terça-feira, 1 de maio de 2018

Alfonsina y la bicicleta



Por MAURIZIO BAGATIN

 “…una storia d'altri tempi, di prima del motore, quando si correva per rabbia o per amore”          
- Francesco De Gregori -

Rebelde, voyant y majestuosa Alfonsina, mítica, épica y utópica la bicicleta. Todo empezó en la Via Emilia, en aquella región padana que recibe, del infinito horizonte de la llanura, tanta gana de correr, de escaparse pedaleando, de correr entre campos de trigos, arboles de cerezos y lindas mujeres…a pedalear para escaparse de la miseria un día, para recorrer un amor el otro. Cuando los deportes -sin hablar del resto- eran todos para los hombres, ella apareció, en las fotos descoloridas, en un blanco y negro puro, auténticamente apegado a la realidad, el color de la real dicotomía de una época: la verdad y la mentira.                                                                

Alfonsina fue la verdad, enamorada de la bicicleta, de la llanura que lisa, inmensa y verde invitaba, bordeando el Po a las mil y una aventuras… Alfonsina y la bicicleta, dos ruedas y una vieja y oxidada estructura, rearmada por el padre, a los diez años ya era su pasión, a los catorce había ya ganado varias competencias: todas carreras ganadas en lugar de ir a la misa del domingo.  Así Alfonsina Morini Strada… ¡y que aún se diga que el nombre no es nada!                                                          

Ella, poetisa del pavé, poetisa sobre dos ruedas llenas, entre curvas de malhechores y ninguna recta vía -solo para los hombres- y canta la canción que la recuerda: Alfonsina ha le tette sgonfie (Alfonsina si faceva fina fina la mattina)/ Alfonsina ha le gomme piene (Alfonsina a una ragazza questa storia non conviene)/ Alfonsina ha le gomme piene (Alfonsina che c'avevi nella testa che c'avevi nelle vene)…todos músculos y pasión, todo amor y pedalear. 
                                             
Ya casada, a tus catorce años, mujer adolescente, mujer esposa, mujer amante, madre e hija, te regalaron por tu matrimonio una bicicleta, que pediste más que a un esposo… a lo que fue tu más ofrecido gerente.                                                                                                                                                 
Y pedaleaste, toda tu vida y todas las carreteras de la Grande Guerra, dejaste atrás a la ya famosa Giuseppina Carignano, y pedaleaste detrás y delante de Girardengo, de Belloni, de Sigbaldi y Augé, de Thys y Péllisier: mucho sudor y lágrimas, tanto coraje y tanta tenacidad, luego viuda y siempre “in sella”, pedaleando detrás y delante de tu vida, del machismo, de las mujeres fanáticas y de la insustentable estupidez del hombre…                                                                

En 1924 te desafiaste, al Giro d’Italia fuiste la sola dama en recorrer los 3600 kilómetros, noventa ciclistas salieron de Milán, y solo treinta completaron la carrera, así entre ellos, Alfonsina Morini Strada.                                                                                                                                              
Tú eres la "Bellezza in bicicletta" cantada en los despreocupados años ’50 en Italia… entre olvido y memoria, dioses trágicos y hombres distraídos… te miramos hoy, en esas fotos en blanco y negro descoloridas, montar tu bicicleta en pantalones cortos, y no tienes nada que envidiar a las medidas y las siluetas de las deportistas de nuestros días… sin Icarus y con tanta y pura poesía, seguí pedaleando Alfonsina y la bicicleta



[Fuente: sugieroleer.blogspot.com]

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