « sionisme vert » permet ainsi à l’État d’Israël de dissimuler son occupation du territoire et le nettoyage ethnique des Palestiniens derrière le discours progressiste de l’écologisme, en mettant en avant les initiatives de plantation d’arbres et les réserves naturelles comme preuve du rôle indispensable d’Israël en tant que gardien de la terre. Les experts et les organisations de défense des droits des Palestiniens affirment depuis longtemps que ces « mesures de protection » environnementales ne sont qu’un prétexte utilisé pour justifier l’expulsion des Palestiniens de leurs foyers, tandis que les colonies israéliennes illégales sont autorisées à se multiplier. Wadi Qana, par exemple, est entouré de sept colonies de ce type. Comme me l’a expliqué Alon Cohen-Lifshitz, de l’organisation israélienne de défense des droits en matière d’urbanisme Bimkom, l’objectif principal des autorités israéliennes en créant des réserves naturelles est « de limiter le développement des Palestiniens et d’empêcher l’accès aux bergers et à leurs troupeaux… Elles utilisent l’aménagement [environnemental] comme un outil pour faciliter la mainmise sur davantage de terres ».

L’instrumentalisation de l’écologie par Israël remonte à sa fondation. Par exemple, le Keren Kayemeth Le-Israel – Fonds national juif (JNF), une association à but non lucratif fondée en 1901 par Theodor Herzl, le père du sionisme politique moderne, a mené une politique de « verdissement du désert », en plantant des pins à travers le désert du Naqab (ou Néguev) et en chassant les éleveurs bédouins au passage. Aujourd’hui, le JNF possède plus de 13% des terres en Israël, qu’il interdit aux non-juifs de louer, et a planté des centaines de millions d’arbres, qui ont historiquement servi à masquer les villages palestiniens détruits lors de la Nakba de 1948 et sont toujours utilisés pour empêcher les « invasions » palestiniennes et permettre une « mainmise ferme » sur les terres, selon les termes de documents du gouvernement israélien. Afin de promouvoir cette action, le JNF-USA a déposé la marque « Éco-sionisme », qu’il décrit comme « l’un des mouvements environnementaux les plus fructueux du XXIe siècle ».

Cette affirmation, dans laquelle des organisations et des organismes gouvernementaux israéliens se présentent comme les défenseurs de la nature, suit un schéma familier que la juriste Irus Braverman qualifie d’« exceptionnalisme écologique », selon lequel l’État se présente comme le seul capable de sauver l’environnement, souvent des dommages prétendument causés par les peuples indigènes. Dans ce cadre, les responsables israéliens et l’INPA « apparaissent comme les forces civilisées qui sauvent des animaux non humains innocents des actes criminels et inhumains des Palestiniens », a écrit Irus Braverman dans son ouvrage de 2023 intitulé Settling Nature: The Conservation Regime in Palestine-Israel (University of Minnesota Press). Ce positionnement est similaire à celui d’autres gouvernements coloniaux de peuplement lors du déplacement des peuples autochtones, m’a expliqué Ghada Sasa, politologue et militante palestinienne. Par exemple, en Tanzanie, le peuple autochtone masaï a été chassé de ses terres ancestrales pour faire place à l’extension des parcs de safari, et le parc national de Yellowstone, aux États-Unis, a été créé dans le cadre d’une poussée d’expansion vers l’ouest qui a entraîné le déplacement des peuples Crow, Blackfeet, Bannock, Nez Perce et Shoshone. En Israël/Palestine, environ 25% du territoire a été placé sous la juridiction de l’INPA, un pourcentage encore plus élevé que dans des pays fortement tributaires du tourisme lié à la faune sauvage, tels que le Kenya et l’Afrique du Sud.

Les prétentions d’Israël en matière de gestion environnementale contredisent sa destruction bien documentée de l’environnement, comme son détournement des eaux du Jourdain ; son défrichage de terres pour la construction du mur de séparation, qui s’est depuis révélé catastrophique pour la faune sauvage ; sa protection des colons alors qu’ils arrachent des oliviers en Cisjordanie ; et son empoisonnement des terres agricoles à Gaza et au Liban au phosphore blanc. Depuis octobre 2023, les effets toxiques sur la santé et l’environnement du génocide à Gaza, notamment le bombardement des infrastructures d’assainissement et l’anéantissement quasi total des terres agricoles, ont donné lieu à de nouveaux appels visant à faire de l’écocide un crime de guerre. Les prétentions d’Israël en matière de gestion écologique sont également contredites par le fait que bon nombre des atteintes à l’environnement attribuées aux Palestiniens, telles que le brûlage des déchets (dont un député d’extrême droite de la Knesset a préconisé qu’il devienne un délit passible de la peine de mort) ou l’abattage d’arbres, résultent du fait de vivre sous occupation et de ne pas avoir accès à des systèmes adéquats d’élimination des déchets ni à un approvisionnement en carburant. Parallèlement, les Palestiniens ont une empreinte carbone inférieure à celle des Israéliens, consomment beaucoup moins d’eau et sont plus vulnérables aux effets du changement climatique.

De plus, Israël agit souvent selon des motivations politiques, plutôt qu’environnementales, lorsqu’il prend des décisions en matière d’écologie. Un article de 2023 publié dans la revue Parks a révélé que la majorité des réserves naturelles de Cisjordanie avaient été créées « sans justification biologique suffisante » ; environ un tiers d’entre elles étaient simultanément désignées comme terrains d’entraînement militaire, tandis qu’un autre tiers servait à l’extension des colonies israéliennes voisines. Dans les zones d’entraînement militaire, l’armée « y pénètre littéralement avec des chars et des hélicoptères […] pour se préparer à envahir Gaza ou d’autres endroits », a déclaré à Jewish Currents Mazin Qumsiyeh, l’un des coauteurs de l’article et directeur de l’Institut palestinien pour la biodiversité et la durabilité. « Il est donc évident qu’il ne s’agit pas de protection de la nature. Il s’agit d’une utilité pour l’armée israélienne et du nettoyage ethnique des Palestiniens. »

Wadi Qana offre un exemple particulièrement frappant de la manière dont ces dynamiques se concrétisent sur le terrain. Pendant la majeure partie des cent dernières années, cinquante familles palestiniennes ont vécu dans la vallée, y entretenant des oliveraies, des vergers d’agrumes et des potagers. La première colonie israélienne de la région, Karnei Shomron, a été fondée en 1977 sur les collines surplombant la vallée. Six ans plus tard, l’armée israélienne a déclaré la zone réserve naturelle, ce qui signifiait que les agriculteurs palestiniens qui y vivaient n’avaient plus le droit de construire de nouvelles structures ni de planter de nouveaux arbres. Dans le même temps, les colons ont continué à construire. Les eaux usées provenant des sept colonies établies au cours des années suivantes ont chassé la plupart des habitants de la vallée dans les années 1990.

En 2006, plusieurs des plus grandes colonies ont été équipées d’installations de traitement des eaux usées, et les familles d’agriculteurs palestiniens qui avaient quitté la vallée ont pu y revenir. Mais leur retour a été marqué par de nouvelles destructions. Tout au long des années 2010, l’INPA a détruit les canaux d’irrigation palestiniens et déraciné des milliers d’arbres; pendant ce temps, les colons ont construit des routes traversant la zone protégée pour relier les colonies à de nouveaux avant-postes. Bien que certains aient finalement été inculpés pour atteinte à l’environnement dans la réserve, en 2015, les autorités israéliennes, cherchant à relier les colonies d’El Matan et de Ma’ale Shomron, ont commencé à construire une nouvelle route qui trancherait la réserve en deux, séparant de nombreux agriculteurs palestiniens de leurs terres. L’impact des constructions des colons à Wadi Qana montre comment les réserves naturelles sont utilisées pour faire avancer la politique de colonisation israélienne en Cisjordanie, a expliqué Mazin Qumsiyeh. Bien que la région soit effectivement riche en biodiversité, les colonies israéliennes détruisent les habitats d’espèces menacées, telles que le crapaud à pattes en forme de pelle syrien, qui, en Cisjordanie, ne se trouve que dans un seul étang de la région de Wadi Qana. « À cause des colonies et de leurs infrastructures, nous assistons à une lente destruction de l’environnement », a déclaré Mazin Qumsiyeh.

Ce schéma s’est répété dans toute la Cisjordanie. Alors que certaines zones — telles que al-Arqoub près de Bethléem et Wadi al-Quff près d’Hébron — sont classées en réserves naturelles car elles constituent de précieux réservoirs de biodiversité et de beauté naturelle, l’INPA a tendance à donner la priorité aux colonies plutôt qu’aux communautés palestiniennes vivant sur ces terres, voire à la nature elle-même. Cela signifie que les mêmes lois utilisées pour justifier l’expulsion des Palestiniens de ces zones sont souvent ignorées lorsque les colonies nuisent à l’environnement, a expliqué Mazin Qumsiyeh. À Wadi Qana, l’INPA a collaboré avec l’administration municipale de la colonie de Karnei Shomron pour aménager un parc de loisirs destiné aux colons. Comme le relate l’ouvrage d’Irus Braverman, l’objectif, selon les termes de l’ancien président du conseil municipal de Karnei Shomron, est de transformer la réserve « en jardin de Karnei Shomron ».

Les réserves naturelles ne sont qu’un outil parmi d’autres utilisé par l’État d’Israël pour consolider son contrôle sur les terres palestiniennes, ont souligné les experts avec lesquels je me suis entretenu. Mais comme l’a expliqué Irus Braverman, il est particulièrement important de reconnaître l’écologie comme une stratégie distincte de contrôle colonial en raison de son caractère invisible. « La nature est puissante précisément parce qu’elle se présente comme apolitique », m’a-t-elle confié. Une telle représentation, a-t-elle fait valoir, masque le rôle politique que jouent les discours environnementaux. Ce processus, souvent appelé « greenwashing », peut compliquer la tâche des organismes internationaux et des observateurs occasionnels lorsqu’il s’agit de dénoncer et de contester la dépossession.

Pendant ce temps, à Wadi Qana, et plus largement en Cisjordanie, les processus de dépossession foncière ne montrent aucun signe de ralentissement. En janvier, Israël a saisi 170 acres près de Wadi Qana et les a déclarés terres d’État, ce qui précède très souvent la création de nouvelles colonies. Par ailleurs, la recrudescence des violences commises par les colons a accru la pression sur les familles palestiniennes restantes. Othman Odeh, un responsable de la communauté palestinienne d’Ayun Khirbet Qara, qui regroupe une douzaine de familles vivant à Wadi Qana, m’a confié que depuis le 7 octobre, les colons se sentent encouragés à étendre leurs activités d’élevage à Wadi Qana, sachant que l’INPA n’interviendrait pas, malgré l’interdiction légale de faire paître du bétail dans les réserves naturelles protégées. Depuis août de l’année dernière, trois familles palestiniennes ont quitté la vallée après avoir subi des harcèlements répétés de la part des colons, qui font paître leurs vaches dans la vallée et détruisent les cultures de la communauté. « La situation est catastrophique », a expliqué Othman Odeh. « Les attaques quotidiennes et organisées contre les agriculteurs, la destruction de leurs cultures et de leurs oliviers, ainsi que le vol de leurs troupeaux sont insupportables. Nous sommes confrontés soit au déplacement, soit à la mort. »

 

[Article publié sur le site Jewish Currents le 9 juillet 2026; traduction rédaction À l’Encontre ; reproduit sur www.alencontre.org - photo : Anne Paq / Activestills]