sábado, 1 de julho de 2017

«Tu diagnóstico», por Carlos Gardel




Tu diagnóstico es sencillo, sé que no tengo remedio
y sé que estoy desahuciado por tu esperanza y mi anhelo.
¡Qué vamos a hacer, mi alma!: adoraré tu recuerdo,
rogaré que seas mi amiga, ya que otra dicha no tengo.

De quererte como ansiaba, porque olvidarte no puedo;
que aunque no te vea nunca, eternamente te veo
con los ojos de la mente, y hasta en la idea te llevo;
y a cada instante te extraño, aunque ya no soy tu dueño.

Yo no me explico la causa, para mí esto es un misterio:
que me sorprenda la aurora sin conciliar con el sueño.
Y que tú seas tan mala con el que te fue sincero,
¡y eso que tú me juraste, una tarde, amor eterno!

Mi corazón ya no ama, el pobre se encuentra yerto;
hoy te amo con la cabeza, con la locura del genio.
Quiera Dios no te contagie la locura de este ciego,
porque entonces tú sabrías lo que es sufrir un infierno.

Y como te quiero tanto, que no lo sufras prefiero;
ya ves que no soy tan malo: desde que te vi fui bueno,
y lo seré mientras viva por quien tuve mis desvelos.
¡Qué me habrán hecho tus ojos que me encuentro tan enfermo!

Tu diagnóstico es sencillo, sé que no tengo remedio
y sé que estoy desahuciado por tu esperanza y mi anhelo.



[Música y letra: José Betinotti]

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